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La carcajada rotunda del Lope

el 05 jun 2012 / 20:38 h.

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Javier Gurruchaga y Charo López en 'Carcajada salvaje'.

A estas alturas de la función, la Carcajada salvaje de los actores Charo López y Javier Gurruchaga está más que asegurada. Así lo prueban las decenas de funciones que llevan en el cuerpo y con ese empeño llegan hoy (estarán hasta el próximo domingo) al Teatro Lope de Vega, asidos de la mano a un texto del dramaturgo Christopher Durang, una creación que parecía concebida a la medida del porte de estos dos actores reconvertidos en dos neuróticos condenados a entenderse.

La obra está dirigida por Josep Costa y narra la historia de un hombre y una mujer en una ciudad. No se conocen, pero después de un encuentro casual "poco afortunado", acaban "respirando juntos, riéndose de sí mismos y riéndose de todos e intentado que el público también ría con ellos", explicó ayer Gurruchaga, en el que supone su regreso a las tablas después de casi una década de ausencia en la que ha estado viviendo en México y en la que le ha dado tiempo a planear (o soñar, por ahora) con un hipotético regreso de la contracultural y subversiva Orquesta Mondragón en formato musical.

Por su parte, la salmantina Charo López ha desarrollado hasta llegar a esta Carcajada una amplia carrera como actriz, trabajando en cine, teatro y televisión, y es la segunda vez que representa esta misma obra, ya que lo hizo hace 18 años "pero entonces" -dice- "yo era otra y también el mundo que me rodeaba era bastante distinto": "Han pasado cosas terribles que no podíamos ni imaginar".

"La obra tiene ahora otra gravedad, antes era más volátil y alegre", explicó ayer en clara alusión al tono de humorada negra, negrísima, que reviste cada céntimetro del texto de una obra que rinde homenaje al teatro del absurdo. López afirmó sinceramente que "no vivimos tiempos para reír y que las cosas que publican los periódicos invitan a todo menos a la carcajada. Así las cosas no creo que la risa valga de nada, no es curativa". A su lado, un Gurruchaga de gesto adusto y con el ceño fruncido se animó a contrariarla: "Sí que la guasa puede ser una buena terapia, ¡riámonos juntos!", exclamó. Pero, a pesar del desencuentro, uno y otro se entienden a la perfección, al menos a cortina levantada.

"Gurruchaga es un personaje emblemático de la movida de los 80, yo soy otro tipo de gente pero Javier tiene una enorme energía para dar a todo el equipo y al público. Posee un talento enorme, es muy simpático, muy bondadoso y me siento feliz con él. Es un niño grande, y de pronto le dan ataques de pasión y quiere que le beses muchísimo", apuntó López. Y en lo que verdaderamente importa, en la escena, uno y otro se ríen y cabrean por las mismas cosas. El productor del montaje, Jesús Cimarro, leyó la obra y es el causante de la reunión de esta extraña pareja cuya tourné hace estación en el Lope. Las localidades tienen un precio de entre cuatro y 21 euros, a la venta en taquilla y en internet.

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