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La Carretería renueva el barco

Los hermanos Caballero han restaurado la genial canastilla del misterio

el 10 mar 2010 / 21:36 h.

La primera fase de la restauración del paso de misterio de La Carretería fue presentada ayer.

Una obra única se merece, siempre, una restauración única. Y eso es lo que han conseguido los hermanos Caballero con el imponente canasto del paso de misterio de La Carretería, que volverá a lucir en todo su esplendor en la tarde del próximo Viernes Santo.

Los trabajos de restauración comenzaron en el taller de talla del polígono de San Jerónimo en mayo del pasado año, y se complementarán tras la Semana Santa con la recepción de los respiraderos, culminando así la devolución a su estado original del genial paso que tallara Guillermo Muñiz en 1922. De todas maneras, los respiraderos sí se someterán a una limpieza antes de la Semana Santa.

En esta primera fase, los Caballero se encontraron con una canastilla con muchas zonas en mal estado, tanto por el desgaste provocado por el paso del tiempo como por otras actuaciones poco afortunadas en el propio paso. "En muchas zonas faltaba talla, y en otras restauraciones le habían puesto trozos que no se correspondían con el canasto original. Se trataba de piezas que huían del estilo", confesó en la presentación del paso Manuel Caballero.

Los responsables del taller, encantados por poder restaurar uno de los mejores pasos de misterio que procesiona por Sevilla, comentaron que se trata de una obra única, ya que "no tiene estilo. Son simplemente hojas de cardo andaluz y su dibujo no es simétrico, el autor comenzó a dibujarlo por una esquina y acabó por la misma. Al ser un paso concebido en un principio para ser dorado, hemos tenido que lijar algunas piezas para que quedaran más finas", aseguró Manuel.

EL PROCESO. La actuación ha consistido en la decapación de toda la superficie, eliminando diferentes estratos de barnices y cera. Posteriormente se taparon las grietas y aberturas con chirlatas de madera de cedro real, lijando y repasando las zonas adyacentes, de modo que toda la superficie quedara homogénea. Se han eliminado clavos y tornillos oxidados, ensamblando las piezas con nueva tornillería. Se han sustituido todas las piezas cuya composición evidenciaba que no eran originales, realizando nuevas piezas que estaban desaparecidas. En este sentido, cabe destacar la recuperación de la crestería del canasto, suponiendo quizás el gran atractivo a primera vista de la restauración. Por último, se ha sometido el canasto a un tratamiento contra las polillas, y se ha barnizado en color caoba.

Además de lo que en sí ha sido la actuación sobre el canasto, los hermanos Caballero han realizado una nueva parihuela de nueve trabajeras, aumentando en una con respecto a la anterior. En su unión con la canastilla, ha sido reforzada con unos bastidores construidos en madera de pino flandes.

LAS GARRAS, RENOVADAS. Una de las mayores señas de identidad del paso de las Tres Necesidades es la forma de garra de águila que tienen sus zancos. En esta primera fase de la restauración, también ha sido su turno. Éstas han cambiado mínimamente su aspecto, alargándose y siendo limpiadas, contando con la colaboración de la Orfebrería Andaluza, de Manuel de los Ríos.

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