Local

La carta auténtica de Rojas Marcos

La prensa ha publicado algunos párrafos de la supuesta carta que ha mandado Rojas Marcos al Alcalde rechazando la medalla de la ciudad. Pero esa carta es apócrifa, yo voy a reproducir aquí y ahora la verdadera. Esas milongas que dicen las crónicas de que ser alcalde es un honor pero no un mérito es lo único que puede ser cierto...

el 16 sep 2009 / 02:45 h.

La prensa ha publicado algunos párrafos de la supuesta carta que ha mandado Rojas Marcos al Alcalde rechazando la medalla de la ciudad. Pero esa carta es apócrifa, yo voy a reproducir aquí y ahora la verdadera. Esas milongas que dicen las crónicas de que ser alcalde es un honor pero no un mérito es lo único que puede ser cierto. Hay alcaldes en los que el mérito quien parece que lo han tenido más propiamente han sido los ciudadanos a los que les tocó. En fin, esta parece ser la carta auténtica.

"Sr. Monteseirín. He recibido sin las formas requeridas la propuesta de que acepte la medalla de la ciudad de Sevilla. Ni ud. ni ningún concejal delegado por ud. ha venido en persona a mi casa a entregarme en mano la propuesta. A partir de ese error me resulta más fácil rechazar la medalla por varias razones que paso a detallarle.

La primera es que yo no fui un alcalde más de Sevilla, fui EL alcalde, por antonomasia, y solo anomalías del sistema han impedido que sea yo quien otorgue siempre las medallas y rotule las calles. Supongo que no tengo que explicarle que la modestia de que hago gala es un recurso para no evidenciar en exceso mi superioridad.

La segunda es que me resulta del todo inaceptable recibirla en comandita con el resto de los alcaldes y mucho me temo que me iba a tocar en la silla contigua a la alcaldesa cuyo nombre ni quiero mencionar.

La tercera es obvia, la medalla esa es poca cosa y me iguala con personas de menos méritos que los que atesoro. Reconsideraría mi decisión si estuviésemos hablando de hijo predilecto o de erigirme un monumento del realce adecuado pero no en cualquier lugar sino en uno que sea inaccesible a las palomas y a las pintadas.

No acostumbro a sincerarme pero debo confesarle que he pensado si no será perjudicial para la supervivencia del Ayuntamiento que acepte estos honores habida cuenta del currículo acreditado de crisis sistemática de las organizaciones de las que he formado parte.

Voy a contar esa tontería de que ser alcalde es un honor pero no un mérito aunque no me refiero a mí. Me puse a darles calles a mis antecesores porque nunca pensé que después de mí iba a haber otro alcalde que no fuera yo mismo. Attmte." Por la transcripción.

Abogado

crosadoc@gmail.com

  • 1