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La Cartuja y el punto de vista

Un flamenco dijo, en medio de 1992, que en la Expo sólo se habían hecho carreteras lo cual, a todas luces, no era verdad; pero una cosa es la verdad y otra el punto de vista, como dijo también Campoamor usando el cristal como metáfora porque, mayormente, lo que la gente...

el 15 sep 2009 / 23:15 h.

Un flamenco dijo, en medio de 1992, que en la Expo sólo se habían hecho carreteras lo cual, a todas luces, no era verdad; pero una cosa es la verdad y otra el punto de vista, como dijo también Campoamor usando el cristal como metáfora porque, mayormente, lo que la gente veía entonces eran nuevas autovías y más puentes, el punto de vista de una sociedad poco acostumbrada a la modernidad, lastrada aún por las penurias y la cortedad de la postguerra. Lo malo es que, casi 20 años después, parece que se ha adelantado poco porque para los próximos días ya tenemos servido otro tema de conversación: el de la zona azul en la Cartuja.

En el tramo final de la primera década del siglo XXI la Isla de la Cartuja sigue sin ser concebida, tanto por muchos de los de arriba como por una multitud de los de abajo, como esa Sevilla del futuro que estuvo en la mente de quienes la crearon partiendo, si exceptuamos el antiguo monasterio que le da nombre, casi de la nada, de una simple llanura desmedida. Allí se plantaron jardines de un diseño exquisito y un coste altísimo, se levantaron edificios de arquitectos muy prestigiosos, se crearon espacios emblemáticos, se proyectó, en suma, un complejo que pocas ciudades en el mundo tenían.

¿Por qué no surge la polémica ante el abandono de la sucesión de jardines y del canal que los bordea?, ¿por qué nadie habla del ignorado Pabellón de Kuwait?, ¿por qué no fue un tema controvertido hace años la subida de la densidad de la edificación en el recinto? Sencillamente, porque todo aquello no es Sevilla para el común de los ciudadanos; la Isla de la Cartuja, con las plantas americanas perdiéndose y el agua brotando inútilmente de mil fuentes, no es vista desde otro punto de vista que del de un polígono industrial. De lujo, sí, pero en el que es muy difícil aparcar.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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