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La Catedral de Sevilla elimina la polución y pasa del negro al ocre

La Catedral de Sevilla muda su piel. La peatonalización de la Avenida y el proceso de limpieza al que está siendo sometida la piedra calcoarenita de la fachada poniente permite a los sevillanos reencontrarse con la tonalidad original del templo.

el 15 sep 2009 / 04:36 h.

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La Catedral de Sevilla muda su piel. La peatonalización de la Avenida y el proceso de limpieza al que está siendo sometida la piedra calcoarenita de la fachada poniente permite a los sevillanos reencontrarse con la tonalidad original del templo. Al 60% de ejecución de la obra, la seo hispalense ha pasado del negro del tráfico al ocre de la piedra.

El que es el mayor templo gótico del mundo y el tercer templo de la cristiandad tras el de San Pedro del Vaticano y el de San Pedro de Londres rompe con la polución a la que ha estado condenado durante años. El lugar elegido para esta metamórfosis cromática es la fachada que da a la Avenida de la Constitución, cerrada al tráfico hace más de un año y por la que, desde el pasado mes de octubre, solo transita el Metrocentro.

La peatonalización de la Avenida ha servido de freno al progresivo ennegrecimiento de la piedra, un material que, según señalan los restauradores, ya es "de muy mala calidad".

Desde el marzo de 2006, el equipo que capitanea el arquitecto Alfonso Jiménez se afana en devolverle todo su esplendor a la fachada poniente, que va de la Puerta de San Miguel a la Parroquia del Sagrario. La piedra que, hace siglos, llegó río arriba desde las canteras de la Sierra de San Cristóbal, en el Puerto de Santa María (Cádiz), ha sido sometida a un minucioso proceso de limpieza de tipo mecánica, "basada en cepillo con agua para arrancarle todas las costras de suciedad", según ha explicado el director de ejecución del proyecto, Juan Luis Barón.

Barón asegura que la corrosión de la piedra se ha debido principalmente, amén de su ya consabida mala calidad, "a su continua exposición a la polución". En un primer balance de los trabajos, el arquitecto señala que el estado que presentaba era "pésimo", pues buena parte de la decoración de la crestería de la Parroquia del Sagrario -balaustres y jarrones con flameros- ya había sido retirada en 1997 y apilada en las cubiertas. Cinco años antes, se había colocado una malla.

La erosión de la piedad era tal que poco se ha salvado. Basamentos, partes de balaustradas y otros elementos ornamentales han sido repuestos en su totalidad por imitaciones. Para ellas se han empleado una piedra caliza, similar a la originaria pero de más calidad, que procede de Pedrera. "Es más compacta, con menos poros y mayor resistencia", ha relatado Barón. Tras la obra, una muestra de piezas originarias -hechas añicos- se quedará en las cubiertas.

Pero la peor parte se la ha llevado la zona gótica de la fachada. Sobre la puerta de la Anunciación se han consolidado los pináculos que quedaban en pie y se han repuesto el resto con piezas nuevas cosidas entre sí con varillas de acero inoxidable. Se han resanado además fisuras con mortero y se han colocado placas de metacrilatos al florón de la vidriera. El resultado final de este chequeo a la fachada de la Avenida se podrá ver "en diciembre de 2009", fecha prevista para su terminar los trabajos.

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