Cultura

‘La Cenicienta’ destapa el lado más fantástico de Rossini en el Maestranza

La ópera ‘La Cenerentola’ se representa los días 14, 17, 19 y 22 de este mes. En esta versión no hay madrastra, ni hada, ni se pierde un zapato. Mostrar los pies era indecente en la época.

el 05 feb 2014 / 22:48 h.

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Los componentes de la compañía posaron ayer a las puertas del teatro sevillano. Los componentes de la compañía posaron ayer a las puertas del teatro sevillano. El cuento de La Cenicienta, uno de los relatos infantiles más universales de la literatura, ha presentado varias versiones a lo largo de la historia, todas ellas con pequeños matices y diferencias que precisan de un conocimiento del contexto social para entenderlas. Gioacchino Rossini usó esta narración de hadas para confeccionar una de las óperas de mayor aceptación popular, La Cenerentola, melodrama jocoso en dos actos (1792-1868), sobre librero de Jacopo Ferretti, que se representará en el Teatro de la Maestranza los días 14, 17, 19 y 22 febrero. En esta versión, la protagonista no perderá un zapato, sino que durante el baile entregará una de sus dos pulseras al príncipe para que la busque. Tampoco habrá un hada madrina ni una madrastra. De hecho, esta figura se cambia por la de un padrastro. La explicación a estas variaciones, que alejan esta versión de la adaptación Disney, revela una serie de curiosidades que ayudan a entender la época del autor, como que en aquellos años era considerado indecoroso el enseñar los pies, o que las óperas se escribían para voces mayoritariamente masculinas. La llegada de este título, del Teatro San Carlo de Nápoles, permitirá asimismo disfrutar sobre el escenario hispalense de la dirección de escena de Paul Curran y de la dirección musical de Giacomo Sagripanti, así como de las voces de Marianna Pizzolato, Edgardo Rocha, Carlos Chausson, Borja Quiza o Mercedes Arcuri. La ópera fue presentada ayer en rueda de prensa. El director artístico del Maestranza, Pedro Halffter, destacó que este título, estrenado en el Teatro Valle de Roma el 25 de enero de 1817, bajo la dirección del propio Rossini, supone «una escritura viva, fresca y llena de humor», en el que el autor incorpora una gran variedad elementos fantásticos del relato infantil. Sagripanti, que debuta en España con esta ópera, subrayó que «musicalmente es una de las óperas más conocidas», al tiempo que resalta que «la música siempre es el primer concepto del teatro» del compositor italiano, quien en La Cenerentola «describe de la mejor manera el sentido del abstracto», según recoge Europa Press. La mezzosoprano Marianna Pizzolato, que encarna a Cenicienta, resaltó que este título «tiene de todo vocalmente hablando, una parte baja y grave, que representa la humanidad, y cuando se da cuenta de que puede haber algo importante en su vida sube, hasta el momento final que es una explosión de alegría». El tenor Edgardo Rocha, Don Ramiro, afirma que esta ópera «deja un mensaje de valores, ya que a pesar del poder del príncipe, éste elige la simplicidad y humildad de Cenicienta». El bajo-barítono Carlos Chausson, que interpreta a Don Magnífico –personaje con el que Rossini sustituyó a la madrastra–, explicó que en su papel de malo transmite «esa pobreza de espíritu de una aristocracia decadente a la que ridiculiza y que ve en la boda de sus hijas la solución de su futuro». A su juicio, dicho papel «requiere la agilidad, expresividad y variación de colores que el repertorio bufo italiano precisa».

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