Local

La censura a Sánchez Gordillo saca lo peor de sus señorías

Las diputadas de PP y PSOE se enzarzan en un cuerpo a cuerpo hasta perder las formas.

el 13 sep 2012 / 20:28 h.

TAGS:

La diputada del PP Esperanza Oña.
El Parlamento andaluz es una institución solemne donde reside la soberanía del pueblo. Su edificio, antiguo hospital de las Cinco Llagas, impresiona nada más verlo y en sus pasillos se respira historia. Los diputados se hablan de usted desde la tribuna, nunca por su nombre de pila, pero eso no significa que siempre muestren respeto por el adversario. A veces, como ayer, se pasan tres pueblos. El debate que había pedido el PP para censurar el asalto al supermercado liderado por Juan Manuel Sánchez Gordillo , diputado de IU, derivó en una bronca barriobajera. A todo esto, el protagonista de la polémica, alcalde de Marinaleda, no asistió al pleno alegando enfermedad. Fue esperpéntico ver a su grupo dar la cara por él con su escaño vacío.

El debate prometía, pero sobrepasó (para mal) todas las expectativas. Fue un cuerpo a cuerpo entre las diputadas de PP, Esperanza Oña, y PSOE, Cinta Castillo, que se enzarzaron hasta perder las formas. Dolores Quintana, de IU, estuvo más comedida. Oña, que acostumbra a intervenir con mucha vehemencia, aseguró con orgullo que el PP es el "único partido que dice alto que en nuestra tierra robar sigue siendo un delito". Apenas se refirió a Sánchez Gordillo -habló del "diputado de IU"- y prácticamente echó todas las culpas al presidente de la Junta, José Antonio Griñán, por su "silencio cómplice" ante las acciones de "bandolerismo" del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT). "¿Qué ejemplo se da así a los niños andaluces", preguntó.

Su objetivo fue el Gobierno de coalición, de ahí que también arremetiera con dureza contra los consejeros de IU Diego Valderas y Elena Cortés. La titular de Fomento lleva días aguantando el chaparrón por unas desafortunadas declaraciones. Dijo que "llevarse un carro de comida por 200 euros no es robar". Ayer el PP le espetó que no "puede ser consejera de 8 a 3 y luego formar parte de un piquete". Ella negó que hubiera "incitado" al delito y se defendió enumerando las medidas, según ella, de dudosa legalidad tomadas por Mariano Rajoy.

Volviendo al debate sobre Sánchez Gordillo, su compañera de partido cerró filas con la marcha jornalera, que "ha conseguido abrir el debate de la pobreza que tanto escuece a la derecha". Acusó a los bancos de "robar" a la gente y al PP de rescatarlos -"los bancos la cagan y los ciudadanos la pagan", dijo Quintana- y criticó el "desproporcionado" despliegue policial que ha intentado "criminalizar" la protesta. Al PP le echó en cara que utilice a Gordillo cuando le conviene. "Ha pasado de héroe a villano", les recriminó.

El tono del debate subió
sensiblemente cuando tomó la palabra Cinta Castillo. Dijo que Oña y toda la derecha "retrógrada" tienen un "ramalazo bipolar" por sus cambios de opinión sobre Sánchez Gordillo. La bancada popular se revolvió pidiendo amparo al presidente del Parlamento, que los mandó callar. Seguían protestando cuando la socialista los comparó con una "comparsa". Castillo hizo un repaso por las ofensas de dirigentes del PP hacia Andalucía y replicó de forma chulesca que corrupción "hay en Miami", no en Andalucía. Oña había sacado a relucir el escándalo de los ERE.

La portavoz popular pidió disculpas a los invitados al hemiciclo -diversas organizaciones sociales- por asistir a un "espectáculo de tan bajísimo nivel intelectual" y a este "rosario de insultos". Pero ella también dio leña. Censuró que los comunistas "admiren a dictadores", los llamó "revolucionarios trasnochados" y "señoritos que viven del sistema" y acabó la réplica riñendo a los diputados de IU por llevar unas camisetas rojas de CCOO anunciando la manifestación del 15 de septiembre. "No sé cómo no les da vergüenza venir aquí con esas camisetas y no con una vestimenta más decorosa. A la playa se va en bañador, pero al Parlamento no", enfatizó.

Al final, la Cámara, con los votos de PSOE y PP, rechazó los asaltos encabezados por Sánchez Gordillo pero no la "tibia" reacción de la Junta, como quería el PP. El episodio bochornoso empañó algo de lo que sí habría que enorgullecerse: que socialistas y populares se pongan por una vez de acuerdo.

  • 1