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La central de Onagawa filtra agua tras el nuevo terremoto

Japón baraja levantar el veto de ciertos alimentos procedentes de Fukushima.

el 08 abr 2011 / 18:50 h.

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Un hombre transporta las únicas posesiones que ha podido salvar tras el terremoto.

Tras el nuevo terremoto de 7,1 grados registrado en Japón el pasado jueves, los técnicos de la central nuclear de Onagawa, situada en el noreste del país muy cerca del epicentro, detectaron filtraciones de agua radiactiva.

La empresa responsable de la central, la Compañía de Energía Eléctrica de Tohoku, asegura que por el momento no se registra variación alguna en las mediciones de radiactividad en el entorno del complejo. El agua proviene de las piscinas donde se almacena el combustible residual de los reactores uno y dos, así como de otras partes de la planta nuclear, según el personal de la empresa.

No es la primera vez que una filtración deja escapar agua contaminada y acaba finalmente en el mar. El miércoles, los técnicos de la central Fukushima-1 -la más afectada por el tsunami del 11 de marzo- detuvieron una fuga en un pozo subterráneo que vertía agua contaminada de forma descontrolada al mar. Ese mismo día se tomó la decisión de verter al océano 11.500 toneladas de agua radiactiva de uno de los tanques de contención para poder volver a llenarlos de agua con una contaminación mayor.

Una decisión criticada. El Ministerio chino de Asuntos Exteriores expresó ayer su preocupación por la decisión japonesa de verter en el mar agua contaminada y exigió a su vecino que preserve el medio ambiente. El portavoz del ministerio, Hong Lei, declaró que espera que su vecino "actúe de acuerdo con el Derecho Internacional y adopte medidas efectivas para preservar el medio ambiente marino".

Control alimentario. Una de las principales preocupaciones tras el terremoto y posterior tsunami del pasado 11 de marzo fue la contaminación de determinados alimentos, que llevó a Tokio a vetar su exportación. Un mes después, el Gobierno japonés planea levantar las restricciones de venta de algunos alimentos procedentes de las zonas cercanas a la central dañada de Fukushima-1, según informó ayer el portavoz del Ejecutivo, Yukio Edano.

Así se levantaría las prohibiciones sobre la leche procedente de Kitakata, en la prefectura de Fukushima, y en otras áreas cercanas, al igual que las espinacas y otras verduras de la prefectura vecina de Gunma. Además, Edano afirmó que los niveles de radiación en algunas zonas del noreste del país se habían mantenido bajos.

Ante este panorama, la UE aprobó ayer aplicar controles más estrictos sobre las importaciones de alimentos y piensos procedentes del país nipón con el objetivo de evitar que partidas contaminadas por radiación lleguen al mercado comunitario. No es de extrañar que el pánico nuclear llegue hasta el continente europeo, pues según la Organización de la Comisión Preparatoria para el Tratado de Prohibición Total de Pruebas Nucleares, las partículas radiactivas desprendidas a causa del accidente nuclear de Fukushima se esparcieron por todo el hemisferio norte en apenas dos semanas. Esta organización matizó que se trata de partículas minúsculas.

El temblor que el jueves azotó Japón liberó una energía 10 veces superior a la bomba lanzada en Hiroshima, dejando tres muertos y 132 heridos.

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