Cultura

La ceremonia será más atrevida y teatral

La Academia de Hollywood ha apostado por revitalizar la ceremonia de entrega de los Oscar y sorprender a la desencantada audiencia con un espectáculo más teatral y dinámico cuyo contenido, todavía, se mantiene en el más absoluto de los secretos.

el 15 sep 2009 / 22:56 h.

Fernando Mexía (EFE)

La Academia de Hollywood ha apostado por revitalizar la ceremonia de entrega de los Oscar y sorprender a la desencantada audiencia con un espectáculo más teatral y dinámico cuyo contenido, todavía, se mantiene en el más absoluto de los secretos. La progresiva disminución anual de espectadores -en 2008 se registró el índice de televidentes más bajo de la historia de los premios- llevó a la organización a apostar por dar un giro a una gala que se ha acomodado en un formato cada vez menos atractivo.

El presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, Sid Ganis, fue el primero que anticipó cambios "atrevidos y arriesgados" en el programa, secundado por el director ejecutivo de la entidad, Bruce Davis. "Se va renovar el aspecto del auditorio y se presentarán los premios de interpretación de una forma que nunca se ha hecho hasta ahora", indicó Davis en declaraciones a la agencia Efe.

Unos mensajes dirigidos a generar expectativa en el público, que tendrá que esperar a la emisión de la ceremonia para conocer si la regeneración de este espectáculo merece tanto secretismo. Sí se dio a conocer el nombre del presentador, el actor australiano Hugh Jackman, un conductor atípico para unos Oscar que durante los últimos años habían encargado a un humorista la responsabilidad de llevar el evento.

Jackman, premiado con un Emmy en 2005 por su trabajo como presentador de los Tony (galardones de teatro en Estados Unidos), adelantó a la revista Entertainment Weekly que habrá "canciones y bailes" en la ceremonia. "El hecho de que me hayan contratado a mí es un signo de que están tomando un camino distinto", aseguró el intérprete.

El lavado de cara de los Oscar será cosa del arquitecto David Rockwell y los productores Laurence Mark y Bill Condon (director del musical Dreamgirls), un trío que dejó entrever algunas de sus intenciones para la gala del domingo 22 en una entrevista concedida al New York Times. Habrá que "redefinir el ADN del programa", afirmó Rockwell, buen conocedor del Teatro Kodak de Los Angeles, lugar donde se entregan los premios y que él diseño.

El arquitecto explicó que se buscará generar una sensación "más íntima" y recuperar una ambientación parecida a un club nocturno. Otro de los objetivos será fomentar la espontaneidad de los asistentes, y puso como ejemplo a Roberto Benigni, cuando caminó sobre las butacas para recoger su Oscar por La vida es bella.

Además, la gala tendrá un hilo conductor relacionado con la realización de películas y un estilo teatral en lugar de la habitual serie vídeos en pantalla.

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