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“La Champions ilusiona, pero recordemos de dónde venimos”

El preparador vasco considera que su papel más importante en los casi dos años al frente del equipo es la “estabilidad de recuperar Europa”. Se siente “feliz” de entrenar al Sevilla y ve su “fecha de caducidad” todavía “lejana”.

el 24 dic 2014 / 09:00 h.

Unai Emery posa en el interior del estadio con un gran escudo del Sevilla detrás. / Manuel Gómez Unai Emery posa en el interior del estadio con un gran escudo del Sevilla detrás. / Manuel Gómez Entrevista por Antonio Viola, Javier Santos, Alberto Fernández y Quico Canterla. El entrenador del Sevilla, Unai Emery, ha concedido una extensa entrevista a El Decano Deportivo en la que el vasco ha afirmado que "la Champions ilusiona, pero recordemos de dónde venimos". Además, ha repasado la temporada 2014, la unión con la afición y el interés del Milan al término de la temporada pasada. —Al no jugar la última jornada liguera y con los resultados que se dieron de sus perseguidores terminan el año sextos... —Es una pena porque podíamos terminar entre los cuatro primeros el año. Tuvimos esa posibilidad ante el Eibar. Pero bueno, esto es largo y aún queda mucho por delante. Era por la sensación de irnos cuartos a las vacaciones, que nos podía reforzar en lo anímico, aunque aún es pronto para sacar conclusiones en la Liga. En lo que debemos fijarnos es en que estamos en buena línea. —Aunque lógicamente esto no empaña un ápice el 2014 que han vivido. ¿Cómo lo valora? ¿Qué nota se pone? —Yo lo que traté fue el asentar una recuperación, con un potencial, reilusionar, agitar un poco internamente el club… Llegué con muchas ganas. Recuperar Europa era para mí el reto más importante. El estar ahí. Eso  es fácil cuando lo tienes. Ponte dos años atrás con 22 puntos. Y habla de recuperar Europa. Ahora sí es fácil o parece sencillo. Es posible hasta ser cuartos. La mayor satisfacción que tengo es el tener estabilidad, supeditada al rendimiento y los resultados. Mi valoración es positiva desde esa humildad. —Es decir, que de su mano ha cambiado el rumbo del equipo totalmente. —Vamos a ver. Llevo dos años aquí en Sevilla. Esto era un reto y sigue siendo un reto. Yo lo recordaba hace unos días con Monchi. Cuando vine a Sevilla yo llegaba de Moscú. Antes había estado en Valencia con  todas sus complicaciones. Yo veía al Sevilla comparable al potencial y las ambiciones del Valencia. Nada más venir de Moscú tuve muchos pretendientes, pero cuando vino el Sevilla yo me paré. Me llaman porque el equipo no está bien. Tiene 22 puntos en la primera vuelta. Yo veía la plantilla y yo la veía buena. Mi reto era, cuando hablé con Monchi en Valencia, y después con José María del Nido, levantar la ilusión. Ganar partidos y que los jugadores sacasen sus condiciones por encima de lo que lo estaban haciendo porque el equipo estaba agarrotado. El Sevilla había sido un club que había vivido en Europa en los últimos años. Había ganado títulos, incluso disputado la Champions, y que se veían que lo estaban perdiendo. —Pero ese primer año entra como noveno en Europa. —Alguno recuerda que entramos en la repesca. Pero yo llegué con 22 puntos e hicimos 28 en una vuelta, lo que en condiciones normales te da el pase a Europa. El hecho era recuperar eso. Y que el año pasado todo lo que fue estar en Europa: Pogdorica, Estoril, Maribor, Betis… Todo era  bienvenido. Nadie pensaba en ganar la Europa League. Habíamos vuelto a Europa y ya éramos felices con eso. Después lo normal es tener ambición. Y disfrutando fuimos campeones. El éxito fue todo lo que disfrutamos por el camino sin pensar en el largo plazo. —Entonces, ¿entiende la presión por llegar a Champions desde el entorno? —La gente del Sevilla es feliz cuando el equipo gana. Lo más positivo es tener esa estabilidad en Europa. Estabilidad en cuanto a una línea de actuación: capaces de vender a futbolistas multiplicando por cinco, seis, siete u ocho su valor en compra. Además, seguir trayendo jugadores sin hacer y encima poder mantener el rendimiento en Europa. Más que ganar la Europa League ése es mi premio: la estabilidad. —Se deduce que no comparte esa presión. —El planteamiento era volver a Europa y tener ambición en todos los frentes. Yo dije que mi reto era crecer. Y el Sevilla me da condicionantes que me ayudan a crecer. Mi ilusión es llegar otra vez a Champions. Pero no es el objetivo. Tenemos que ser felices en el camino y recordar, desde la humildad, de dónde venimos para saber lo que tenemos ahora. Yo puedo tener una novia rubia, la más guapa del mundo, y luego veo pasar la morena y quiero con ella, y después la pelirroja. Estamos constantemente variando nuestro rumbo. Eso no es ambición, es insatisfacción. Mi objetivo en el Sevilla era crecer. Y hay que recordar de dónde venimos. ¿Cuántas veces ha jugado el Sevilla Champions? Es un reto, una ilusión, ambición, pero no una  insatisfacción no conseguirla. Pero estar en Europa sí porque nos da estabilidad. —Y esa estabilidad sin parar de vender a los mejores hombres.... —El hecho es que la temporada pasada, después de irse Negredo, Navas, Palop, Spahic, Medel, Kondogbia… El equipo se recompuso y mejoró lo anterior. Ahora se van Fazio, Alberto y Rakitic, tres jugadores que han sido fundamentales, y somos otra vez capaces de tener estabilidad, económica y deportiva. Y que eso no esté reñido con ser ambiciosos. Creo que ésa es la mayor satisfacción. Y esto conlleva a que la gente esté ilusionada. Y se reilusione constantemente. —¿Cómo ve a su afición? —La gente esté identificada con el Sevilla. Se ha levantado un poquito el sevillismo. Cuando yo llegué aquí me dijo el presidente Del Nido: ‘Unai, la Champions da dinero y te lleva a competir al máximo nivel, pero es difícil. ¿Unai sabes lo que es ganar un título?’ Un título es donde se concentra la mayor alegría de las emociones, que no es dinero, sobre un equipo. Donde más se juntan las emociones, unión y química, entre equipo y afición. El año pasado lo viví con la Europa League. Yo he ganado una Europa League gracias al Sevilla. Yo me levanto por las mañanas y doy las gracias de ser entrenador del Sevilla. —Al oirle parece que es feliz, ¿es así? —Mi lema es crecer y mejorar. Y siempre con felicidad. Si no estuviera feliz en el Sevilla no estaría aquí. Soy muy feliz en el Sevilla. Estoy contento en la ciudad, el grupo de trabajo, el apoyo y respeto del club, el entorno del Sevilla, que aunque es exigente, creo que hay un respeto hacia nuestro trabajo. Me da posibilidades de jugar en Europa e incluso ganar un título como el año pasado. —Aunque en el fútbol las relaciones son efímeras, nunca duraderas. —Yo quiero seguir creciendo y hacerlo en el Sevilla. Me gustaría llegar un día en el que consiguiera que el Sevilla compitiese en Champions y voy a buscarlo, no sé cuándo llegará. También me planteo que igual mañana no estoy aquí. Soy feliz entrenando y en las condiciones que tengo. —Y también aparecen equipos como el Milan. —Te llama porque has ganado la Europa League y tienes un reconocimiento grande. Entrenar al Milan es un reto que me gustaría desarrollar. Pero no salto porque me llamen y me voy sin pensar qué dejo atrás. Estoy identificado y comprometido con el Sevilla, sabiendo que hay una fecha de caducidad. La pone el club, el entorno o el mismo entrenador. Pero yo en esa fecha de caducidad no estoy ni pensando, sabiendo que puede ocurrir, porque soy feliz aquí. Creo que tengo los condicionantes para seguir creciendo con el Sevilla. —Cambiando un poco el tercio, centrémonos en la plantilla. ¿Está al nivel que esperaba cuando la tuvo al completo este verano? —El Sevilla te da retos, pero con sus limitaciones. El club te da jugadores por hacer y los vende ya hechos. Y siempre con buen criterio y profesionalidad. Y con un nivel, por supuesto. Ahora tenemos una plantilla compensada, equilibrada y con jugadores que tienen que crecer, aunque ahora no den el rendimiento que esperamos. Ya pasó con Alves, Rakitic, Fazio. Me lo contaba el presidente: de Dani Alves al principio se reían aquí de él. Ahora tenemos un jugador como Kolo que, quizás, sea al que más le está costando adaptarse y hay muchas dudas sobre él. Y es cuando se debe recordar el pasado. Tener humildad. Es un proceso de rendimiento y trabajo. Si conseguimos que esos jugadores de rendimiento medio lo tengan alto es la mayor satisfacción que puedo tener. —¿Habrá regalo de Reyes? —Siempre que haya oportunidad, jugadores que se crean que pueden mejorar… Pero no es fácil en las condiciones que busca el Sevilla. No va a ir al mercado con 12 millones de euros para fichar un jugador. Si Monchi ve algo interesante lo va hacer. ¿Necesidad hay? No. —¿Y Reyes es su regalo para el Sevilla? —Reyes es un jugador que irrumpió, salió disparado del Sevilla, llegó hasta la cima, empezó a bajar y se encontró otra vez con el Sevilla. Yo le digo a él: entrena y juega como si tuvieses 20 años y como si fueses a jugar hasta los 40. Y coge la responsabilidad como sevillista y como capitán para ser un ejemplo para los demás. —Algunos pensaban que era un jugador perdido. La mayor satisfacción mía con él, y se lo decía el otro día, es que cuando ha jugado menos ha seguido preparándose. Yo me alegro como los de tu familia por tus éxitos. Hay que ser constantes. Ha asumido la implicación cuando jugaba y cuando no. Le fortalecí cuando algunos decían que Reyes ya no valía y cuando se hablaba que estaba enfrentado a él. Y ha demostrado capitanía y respeto. —¿Lo renovaría? Si lo renuevan se me pregunta, pero el club tiene sus mecanismos. Y eso lo deciden desde el club. Y en eso el Sevilla tiene más credibilidad que Unai Emery. Sólo digo que estoy contento con su trabajo. —¿Y a Beto? —Tiene una edad y aporta cosas importantes. Es muy competitivo y positivo para sus compañeros. Yo le digo que tiene que trabajar día a día para ser mejor y trabajar para que al final de temporada puedas renovar con el Sevilla o marcharte a otro club con un buen contrato. Ése es el sino del fútbol. Todo es movible. No pienses en eso. Cada vez que hagas un buen partido aseguras tu futuro. Y el legado que tiene que dejar es que Sergio aprenda de ti. —A Sergio Rico sí que se le ha renovado... —Sergio todavía en pretemporada debía romper el cascarón. Hemos ido trabajando con él y ya es importante. Sergio tiene un buen espejo con Beto. —¿Piensa que estos contratos en el aire afectarán al rendimiento colectivo? —No lo creo. He hablado el otro día con Monchi de las actividades diarias y de lo que nos espera en el mes de enero. El club va muy por delante. Yo no me intereso por el mes de junio. Las renovaciones, al club.

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