La chatarra como lienzo

Rafael Shooter está considerado uno de los aerografistas más prestigiosos del país.

el 06 feb 2011 / 18:42 h.

Rafael Shooter trabajando en su taller.
Rafael López empezó en el mundo de la aerografía en 1991, a través de una concentración motera en Faro (Portugal), donde se entusiasmó por la técnica de pintar los chasis de los vehículos, sobre todo los cascos de protección y las motocicletas. Hasta que en 1995 decidió dedicarse profesionalmente a esta técnica y ahora, desde su taller de Dos Hermanas, no sólo es uno de los pintores de vehículos más conocidos de España, sino que es uno de los más experimentados, con varios premios internacionales por este oficio.


"Hay mucha gente que se dedica dos años a esto y luego lo deja, pero no sé si es porque no le gusta o porque no le ve salida", cuenta. "Yo llevo más de 15 años y es una buena profesión", explica el pintor, que cambió su apellido por el de Shooter (tirador en inglés). "Porque estamos todo el día con la pistola de pintura tirando", bromea el creador.

Pese a vivir en Sevilla, asegura que actualmente la mayoría de sus clientes, y le vienen de media cuatro por semana, son de fuera de la provincia. En concreto, de puntos como Alicante, Castellón o Barcelona llegan sus mejores clientes en estos momentos.

"Hace poco trabajé con el diseñador Custo Barcelona para Harley Davison España: él hizo el diseño y yo la pinté, y creo que en la revista de la marca todavía la tienen", rememora. Su último premio "gordo" es el Campeonato Mundial de Transformadores de Motocicletas de Estados Unidos. "La transformación era de una motocicleta modelo Custom, que es la que más trabajo, y la hizo otro tipo pero yo la pinté", relata. "Muchas que yo he pintado se han llevado premios, pero el reconocimiento es para el que la transforma, no para el que la pinta", aclara.

Lo más interesante del negocio de este hombre es que la atención es personalizada, aunque sus clientes suelen ir con una idea preconcebida de lo que quieren. Sin embargo, él mismo les asesora sobre cómo queda mejor su motocicleta, su coche, su casco de protección o hasta su guitarra eléctrica, porque todo puede ser redescubierto. Pero por encima de todo es un estilista de los vehículos, aunque a veces tenga que ocultar su gusto para satisfacer al cliente. "Esta misma semana, un cliente me pidió que le pintara un gorrión muerto en el guardabarros de su coche, y eso que éste ya llevaba la cara de la niña de la película El exorcista, el payaso diabólico de la novela It de Stephen King y la cara de Jack Nicholson en la película El resplandor... Bueno, si a él le gusta", comenta mientras se encoge de hombros ante tan multitudinaria reunión de reencarnaciones del mal en unos centímetros cuadrados de un chasis.

Su pistola actúa sobre casi todo, incluida una guitarra eléctrica que le encargó Raimundo Amador, con su cara en la parte trasera y la de Jimmy Hendrix en la delantera. No obstante, este artista sigue un poco molesto por el hecho de que esta técnica siga sin ser una disciplina. "Me molesta que no se institucionalice, los que pintan sobre lienzo son respetables, pero esto es una técnica completamente distinta y un trabajo del que se puede vivir tranquilamente", recalca.

Pero en la comunidad autónoma remarca que no está reconocida su especialidad, como si fuera un subgénero y careciera del nivel que tienen otras expresiones. "Todo va por cursos y por particulares, no es como en el norte, que ya hay escuelas de esto, por lo que yo estoy hablando con la Junta de Andalucía para ver si se puede meter un curso de FP (formación profesional) o algo así", concluye. Si los técnicos que tengan que tomar esa decisión vieran su trabajo, seguramente no tendrían ninguna duda, porque el nivel de sus obras es incuestionable.

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