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La cigüeña del maternal

Una cría de cigüeña blanca cae de lo alto del hospital y es atendida en primer lugar por personal del Virgen del Rocío. Su ausencia trae consigo un inusual y casual descenso de los nacimientos.

el 08 jul 2014 / 11:00 h.

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La cría de cigüeña fue colocada en un caja de cartón con corcho y arropada por una sábana del hospital Infantil. / El Correo La cría de cigüeña fue colocada en un caja de cartón con corcho y arropada por una sábana del hospital Infantil. / El Correo La cigüeña es la que siempre trae al recién nacido en un hatillo sujetado por el pico. Que sea de París o desde el tejado del Hospital Universitario Virgen del Rocío ya es otro graznar. ¿Y si el pobre animal se diera de baja por un accidente? No se sorprenda, pero desde el domingo, el número de nacimientos ha caído en picado en el citado hospital: de hecho, en el Maternal solo se atendieron 15 partos en esa jornada, casi la mitad de lo habitual. Y tuvieron una madrugada del lunes la mar de tranquila: solo cuatro nuevos sevillanos llegaron a este mundo. Personal del hospital asociaba la razón de este brusco descenso de la natalidad, con cierto tono de broma, al percance que sufrió, en uno de sus primeros vuelos, una cría de cigüeña, cuyo nido está sobre la chimenea de la lavandería del hospital y que actualmente se recupera en el CREA de San Jerónimo. La cría salió del nido y, algo desorientada, trató de levantar el vuelo por la parte delantera del edificio, con tan mala suerte que se quedó en intento. La pequeña cigüeña cayó en picado para darse de bruces sobre el césped que separa el hospital maternal del de Traumatología del Virgen del Rocío. Los primeros en acudir a su auxilio fueron los profesionales sanitarios de ambos centros, que encontraron al ave con las patas y el pico cubiertos de sangre por el duro golpe. Más afectado tenía si cabe el pico, que lo tenía doblado por la caída. Ante tal situación, fue el personal hospitalario el que practicó los primeros auxilios. De todos modos, ellos no son expertos en estas lides, por lo que dieron el pertinente –y rápido– aviso a los servicios de emergencia. Fueron alertados del percance desde agentes de la Policía Local y técnicos de Medio Ambiente hasta el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona). Mientras tanto, buscaron la manera de aliviar de su lastimoso estado a la cigüeña. La mejor fórmula que encontraron fue habilitarle un lugar para reposar:una caja de cartón, amortiguada con bolsas con piezas de corcho, sirvieron de improvisada cama. Y, para arroparla, nada mejor que una sábana que, como no podía ser de otra forma, provenía del hospital Infantil, que se diferencia de otros centros por tener impreso caricaturas y viñetas, como se percibe en la fotografía que ilustra esta información. Horas después, llegaron los servicios veterinarios para atender a la cría. Se trataba de una cigüeña blanca, algo que es poco habitual en Sevilla, según le trasladaron al personal sanitario. No en vano, esta especie, después de realizar un largo viaje migratorio de miles de kilómetros, suele anidar en el sur de Europa. Pero, a diferencia de este caso, suele anidar en la cima de árboles, edificios o en plataformas artificiales habilitadas para tal fin, no en lo alto de un hospital. De hecho, su hábitat suele ser más las zonas de humedales de la provincia de Sevilla o, tal vez, un campanario. No en vano, en la Centro de la capital proliferan poco, salvo contadas excepciones como los tejados de algunos templos sevillanos. La cigüeña herida fue trasladada al hospital que le correspondía. Es decir, al Centro de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA) que tiene su sede en el barrio de San Jerónimo. El diagnóstico que ofreció la veterinaria del centro no pudo ser más alentador: la vida de la cría de cigüeña no corría peligro y se recuperará en los próximos días con una serie de cuidados específicos. Mientras, con el hospital con su cigüeña de baja por accidente, se dio ese descenso puntual y poco usual de nacimientos, algo que no deja de ser circunstancial y que, de paso, agranda el mito de esta especie. De hecho, fue la comidilla en los pasillos del Virgen del Rocío, desde los celadores y enfermeras hasta la mismísima dirección hospitalaria, que tenía a la cigüeña –seguro que le pondrán hasta nombre–, en el centro de sus conversaciones. Pero no se lleve a engaño, porque las cigüeñas blancas no solo caen del tejado de los hospitales. Hace un año, los bomberos de Sevilla tuvieron que rescatar a otra cría de cigüeña blanca que se cayó de un nido situado en la chimenea de las Reales Atarazanas. El animal en cuestión corrió peor suerte que la cigüeña del hospital, porque, durante la caída, se enredó en una de las cuerdas que se usan para amarrar las alpacas y eso terminó por afectar a su articulación. De hecho, estaba tan malherida que los responsables del CREA, que atienden a un millar de especies protegidas, no pudieron hacer otra cosa que sacrificar al animal.

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