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La ciudad homenajea a sus hijos

Muchos no hablaban porque la emoción no les dejaba, pero los más de 200 hijos de Écija, emigrantes que se vieron obligados a abandonar la ciudad siendo menores muchos de ellos, tenían muchas cosas que contarse y no pocas historias que recordar.

el 15 sep 2009 / 16:14 h.

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Muchos no hablaban porque la emoción no les dejaba, pero los más de 200 hijos de Écija, emigrantes que se vieron obligados a abandonar la ciudad siendo menores muchos de ellos, tenían muchas cosas que contarse y no pocas historias que recordar.

Los emigrantes e hijos de emigrantes, familiares de vecinos de Écija que querían ver la ciudad donde nacieron sus padres, sus suegros o sus abuelos -que de todo había- abarrotaron ayer el Palacio de Benamejí, la sede del Museo Histórico que, para muchos, sigue siendo la comandancia, el cuartel donde más de uno y de dos de los presentes igual tuvieron que hacer el servicio militar obligatorio. "Esperamos que ninguno de ustedes tenga un mal recuerdo porque fuera arrestado", bromeó el concejal de Turismo, José Joaquín González, en la recepción del I Encuentro de Hijos de Écija.

El museo sigue siendo la comandancia para los emigrantes y para muchos vecinos que superan los 60 años. Sólo que muchos de los ecijanos que ayer se sentaron en el salón de actos del museo no conocían otro uso del edificio que el militar. Y hoy ya saben que el antiguo cuartel guarda ahora tesoros como la estatua de la Amazona herida, otra novedad histórica encontrada bajo la plaza de España y que muchos de ellos sólo conocían por referencias.

Sabiendo esas novedades se vuelven hoy para sus hogares. O mejor dicho, se vuelven para el sitio donde residen, porque viven fuera de Écija pero siguen habitando la ciudad de las torres, que es lo mismo que decir que es aquí donde tienen su hogar. Hay algunos que todavía se acuerdan hasta de los motes por los que se conocía cada familia a mediados del pasado siglo. Y también los hay que reconocen que han llorado cuando han vuelto a ver el barrio donde nacieron.

cambios. El alcalde, Juan Wic (PSOE), los saludó como "ecijanos que nunca dejaron de serlo". Delante de un auditorio repleto, el regidor manifestó: "Esta ciudad está en deuda con vosotros". Se refirió así a que el cambio de lugar de residencia de los emocionados visitantes que tenía delante no fue por gusto. "Salisteis de vuestras casas y de vuestro pueblo empujados por la necesidad y abandonasteis la ciudad enfilando por el caminillo de la estación de tren", agregó. Otro lugar que recuerdan los emigrantes pero que ya no es el que era: de hecho, Écija no tiene estación de tren desde hace muchos años.

Muchos lloraron de emoción antes del acto de bienvenida, antes incluso de pisar Écija, cuando recibieron una llamada telefónica -algunos más al día, tecnológicamente hablando, un correo electrónico- que les decía que iba a haber un encuentro nacional e internacional organizado por el Ayuntamiento de Écija que se acordaba de ellos para reunirles en el pueblo del que se vieron obligados a salir hace más de medio siglo.

Y eso que muchos de ellos vuelven de cuando en cuando a Écija. Otros quieren volver a vivir los años que les queden en el pueblo que nunca han olvidado. Pero tienen obligaciones en sus lugares de residencia. Y tienen hijos, nietos, y parejas muchos de ellos, en sus lugares habituales de residencia. En definitiva, tienen una vida hecha en el lugar adonde se fueron.

El Ayuntamiento de Écija es el promotor de esta iniciativa que se celebra todo el fin de semana con un amplio programa y que se quiere convocar cada dos años. "Para que dé tiempo a ponernos en contacto con todos", explicó Félix Álvarez, coordinador del área municipal de Turismo. "También queremos dar un paso más y saltar el charco, ponernos en contacto con ecijanos que viven en América, no sólo en Europa", aventuró.

Entre los que han vuelto a su ciudad este fin de semana los hay que vienen de Logroño, de Badalona, de Leganés, de Madrid, de Palma de Mallorca, de Arenys de Mar y de Sestao. También de más cerca: de Málaga, de Algeciras, de Cádiz, de Benalmádena. De mucho más cerca aún, porque algunos viven en Dos Hermanas, en Alcalá de Guadaíra y algunos han venido incluso de la vecina población de La Luisiana.

Y están los que vienen de muy lejos. De otro país, como los tres ecijanos que han anunciado que vienen desde Valence (Francia), o los que habían anunciado que iban a llegar a Écija desde Suiza o desde Inglaterra. "Los ingleses no han llegado todavía", lamentaba Félix Álvarez la noche del viernes, en el acto de presentación, "porque han tenido un problema de horarios con el avión que los trae".

Eso sí, el mayor número de ecijanos de la diáspora acude desde Valencia.

En concreto, desde Quart de Poblet. Son medio centenar que protagonizaron la anécdota de la noche de la recepción el pasado viernes, cuando entraron en el Palacio de Benamejí con el acto empezado y fueron invitados por el alcalde a subir al estrado, junto a la mesa desde la que los miembros del equipo de gobierno (PSOE) presidían el evento.

Durante el día de ayer los invitados pudieron desayunar en la plaza de España, muy distinta a como ellos la dejaron. Luego tocó una visita guiada por la ciudad, que prácticamente todos encuentran "muy cambiada para mejor" y donde "ahora sí que hay de todo". Los emigrantes podrán volver a sus casas en el resto de España diciendo que han estado en el Museo Histórico y en la iglesia de Santiago, que han vuelto a ver la fachada del emblemático palacio de Peñaflor y Santa Cruz con su nuevo Museo de Arte Sacro.

Hoy, a las 10.00 horas, terminará el fin de semana con una misa rociera cantada por el coro Nuestra Señora del Valle de Quart de Poblet (hijos de emigrantes) y la entrega de diplomas en la sala capitular de la casa consistorial a esos ciudadanos que nunca han dejado de ser hijos de Écija.

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