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La clave andaluza

La operación de cambio del Presidente Chaves, -una jugada maestra en términos político partidarios- tiene sin embargo un desagradable tufillo a pérdida de autonomía y de perfil propio de Andalucía que se suma al hecho invariable de que las elecciones andaluzas y generales coincidan desde tiempo inmemorial.

el 16 sep 2009 / 01:08 h.

La operación de cambio del Presidente Chaves, -una jugada maestra en términos político partidarios- tiene sin embargo un desagradable tufillo a pérdida de autonomía y de perfil propio de Andalucía que se suma al hecho invariable de que las elecciones andaluzas y generales coincidan desde tiempo inmemorial.

Al hecho de que la Moncloa determine la fecha de las elecciones andaluzas, se corresponde el que también determine el momento de la sucesión del Presidente de la Junta de Andalucía y el destino de éste. No creo -ni soy tan ingenua para creer- que el ya ex presidente, Manuel Chaves, haya estado al margen de estas negociaciones y decisiones. Incluso es posible que esta salida para procurar el relevo haya sido propuesta desde nuestra comunidad. Sin embargo, la forma y la explicación de estas decisiones se han hecho en clave estatal y no andaluza.

Los andaluces hemos tenido rara vez el protagonismo político de unas elecciones separadas y tras diecinueve años de Presidencia de Manuel Chaves no hemos tenido tampoco el protagonismo de un cambio tan importante. La sustitución del Presidente ha sido presentada como una consecuencia de los cambios gubernamentales estatales y no como una conclusión de la propia política andaluza. Nuevamente nuestra comunidad ha sido una especie de "subnoticia", de acotación, a la política estatal.

Tampoco es una buena noticia para la fortaleza de nuestra autonomía, que su antiguo Presidente ocupe una tercera vicepresidencia en la escena política estatal y nos hace preguntarnos si no hubiese sido más acorde, no gozar de ningún cargo tras la retirada y salvaguardar la importancia de las instituciones andaluzas.

Curiosamente casi nadie podrá reclamarle a Chaves este apego a Andalucía, cuando en todas las formaciones políticas, y especialmente en el PP, sus políticos más destacados han corrido a tomar plaza en el tren a Madrid, dejando su propia formación política andaluza descabezada y sin rumbo.

El "camino a Madrid", tan común en la política andaluza, es un dardo al corazón de nuestra autonomía. Curiosamente, y a pesar de los golpes de pecho de andalucismo de nuestros políticos, no se considera que ninguno haya triunfado si no ha obtenido un alto cargo en Madrid. No hay político o política, hasta ahora, que se haya resistido a ese canto de sirena que parece decirnos a los andaluces que los temas importantes se sitúan en la capital del Estado y no en Andalucía. Algo que, en el caso de Chaves, era además absolutamente innecesario, ya que hace veinte años desempeñó un importante ministerio. Tengo que deducir, por tanto, que no lo ha guiado un afán de reconocimiento personal, sino una estrategia partidaria que tiene su centro en el mantenimiento del equilibrio interno.

Sería conveniente que el PSOE explicara a la ciudadanía las razones de estos cambios en clave andaluza, empezando por el papel que el ex presidente andaluz va a jugar en el nuevo gobierno central así como la elección de José Antonio Griñán como nuevo Presidente andaluz, que no puede ser simplemente justificada por su indudable solvencia o por su elegancia en la contienda política. Solo este debate podrá amortiguar la penosa sensación de que la política andaluza es un mero trasunto de la política estatal.

Concha Caballero es profesora de Literatura

www.ideasconchacaballero.blogspot.com

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