La concertación sale del túnel y se prevé el pacto a fin de mes

Después de meses de negociación enconada, el VII Acuerdo de Concertación Social está a punto de caramelo. Junta, sindicatos y patronal han acercado sus posturas y el pacto se vislumbra para final de mes.

el 16 oct 2009 / 19:23 h.

Griñán saluda a Pastrana en presencia de Carbonero y de Herrero.

Como en los toros, han sido precisos dos avisos -el primero puso la fecha tope en el 15 de julio y el segundo con motivo de la jornada reivindicativa por el trabajo decente del 7 de octubre- pero parece que el tercero no será necesario: los agentes sociales ven, por fin, próxima la firma del VII Acuerdo de Concertación Social. Tras meses de retraso, y sombras que hicieron peligrar 15 años ininterrumpidos de paz social, ahora sindicatos y Junta ven todo más claro.


El vicesecretario de Relaciones Laborales y Política Institucional de UGT, Dionisio Valverde, asegura que están trabajando "a un ritmo frenénico", con "tres ó cuatro reuniones por semana", contactos confirmados por la Consejería de Economía. Y el secretario general de CCOO, Francisco Carbonero, ve que "está bastante avanzado, hay un alto porcentaje encarrilado".


Evitan hablar de fechas porque se ha negociado por ejes y falta ver el documento conjunto, puede que la Junta se lo presente la próxima semana, para consensuarlo en las mesas técnicas antes de que los primeros espadas plasmen su rúbrica. Pero los sindicatos auguran que no se prolongará más allá de "finales de octubre o principios de noviembre". "Se están redactando papeles", destaca Carbonero. Desde la Junta, ni confirman ni desmienten, pero reconocen que ya están buscando hueco en las agendas de los líderes para la firma pública. Los más cautos, los empresarios, que se limitan a decir que están negociando.


Pese al optimismo, tanto UGT como CCOO reconocen que "hay flecos" y cosas por cerrar y limar aunque "las posiciones están bastante avanzadas" y existe una "buena disposición de todas las partes". "No queremos caer en el desastre de Madrid de radiar todos los días la negociación", subraya Carbonero. La patronal andaluza se acoge a la ley del silencio y asegura que no hará valoraciones ni declaraciones mientras continúe la negociación.
Desde UGT, Valverde señala que de los seis ejes del acuerdo, cinco están "terminados" aunque falta cerrar el texto último de cada uno de ellos, y está pendiente el sexto, referido al seguimiento del acuerdo y la participación institucional de los agentes sociales.

"Nosotros queremos, y estamos peleando por ello, que se plasme en el acuerdo el compromiso de que antes de que acabe la legislatura se elabora y apruebe una ley de participación", afirma el vicesecretario de UGT. "La administración está receptiva, pero estamos pendientes", añade.


El anterior pacto expiró el 31 de diciembre y las negociaciones del nuevo se dieron de bruces con un contexto en el que la crisis marcaba las prioridades políticas y los intereses de la CEA. Mientras, las relaciones entre sindicatos y empresarios se tensaron al culpar los primeros a los segundos de bloquear la negociación colectiva e inclumplir los convenios.
UGT y CCOO dieron un golpe de efecto al marcar como fecha tope el 15 de julio, pero ese día llegó con un primer documento de base sobre la mesa pero sin acuerdo cerrado. Las dudas sobre la disponibilidad de las partes y la lejanía de sus posiciones -unidas al temor de la Junta de que el desencuentro a nivel nacional, donde el diálogo social está roto desde julio, tuviera su efecto en Andalucía- llevaron al Ejecutivo a optar por conversaciones bilaterales. Se inició así una ronda de contactos entre Junta y sindicatos por un lado y Gobierno y patronal por otro, para salvar "escollos" antes de emprender el diálogo tripartito.


Se pretendía intensificar la negociación en septiembre, pero a principios de octubre, llegó el segundo aviso. UGT y CCOO aprovecharon la presentación de la jornada de movilización por el trabajo decente del 7 de octubre para acusar a la patronal de "provocar la ruptura del diálogo social y del VII Acuerdo". La consejera de Economía, Carmen Martínez Aguayo, reconoció entonces la urgencia de cerrar el acuerdo, pero también que aún no se habían puesto plazos. Ahora ven la luz al final del túnel.

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