Cofradías

La conclusión del altar del Tres Caídas podría ir a la vía judicial

La Esperanza de Triana le reclama mediante un burofax al autor del retablo, Manuel Guzmán, que concluya la obra en un plazo de 45 días o, de lo contrario, romperá el vínculo contractual

el 04 mar 2013 / 20:38 h.

La conclusión del retablo del Cristo de las Tres Caídas podría dirimirse en los tribunales. Tras agotar todas las vías amistosas, la hermandad de la Esperanza de Triana se ha visto forzada a requerir mediante burofax al autor del retablo, el taller de Manuel Guzman, la finalización de esta gran obra, a la que, según sostiene la corporación de la calle Pureza, aún le faltan para su finalización varios detalles contemplados en el contrato de ejecución.

En el burofax enviado ayer mismo por la hermandad al artista de la calle Pizarro, la corporación trianera emplaza a Manuel Guzmán a concluir el retablo del Cristo de las Tres Caídas en un plazo máximo de 45 días conforme a los términos contemplados en el contrato de ejecución. De lo contrario, la hermandad se reserva las acciones legales oportunas para concluir uno de los grandes anhelos históricos para los hermanos de la calle Pureza.

"La hermandad entiende que no está terminado el trabajo", aseguró ayer en declaraciones a El Correo el hermano mayor de la Esperanza de Triana, Alfonso de Julios, de ahí que, ajustándose a los términos del documento final de pago, firmado el pasado mes demayo por ambas partes, la junta de gobierno haya decidido retener el pago al artista de una cantidad superior a los 14.700 euros, un importe "ridículo", en palabras del máximo responsable de la hermandad, si se tiene en cuenta que el precio final de esta colosal obra de talla ronda los 270.000 euros.

Todas las gestiones "amigables" emprendidas en los último meses por la hermandad para tratar de llegar a un acuerdo amistoso con Manuel Guzmán han resultado "fallidas". Así las cosas, la hermandad ha puesto el asunto en manos de una de las grandes firmas de abogados de Sevilla, Bores y Cía Abogados, para que defienda los intereses de la corporación. "Lo que se le propone en el burofax que le hemos remitido es que termine el retablo en un plazo de 45 días, ya que de lo contrario la hermandad dará por rescindido el contrato".

Entre las piezas y los detalles inacabados que aún le faltan al retablo del Cristo de las Tres Caídas para su conclusión, relata el hermano mayor, se encuentran los arcángeles que coronan el ático del altar, "que no están ejecutados", así como los relieves de algunas cartelas y medallones que permanecen aún sin tallar.

"Este hombre dice ahora que él no es escultor, pero hay que recordarle que firmó un contrato en cuyo proyecto y en cuya memoria vienen descritos expresamente todos y cada uno de esos elementos del retablo que la hermandad le reclama".

Por si fuera poco, la hermandad insta además al artista a la devolución de una cartela que, según explica el hermano mayor, se la llevó de la capilla con la intención de terminarla y que, sin embargo, "la ha utilizado para forzarnos a nosotros". Precisamente, en el burofax remitido ayer se le recuerda al artista la obligación de devolver esa cartela, toda vez que la forma en que se la llevó de la capilla "podría ser constitutiva de un delito de apropiación indebida", subraya De Julios.

"La posición de la hermandad -insiste el hermano mayor- es que no le vamos a pagar hasta que el trabajo no esté terminado al completo, ya que en el documento de pago que suscribimos ambas partes se establece que la última liquidación se realizará a la finalización de la obra". "No queremos dañar a nadie, pero mi obligación es la de velar por los intereses de mi hermandad", subraya De Julios.

Si el artista no termina su trabajo en el plazo que le reclama la hermandad, ésta buscará las fórmulas para romper el vínculo contractual que le ata con el taller de Manuel Guzmán.

"El artista lo que pide es más dinero y la hermandad se remite a los términos estipulados en el contrato. Si Manuel Guzmán no concluye la obra, no le pagarenos esa cantidad, y eso que es poco lo que queda por pagar", advierte el hermano mayor.

El precio de esta obra "ha sido revisado en varias ocasiones" a lo largo de su ejecución. Aún sin dorar, el retablo empezó a montarse en la capilla de los Marineros el pasado mes de junio y no fue hasta octubre cuando el Cristo de las Tres Caídas fue entronizado en su nuevo altar.

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