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La 'confirmación' inmobiliaria

En estos momentos es más que arriesgado hablar del futuro del banquillo del Sevilla, pero a nadie se le escapa que si no sigue Manolo Jiménez al frente de la primera plantilla, el candidato número uno en estos momentos es Marcelino García Toral...

el 15 sep 2009 / 03:15 h.

En estos momentos es más que arriesgado hablar del futuro del banquillo del Sevilla, pero a nadie se le escapa que si no sigue Manolo Jiménez al frente de la primera plantilla, el candidato número uno en estos momentos es Marcelino García Toral, el técnico más de moda que nunca con su Racing de Santander. Pues bien, no sería la primera vez que una noticia se adelanta o se confirma gracias a una gestión inmobilaria. Por ejemplo, por no remontarnos mucho en el tiempo, la firmada marcha de Monchi al Almería se pudo constatar, aunque finalmente no se concretara, porque el director deportivo sevillista estuvo muy interesado en el alquiler de un apartamento en una localidad próxima a Almería. A partir de ahí se tiró del hilo. Pues es ahora un agente inmobilario el que asegura que ha estado con la esposa de Marcelino viendo casa en las afueras de la ciudad. Luego, las cosas cambian o pasa como en el caso de Monchi, que tuvo la elegancia de dar una rueda de prensa confirmando que tenía un acuerdo que no cumpliría con el Almería, pero reconociendo los hechos.

Los detractores de Chaparro. Aunque parezca mentira, Paco Chaparro tiene entre los miembros de la secretaría técnica del Betis algunos hombres que no lo miran bien. Son muchos años en los escalafones inferiores con algunos de ellos, bregando, y del roce nace el cariño o todo lo contrario. Pero Paco Chaparro, su trabajo, es innegable, y lógicamente nadie en su sano juicio va de frente a Lopera, que es quien decide sin más, aconsejando la no continuidad de Chaparro. Pero son listos los detractores, o juegan a serlo, y lo que proponen es que Chaparro es tan importante que siempre debe estar en el club pero con otro entrenador en el banquilllo, siempre al quite por si la cosa sale mal y en un segundo plano si todo va bien. El famoso apagafuegos que les gusta tener a los clubes. Lo hacen porque saben que Chaparro podrá tener 65 años, pero anda cargado de ilusión y de fuerza y como entrenador de Primera es tremendamente joven y quiere aprovechar su momento, que es aquí y ahora, así que no aceptaría en ningún caso tener un despacho y esperar la ocasión, otra vez, porque quiere ponerse la sudadera y trabajar en el campo. Lo que pasa, tampoco podemos perderlo de vista, es que Lopera tiene una forma muy unipersonal de llevar las cosas y cuando toma una decisión los consejos que le puedan hacer tienen de fuerza la justa. Pero como tampoco parece que el consejero delegado del Betis 'muera' con su entrenador, pues la verdad es que habrá que ir dándole crédito a las informaciones que aseguran que gente del club ya ha contactado tanto con Emery como con Quique Sánchez Flores, sin descartar a De Biasi, el italiano del Levante. Ya sería el colmo que se contratara al técnico que certifique el descenso del Levante en detrimento del que salvara al Betis. Pero esto es fútbol y puede ocurrir casi cualquier cosa. Por tanto, las charlas con el técnico trianero se sucederán, y lo más normal sería que terminase siendo el entrenador del Betis, pero no todo el mundo está por esa labor que debería ser prioritaria por lo mucho que ha hecho Chaparro en el Betis.

Una tercera equipación celeste. La marca deportiva que viste al Real Betis, por cierto, encantada porque la entidad verdiblanca vende muchísimo hasta en los peores momentos en lo deportivo del club, está trabajando ya en las equipaciones de la próxima temporada. La primera de las camisolas, como no puede ser de otro modo, será rayada, al estilo de la del Centenario, la clásica. Con la seguda de las equipaciones se apostará lógicamente con una tonalidad de verde y la novedad, porque es la que da cierto juego, vendrá de la mano de la tercera de las equipaciones, que si se aprueba la idea de la marca será celeste, un color nuevo y por tanto proclive a las críticas y a los aplausos.

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