Cultura

La conquista de Lole y El Zambo

el 16 ene 2011 / 21:57 h.

Lole Montoya actuó el sábado junto a Luis ‘El Zambo’ en el Teatro de Nimes.
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Estamos aún conmocionados tras ver esta misma mañana -ayer para el lector- en una sala de Nimes el documental La sombra de las cuerdas, de los directores Bodelet, Chechu García-Berlanga y Annabelle Amelline, sobre el genial guitarrista onubense Niño Miguel, que fue premiado el pasado año en la Mostra de Valencia.

Con la sala llena de aficionados y críticos, la emoción nos puso al borde del llanto, sin duda recordando algunos de los momentos vividos junto a este genio del flamenco. Recordamos, por ejemplo, las veces que Morente mandaba a buscarlo cuando cantaba en Huelva. El Niño Miguel acudía siempre a su llamada con su guitarra escasa de cuerdas, porque sabía que el maestro le daba su sitio y aliviaba su precariedad económica.

La película es muy fuerte pero refleja muy bien el drama de este guitarrista, un genio que en la cima de su carrera, cuando todavía joven puso en serios apuros a los más grandes, la esquizofrenia, primero, y luego las drogas, le condujeron a vivir en la calle y de la calle, actuando en bares para poder comer cada noche. Este magnífico documental rescata su vida y su arte y denuncia, sin abusar del morbo, su situación y la de otros artistas enfermos, como él, que se encuentran en el más absoluto olvido.

La noche del pasado sábado tuvimos la oportunidad de disfrutar en el Teatro de Nimes de un interesante mano a mano, por lo novedoso, entre Lole Montoya y Luis el Zambo. Triana y Jerez, el almíbar y el vino de solera, la delicadeza musical y la salvaje jondura, la suave caricia en la piel y el torniscón en el alma.

Abrió la velada la hija de Juan Montoya y Antonia la Negra, Lole Montoya, acompañada a las guitarras por Manuel Morao y Jesús Carrasco, y por Luis Carrasco a la percusión. La gran artista eligió su repertorio habitual de tangos, alegrías y bulerías, con canciones acompasadas y emblemáticas como Dime, y otro de sus más recientes éxitos, El Regalo, una hermosa bulería compuesta por Vicente Amigo.

Se metió al público en el bolsillo con esa voz tan personal que parece la banda sonora del cielo. No se escucharon olés, esos espontáneos que son patrimonio de Andalucía, pero cuando acabó su actuación, el público de Nimes aplaudió con fuerza y mostró el deseo de escucharla durante más tiempo. Pero El Zambo esperaba su turno.

Luis el Zambo gusta mucho en Nimes. Bueno, en todo el sur de Francia. Salió al escenario con un gran artista del toque, el catalán Juan Ramón Caro, guitarra de cristal de Bohemia para una voz que araña el velo del alma y que reinventa en cada cante las esencias jerezanas de Tío Borrico, José de Paula y El Sordera. Templó su voz en bulerías para escuchar, donde tiene una calidad extraordinaria; se peleó en soleares y seguiriyas; emocionó por fandangos y bordó, como siempre, las bulerías jerezanas más castizas.

El público le hizo salir varias veces al escenario, no le dejaba irse. No fue una actuación rotunda, pero conquistó a todos con ese metal suyo de voz tan jerezano y un compás que en él parece sencillo, sin duda por su naturalidad.

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