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La conquista del sueño alemán

La oferta de empleo germana despierta las expectativas de los jóvenes andaluces

el 05 mar 2011 / 20:46 h.

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Hace algo más de un mes, la revista germana Der Spiegel avanzó la intención de Alemania de lanzar una macro oferta de empleo para jóvenes españoles cualificados. El país acababa de cerrar 2010 con un récord histórico de trabajadores (más de 40,3 millones) y la tasa de paro más baja en años (6,6%). En un país de 81 millones de habitantes, menos de tres están en paro.El eco de esta oferta llenó de esperanzas a una España en crisis, que con algo más de la mitad de la población (47 millones) tiene casi millón y medio más de desempleados (4,3 millones). Días después, ambos gobiernos hicieron oficial una oferta que ha despertado el interés de los nietos de aquellos que emigraron en los 60, pero si éstos llenaron las cadenas de montaje de las fábricas de coches o cerveza, sus descendientes están llamados no a montar piezas sino a diseñar automóviles o aviones.

 

La oferta alemana prevé cubrir entre 500.000 y 800.000 puestos de trabajo centrado sobre todo en cuatro sectores: sanidad, ingeniería, docencia y turismo y hostelería. Los servicios públicos de empleo de España colaboran con los alemanes para reclutar a los posibles candidatos a través de la red Eures de cooperación laboral en el ámbito europeo.

La red cuenta con consejeros provinciales que solo informan y asesoran porque las solicitudes se tramitan on line y se centralizan en Madrid.

Desde el Servicio Estatal de Empleo reconocen que se han generado quizá demasiadas expectativas ya que de momento Alemania no ha remitido ninguna oferta extraordinaria de empleo dentro de este acuerdo de colaboración. Por el momento, clasifican a los demandantes según sus características y rehusan dar datos de solicitudes, aunque probablemente hagan un balance a final de mes.

Carlos Palomo es el consejero de la red Eures en Málaga y recuerda entre las personas que ha atendido a "un chaval de Estepona nacido en Alemania pero que se vino con 15 años y ahora se planteaba volver, quería intentarlo por la hostelería". También en Cádiz, una provincia especialmente castigada por el paro, hay interés hasta el punto de que un ayuntamiento, el de Espera -gobernado por IU-, ha empezado a impartir gratis cursos de alemán para ofrecer una salida a sus vecinos. Más de la mitad de su censo (unos 4.000 habitantes) está en paro. 120 de ellos ya se han apuntado a clases de alemán dispuestos a irse donde haga falta.
Y es que uno de los requisitos de la oferta es acreditar un nivel mínimo del idioma germano (equivalente al certificado europeo B1/B2). Por ello, una buena pista sobre el interés despertado es la proliferación de cursos intensivos de alemán que han empezado a ofertar las academias.

En el centro Clic de Sevilla reconocen que nunca antes habían ofertado cursos intensivos fuera de verano de un idioma distinto al inglés pero tras recibir un goteo permanente de interesados, decidieron iniciar uno en febrero. "A la semana se llenó", explican sus responsables, por lo que el próximo 7 de marzo tienen previsto comenzar uno nuevo. Ambos durarán hasta junio, con once alumnos cada uno. Porque el perfil de los matriculados es el de jóvenes entre 20 y 26 años, que están terminando la carrera o acaban de licenciarse y que quieren aprender un mínimo de alemán para probar suerte en verano y decidir si su futuro está en Alemania según les vaya.

Con una tasa de paro nacional del 20,33% que en Andalucía sube hasta el 28,35%, la mera posibilidad de un trabajo genera expectativas. Alemania ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento económico hasta un 2,4% del PIB. La Junta de Andalucía ha fijado el crecimiento previsto en el 1,3%, igual que el estatal, si bien Bruselas cree que España no crecerá más del 0,8% este año.

Pero además, el mercado laboral alemán ofrece sueldos más atractivos alejados del mileurismo para los trabajadores cualificados. No existe un Salario Mínimo por ley (el de España para 2011 se ha fijado en 641,56 euros mensuales)salvo en algunas actividades con acuerdos sectoriales, como la construcción (entre 7,65 y 12,95 euros la hora para puestos no cualificados). Según los últimos datos del Eurostat, el sueldo medio bruto anual de un asalariado a tiempo completo es de 41.400 euros en Alemania frente a los 25.208 de España.

Aunque la economía alemana se suele asociar a grandes industrias, lo cierto es que su tejido productivo no es muy diferente al de España y Andalucía, dominado por las pymes. El 90% de las empresas alemanas tienen menos de nueve trabajadores. El 98% de las empresas andaluzas son pymes. Sin embargo, el colectivo de autónomos en Alemania es inferior aunque en auge. De los 40 millones de trabajadores, cuatro son autónomos. En España hay tres millones (400.000 en Andalucía) pero la crisis está provocando una sangría continua.

Pero sin duda la clave de la oferta alemana y el interés despertado en España está en la situación de los jóvenes en uno y otro país. Alemania tiene un 23,4% de universitarios y España un 32,4%. Sin embargo, la tasa de paro juvenil en España y Andalucía ronda el 40% y en Alemania es apenas del 3,4% (49.000 de los 2,9 millones de parados son jóvenes), aunque solo mide a los menores de entre 16 y 20 años.


Marta Domínguez. Administración y Dirección de Empresas
"El empresario aquí solo gana explotando".

Marta Domínguez (35 años y licenciada en Administración y Dirección de Empresa) hubiera hecho ya las maletas desde Cádiz a Alemania de no tener una niña de 3 años. Pero al mismo tiempo, ser madre es lo que más la impulsa a buscar empleo fuera. "Aquí los empresarios, no saben llevar una empresa, solo se enriquecen a base de explotar al trabajador y yo no estoy dispuesta a tener esas condiciones de vida ni quiero eso para mi hija", dice.

Marta ha echado el currículum para irse a Alemania porque durante la carrera estuvo de Erasmus en Munich y tres años después volvió a Berlín con una beca para hacer prácticas. "Si esta crisis me llega a pillar allí, yo no me vuelvo, allí hay más derechos sociales, aquí ni conciliación ni nada, te contratan por ocho horas y se presupone que tienes que echar horas extra sin cobrarlas, aguantar gritos y malos modos, condiciones que tienen poca diferencia con la esclavitud. Y en vez de mejorar vamos para atrás", dice.

Tras trabajar para bancos, empresas privadas y como orientadora laboral, el pasado junio se quedó en paro. Su pareja trabaja en la construcción montando andamios con contrato indefinido pero "eso ahora no significa nada".
Reconoce que si hubiera estado sola ya se habría marchado por su cuenta a buscarse la vida. Pero con la familia es más difícil asumir tanto riesgo. Al ver la oferta alemana y dada su experiencia y conocimientos del idioma, no se lo pensó dos veces y pese a que hace unos días ha vuelto a encontrar un empleo temporal, si la llaman se iría sin dudarlo porque "esto es pan para hoy y hambre para mañana". Su idea es irse primero ella y en cuanto pueda llevarse a su hija y a su pareja. "Si me voy y van las cosas bien, a mí que no me esperen aquí", asegura.

"Tal como están las cosas en España, la salida que veo es o estudiar oposiciones o irme a Alemania si me dan la oportunidad", dice Marta, que se muestra pesimista respecto a la evolución de la economía y el mercado laboral en España. Para ella, no solo cuentan las diferencias salariales sino los derechos y condiciones sociales. "En Alemania son mucho mejores y aquí vamos para atrás. Lo vi cuando estuve allí. Yo estuve muy a gusto, si me pilla ahora no me vuelvo y de hecho me arrepiento de haberme vuelto", subraya Marta, harta de una vida laboral repleta de empleos temporales y altas y bajas.

Alicia Blasco. Informática
"La solución no es quedarse en casa esperando"

Alicia Blasco, sevillana de 26 años, tenía claro que daría sus primeros pasos laborales fuera de España. Ingeniera Técnica Informática, estudió un año en Italia con una beca Erasmus y con su título ya bajo el brazo, y tras unas prácticas en Sevilla, se fue a Berlín "con una mano delante y otra detrás, solo unos ahorros, a la aventura y sin saber decir ni Hola en alemán".

Antes de lanzarse visitó de vacaciones a una amiga y nada más volver se compró otro billete, pero solo de ida, en octubre de 2009. Mientras estudiaba de forma intensiva el idioma en una academia en la que aún sigue -"me queda mucho para entenderme perfectamente", dice- trabajó en Postdam en el sector turístico y echó muchos currículos. "Es significativo que aunque Berlín es una de las ciudades con más desempleo dentro de Alemania, el mismo día que eché mi CV por internet para 15 ofertas de trabajo, me llamaron para hacer tres entrevistas la semana siguiente", explica, segura de que fuera de la capital, en Munich o Frankfurt "sería todavía más fácil".

Alicia también envió su CV por medio de la red Eures para la macro oferta lanzada por Alemania pero encontró antes trabajo por sus propios medios, de momento tres meses de prácticas como programadora web.

"Mi jefe me ha dicho que si ve que aprendo rápido me adelanta el contrato normal. Llevaban más de tres meses buscando informáticos que o pedían demasiado dinero o no tenían suficiente experiencia como programadores. Todavía no hemos hablado de dinero pero en la oferta que solicité ponía 32.000 euros al año brutos para alguien con experiencia", relata. Alicia no duda en animar a cualquier amigo a irse a Alemania: "Primero porque soy muy pesimista respecto a la situación en España y la solución no es quedarse en casa esperando, segundo porque vivir en el extranjero siempre es una experiencia positiva y tercero, sencillamente porque aquí hay trabajo". Reconoce que "aprender alemán es un contra, no es un idioma fácil" y aunque los alemanes, sobre todo jóvenes, hablan con fluidez inglés, todas las ofertas suelen pedir algo de alemán, lo que ve "lógico".

Reconoce que en su rama supone menos handicap que "por ejemplo para un periodista". En su nuevo trabajo si no entiende algo se lo explican en inglés "y en un campo como la informática, si tienes experiencia laboral, la importancia del alemán baja y valoran más tus conocimientos".

De momento lo tiene claro. "Me quedo aquí hasta que me canse o los inviernos me echen".

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