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La consulta, un dique a la meningitis

Una guía práctica, presentada en Sevilla por el día mundial de la patología, da consejos a los médicos para su tratamiento precoz.

el 23 abr 2014 / 09:53 h.

meningitis María de los Ángeles tenía 35 años cuando empezó a sentir los primeros síntomas de lo que pensaba que era un simple catarro. Lo normal al ser 29 de diciembre de 2012. Su receta fue quedarse en casa, guardando reposo. Pero un día después la cosa empeoró, llegaron los vómitos y un malestar tan malo que despertó las alarmas de su madre y de su hija, que ahora tiene 16 años. Llegó al hospital con un paro multiorgánico, con el corazón y los pulmones al 20% de su rendimiento. El diagnóstico de los médicos fue clara: una meningitis tipo C. «No acabó conmigo de milagro», dice, en una afirmación que no es de su cosecha, sino que se la trasladaron los propios facultativos que la trataron cuando María de los Ángeles Pérez, vecina del Polígono San Pablo, estaba en situación crítica. Un año después, «tras muchos llantos» y luchar contra secuelas físicas como la debilidad que padece en la parte izquierda de su cuerpo, empieza a salir del trance de una enfermedad que se lleva por delante en torno a un 10% de los que sufren el ataque de la bacteria del meningococo. Su salvación es cosa de «milagros», dice, pero la inmensa mayoría de casos no se dirime en el factor suerte, sino en el diagnóstico certero del médico, en especial de atención primaria. No en vano, la meningitis es una patología que ataca al organismo a una velocidad de vértigo. De ahí que María de los Ángeles, consciente de ello –y una convencida de la prevención– fuera una de las asistentes al acto de presentación de la primera Guía de Práctica clínica para el manejo de la enfermedad meningocócica invasiva, que la Fundación Irene Mejías presentó ayer a la Sanidad andaluza en el Colegio de Médicos de Sevilla. Un acto que se engloba en los organizados por la celebración, mañana, del Día Mundial de la Meningitis. «Hay muchos que piensan que es una enfermedad del pasado, pero en Europa siguen produciéndose muertes por meningitis, y no digo nada en África, por lo que no se puede bajar la guardia», explica el presidente de la Fundación Irene Megías, Jorge Megías, que se embarcó en esta lucha tras la trágica muerte, en apenas 48 horas, de su hija de 17 años, a causa de una sepsis. De hecho, uno de los retos marcados por la fundación desde sus inicios –nació en 2006– fue precisamente la creación de esta guía que arroja luz a la profesión médica. Un trabajo que se ha cocido a fuego lento:dos años y medio para conseguir el visto bueno del Ministerio de Sanidad y otros dos años y medios dedicados en cuerpo y alma a su elaboración. Para este segundo paso, se han nutrido del trabajo elaborado para otras guías de práctica clínicas –dos de ellas, elaboradas en los años 2008 y 2010 en Reino Unido– y, como no, la opinión de expertos. Es el caso del presidente del comité científico y coordinador de la guía, Juan Ruiz Canela, pediatra de profesión. Como padre de la criatura, previamente realiza una serie de recomendaciones previas a los padres. No en vano, el 80% de casos de meningitis se concentran en los primeros cinco años de vida –cuando aún no tienen fortalecido el sistema y en edades entre los 15 y los 24 años. «Si tienen fiebre alta o le aparecen pequeñas manchas, lo mejor es llevarlo al médico», señala este doctor, en una acción, ante todo, preventiva. Y es que, aunque haya una situación de mayor control, gracias a un mayor conocimiento de las familias y el personal sanitario y la vacunación, España se sitúa como el cuarto país de Europa en incidencia de la meningitis, tras Irlanda, Reino Unido y Dinamarca, con una relación de 482 casos de meningitis –en sus tres tipologías conocidas–. Sólo en Andalucía, se establece una relación de entorno 75-100 casos al año. Esto se puede deber, en parte, a que no hay tanto conocimiento real. En un estudio, fechado en 2007, la mayoria de padres admitían la meningitis como la enfermedad que más temía que sufrieran sus hijos. Pero, a la hora de citarle los síntomas, no lo asociaban con esta enfermedad, como bien recordó Jorge Megías. Ruiz Canela insiste en que el muro está en los médicos, que deben estar ojo avizor. Y, aunque es una enfermedad estudiada en la facultad, la guía sirve de ayuda, sobre todo a facultativos de zonas rurales alejados de hospitales –más expuestos a esos casos–.Ahí es clave conocer esos síntomas. La fiebre suele confundir hacia enfermedades más banales, pero hay otros signos más identificables, como el hecho de que el paciente se encuentre «obnubilado y confuso» o que se detecten «hemorragias en la piel». Si esta situación se detecta en la consulta del centro de salud y hay cierta seguridad de que es meningitis, la recomendación es el tratamiento precoz mediante antibióticos.

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