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La contracrónica: Jaque mate al rey del siglo XXI

el 12 ene 2012 / 08:52 h.

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Si el fútbol es un deporte que congrega alrededor suya a cientos de millones de personas en todo el mundo es por lo imprevisible que es. El espectáculo es gracias a esos hombres que se salen del guión establecido, los equipos que hacen cosas distintas al resto y los que entienden que este juego es mucho más que una guerra táctica en la que cada uno de los generales planta a once elementos en el campo de batalla sin mayor misión que seguir al pie de la letra el plan establecido. En resumen, que no entienden el fútbol como si fuera ajedrez. Ayer el Sevilla comprendió desde el inicio que de nada servía escudarse en unas directrices inquebrantables. Y desmelenándose y atacando sin cuartel al rival llegaron los mejores minutos de la temporada.

El equipo quiso acabar con el Valencia por la vía rápida, sin contemplaciones, y eso lo agradeció una grada -poco poblada, eso sí- que hacía tiempo que no vibraba como lo hizo en la primera media hora del encuentro de anoche. En esa tesitura Reyes mostró que tiene ese algo que le falta al Sevilla, el descaro y esa capacidad de transgredir lo reglado e interpretar a su manera las órdenes de arriba. El utrerano no cuajó un buen encuentro, ni mucho menos, pero en los dos partidos que lleva ha dejado destellos de un talento que se echa de menos desde que Jesús Navas no termina de encontrar su mejor forma. Le salga bien o no se agradece, porque si el fútbol fuera como el ajedrez perdería todo ese embrujo que le hace ser fenómeno de masas.

Pero eso sólo fue cuestión de un rato. Aunque es de alabar que al ímpetu inicial le siguieran minutos de peor juego pero en los que el Sevilla no le volvió la cara al partido como otras veces. Incluso remontó el clásico regalo defensivo -espeluznante la colocación de la zaga en el tanto de Soldado- a base de coraje y con dos de esos goles que dan ese sabor especial a la maltratada Copa del Rey. En el último suspiro Kanouté tuvo en su cabeza revestirse de héroe por enésima vez en sus legendarios años como nervionense. Pero a este equipo ya no le salva ni el grandísimo delantero africano. La eliminatoria huyó en su partido de vuelta del encorsetamiento, pero eso no sirvió para que Marcelino empeorara aún más sus números con la segunda eliminación en las dos eliminatorias serias disputadas esta temporada. El rey de la Copa del siglo XXI ha caído con merecimiento. ¿Jaque mate?.

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