Deportes

La contracrónica: Nadie se habrá forrado en las apuestas

El empate sin goles entre Betis y Granada no debe extrañar a nadie: ambos llegaban con cuatro puntos en cuatro jornadas y apenas cinco y tres goles, respectivamente.

el 22 sep 2013 / 15:07 h.

635154513478721672w Jorge Molina, sin tino en el remate, presiona al meta Roberto. MARCAMEDIA Sí, el Betis volvió a darlo todo. Sí, el Betis hizo más que el rival por ganar. Sí, el césped es un incordio para el juego verdiblanco. Sí, con este calor no hay quien juegue… y sí, el Betis volvió a empatar sin goles, igual que cuatro días atrás ante el Olympique Lyonnais. Mientras Mel se termina de aclarar –igual ya lo hizo– con su filosofía de rotaciones y sus versiones A y B o liguera y europea, lo que resulta obvio es que lo que pone sobre el pésimo césped no da para más que para igualar a cero, al menos en goles. Al Betis le falta gol = al Betis le falta Rubén Castro, ¿o no? Porque ocasiones hubo ante el Granada, más que ante los galos, pero Jorge Molina volvió a demostrar que sabe meterlas, pero si el remate se complica más de la cuenta…, Braian es tan útil como Llorente para otorgar ocasiones a sus compañeros, pero poco más, y Vadillo y sobre todo Cedrick inquietan a la zaga rival como nadie pero a la hora de ver puerta, mejor no esperar mucho de ellos. Así que falta gol, eso es irrefutable, pero ¿de verdad se crean tantas ocasiones? Haberlas haylas, pero rascando más allá de lo aparente sigue echándose de menos una mayor fluidez en el juego, una participación más eficiente de quienes las inventan acaso… Quizás la cuestión a resolver no es si Salva Sevilla o Verdú, sino que uno u otro ¿por qué no los dos? Encuentren algún socio más en la creación, en la elaboración… de lo contrario, las ocasiones no serán tan ocasiones. De cualquier modo, a nadie puede sorprender las tablas con los nazarís. Concurrían dos equipos capaces de sumar cuatro puntos por barba en idéntico número de jornadas y de anotar cinco y tres goles, respectivamente. Aunque sea estadísticamente, todo apuntaba a un empate a pocos tantos, o ninguno. Y es que el Granada de Alcaraz también dispuso de las suyas para haberse llevado otro botín jugoso del Villamarín, pero también a los de Los Cármenes les falta gol. Con Riki en el banco, El-Arabi tuvo dos con la testa y una franca con el pie en el borde del área que cualquier rematador de postín habría materializado… al menos una. Poco más, o mucho más, según se mire, hizo un equipo visitante cuyo once inicial más parecía una filial africano-sudamericana (Nyom, Diakhaté, Pereira y El-Arabi, por un lado, y luego los argelinos Brahmini y Yebda; Murillo, Angulo, Iturra y Buonanotte, por el otro) con columna vertebral cedida por el Málaga (Recio, Iturra y Buonanotte, que por cierto se encargó casi solito de amonestar a toda la zaga bética). Sólo tres nacionales en la alineación de Alcaraz, por nueve en la de Mel… aunque de nuevo con Vadillo como único exponente de la cantera. Lo mismo da una cosa que otra… empate sin goles y un punto, sí, que a estas alturas nadie va a modificar las reglas e introducir el valor subjetivo del boxeo. Un punto que suma y que no es poca recompensa para lo visto en el Villamarín.

  • 1