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La contracrónica: "Un Sevilla sin 'paixao' solventó con calidad"

Al equipo de Emery le sigue costando, pero encontró el remedio en la calidad individual de Marin y Rakitic.

el 23 ago 2013 / 01:03 h.

Le está costando un mundo a este muy remozado Sevilla de Unai Emery confirmar las buenas prestaciones ofrecidas en la pretemporada o, lo que es lo mismo, dar con un once que además de ser y comportarse como un equipo, que lo tiene medio conseguido, tenga esos ingredientes extra para convertirse en un rival temible. El resultado final (4-1) ante el muy polaco Wroclawski Klub Sportowy Slask Wroclaw, a partir de ahora Silesia Breslavia –que el teclado se queja–, tiene toda la pinta de ser definitivo para la suerte de la eliminatoria, pero no conviene pasar por alto las tremendas dificultades que atravesó el conjunto nervionense para imponerse al que es el equipo 175 de Europa según ranking UEFA. Claro que también le está sobrando a la escuadra nervionense esas dosis de mal fario que le acompañan desde que arrancó la temporada oficial. Si el domingo fueron Nico Pareja y Carriço los caídos en la batalla, anoche fue Kondogbia quien dio el susto, aunque por fortuna su KO fue de origen estomacal. El caso es que el galo descompuso el esquema de Emery cuando apenas se llevaba un cuarto de hora. Y, para colmo, a su obligada sustitución le sucedió el gol, solo más que la una, de cabeza en el segundo poste de Marco Paixão. Punta portugués que, sirva de referencia de la dispar calidad de los contendientes, pasó por España (Guijuelo, Logroñés y Cultural Leonesa) sin ser capaz de dar el salto a la elite. Y, sin embargo, le dio más de un quebradero de cabeza a la inconsistente y fallona zaga local. El Sevilla, de hecho, jugó una primera mitad tirando a horrorosa, presa de los nervios y de la falta de paixão (pasión) necesaria para llevar las riendas. Menos mal que, tras el paso por vestuarios y con la inestimable ayuda del brasileño Dudú, que dejó a su equipo diezmado, aparecieron los hombres que habrán de llevar los galones en el Pizjuán para hacer olvidar a Álvaro Negredo y Jesús Navas. La alianza entre el croata Ivan Rakitic y el excelso alemán Marko Marin resultó sin duda lo más reseñable y letal para los intereses de los polacos, que acusaban el cansancio al tiempo que se venía arriba un Sevilla que mejoró mucho con la entrada de Carlos Bacca para acompañar a un Kevin Gameiro antes errático. MM puso la guinda.

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