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La contratista del Yak-42 no revisaba los aviones

Chapman Freeborn reconoce en el juicio civil por la muerte de los 62 militares que no realizaba comprobaciones 'in situ' sobre el estado de los aparatos.

el 02 feb 2010 / 20:37 h.

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Un representante de la compañía Chapman Freeborn en España, Sergio Núñez Cabo, quien tenía por misión negociar con el Ejército español los vuelos que realizaban, en 2003, los militares destinados a misiones internacionales, afirmó ayer en el juicio civil por el siniestro del Yak-42, que la empresa se limitaba a realizar "una labor operacional para la contratación de aviones". Así, la citada compañía no llevaba a cabo comprobaciones in situ sobre la capacidad técnica de los aparatos, como también ocurrió en el caso del avión Yakovlev 42.

El 26 de mayo de 2003 se estrelló en Turquía dicho avión cuando transportaba a 62 militares españoles desde Afganistán a Zaragoza, accidente en el que todos los ocupantes resultaron muertos.

Núñez Cacho fue el primero en comparecer ayer ante la magistrada María Teresa Real, titular del Juzgado de Primera Instancia número 2 de la capital aragonesa, donde se está celebrando el nuevo juicio civil contra la compañía aérea Ukranian Mediterranean Air, la contratista Chapman Freeborn y la aseguradora Busin Joint Stock, como supuestas responsables civiles del vuelo. Los familiares de las víctimas piden 60 millones de euros en indemnización.

El testigo declaró que, no sólo Chapman Freeborn no inspeccionaba los aviones, sino que tampoco tenía un conocimiento preciso sobre la tripulación.

Un vuelo civil. Por otro lado, Sergio Núñez Cacho dijo ante la magistrada que el vuelo del Yak 42 era "civil" y precisó que "nadie daba instrucciones" a la tripulación sobre cómo realizar el vuelo. Del mismo modo, tres de los cuatro oficiales del Ejército que comparecieron ante el juez reconocieron que el vuelo era expresamente civil y no militar.

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