Local

La convivencia en el distrito, un ejemplo de integración para la ciudad

Las barriadas del entorno de la Macarena dan cobijo al mayor segmento de población inmigrante afincada en la ciudad. Su adaptación a la vida de sus vecinos ha sido todo un ejemplo de integración para el resto de los ciudadanos

el 24 feb 2011 / 18:58 h.

TAGS:

Las calles del Distrito Macarena son el más vivo ejemplo de la multiculturalidad que se vive en la ciudad por la llegada de un elevado número de inmigrantes en los últimos años

Pasear por el Distrito Macarena es encontrarse con una de las zonas de la ciudad más antiguas y más populares de todo el área metropolitana. Su riqueza reside en la importancia del valor patrimonial que la circunda y en el empuje de sus más de 80.000 vecinos, artífices de todos los avances que esta zona, popular por antonomasia, ha experimentado durante la primera década del nuevo siglo. Esos mismos vecinos que han conseguido convertir su esencia histórica y cultural en el mejor ejemplo de una sociedad abierta y acogedora que ha sabido adaptarse a las nuevas realidades que mostraba la ciudad.

La historia ha sido, precisamente, la que ha situado a este distrito entre los más populares de toda Sevilla, no sólo por el carácter abierto y afable de su población sino también por el valor artístico y cultural que encierran los monumentos que dibujan su silueta y que han hecho de la Macarena una de las zonas con más tradición de toda la ciudad. Enmarcada por el Guadalquivir y los vestigios de sus murallas romanas, la Macarena cuenta con edificios históricos cuyo uso ha sido adaptado a las necesidades sociales de Sevilla, como en el caso de la sede del antiguo Hospital de las Cinco Llagas, hoy Parlamento de Andalucía, o la Torre de los Perdigones, epicentro de un gran parque urbano desde el que poder observar y disfrutar la belleza de la ciudad a vista de pájaro.

Pero más allá de la riqueza monumental que atesora Sevilla en el interior de este distrito, la Macarena es una zona en la que la nueva realidad poblacional de los últimos años tiene su máximo exponente. La mayoría de los inmigrantes censados en la ciudad -según los últimos datos se cifran en torno a unos 30.000 ciudadanos- residen en las 24 barriadas del distrito, constituyendo un ejemplo de integración y convivencia entre culturas. Su llegada ha permitido reconfigurar la vida en las calles de estos barrios gracias, entre otros aspectos, al aporte social que estos ciudadanos han desprendido entre sus calles. La vida es ahora mucho más cercana en una zona en la que la impronta popular ha permitido a sus vecinos superar muchas de las adversidades con las que se han encontrado.

Las calles de la barriada del Cerezo, una de las más envejecidas del distrito, son las vías en las que es más visible este nuevo modelo poblacional. Prueba de ello es la instalación en el barrio de la mezquita más amplia de Sevilla. Su ubicación la ha convertido en un lugar espiritual, social, de alivio para los problemas de muchas personas, en el que tras realizar las oportunas oraciones se disfruta de un agradable rato de convivencia entre los musulmanes afincados en la ciudad. Al fin y al cabo, junto con su faceta religiosa, la mezquita no deja de ser un lugar de encuentro ciudadano, y eso lo saben bien los vecinos de toda la vida del Cerezo que han acogido a sus nuevos habitantes como una prolongación de sus familias, sin obviar las reticencias propias que conllevan todos los comienzos.

En general, el día a día de estos barrios es todo un ejemplo de convivencia fraterna. En ellos residen más de un tercio de los marroquíes de la ciudad, y eso fue motivo suficiente para que la Asociación ‘Probens', hasta entonces inédita en Andalucía, se decidiera por la instalación en 2005 de una sede en este distrito. Su actividad se dirige, primordialmente, a la población inmigrante, prestando un destacado servicio en cuanto a su inserción laboral, socioeducativa y formativa. En estos años su presencia en el distrito ha ido en aumento y a día de hoy presta servicio a 200 inmigrantes.

Junto a la importancia de la acogida a esta nueva población, era labor municipal ofertar a estos ciudadanos, y también al resto de vecinos, una amplia oferta cultural y de ocio que tiene en el deporte su principal exponente. La proximidad del río ha permitido que se asiente en el distrito el Club de Remo Guadalquivir, en el que los más pequeños comienzan a entrenar esta disciplina deportiva, obteniendo como resultado un amplio palmarés en la materia. Más allá del deporte náutico, el Distrito Macarena cuenta con otras instalaciones que fomentan la práctica deportiva entre sus vecinos. Centros como Las Golondrinas, Macarena Tres Huertas o Virgen de los Reyes han visto mejorados sus cerramientos en esta última década, facilitando a los ciudadanos la práctica del fútbol, el baloncesto, el voleibol, tenis y la natación, entre otros.

TRANSPORTES. Los avances en materia social han tenido su continuidad en la reordenación del sistema de transportes que presta servicio a los vecinos del distrito. Una red que se ha visto mejorada de tal modo que los desplazamiento de los ciudadanos a otros puntos de la ciudad son ahora más rápidos y fluidos. Junto al fomento de las líneas de Tussam, sus barrios han visto cómo el paisaje urbano de sus calles se transformaba para facilitar la construcción del carril bici, unas obras que han hecho que la Macarena sea uno de los distritos más beneficiados por este transporte sostenible, con más de 50.000 usuarios al día. El trazado Macarena-Heliópolis lo cruza de este a oeste, por el norte hace lo propio el que se extiende desde la Ronda Norte al Puente de las Delicias, al sur el trazado Barqueta-Puente de las Delicias, y al oeste Pino Montano-Los Gordales. En cuanto a la apuesta por el vehículo privado, la instalación del sentido único en toda la Ronda Histórica alivió el caos circulatorio que afectaba a este espacio, disminuyendo la densidad de vehículos y la contaminación ambiental y acústica que tan negativamente estaban repercutiendo sobre el valor patrimonial y social del Distrito Macarena.

  • 1