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La Copa Davis, una prueba de fuego para el alcalde

El coste es alto, las entradas son caras y el riesgo excesivo, pero si Zoido sale airoso la Davis será su primer gran éxito.

el 29 oct 2011 / 19:23 h.

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*Apuesta personal. La celebración de la final de la Copa Davis está sirviendo para relanzar la imagen del gobierno del PP. El regreso de esta competición a Sevilla, la expectación que genera a nivel nacional e internacional y el impacto económico que puede tener son avales suficientes para que el PP lo presente como su primer gran logro de un arranque de gobierno en el que, por el lastre económico del anterior mandato, por una simple imposibilidad de llevarlo todo a cabo o porque había demasiadas promesas irrealizables, sigue sin poner en marcha toda la batería de anuncios realizados desde la oposición. Pese a esto, la organización de la final no es ni mucho menos un proyecto sin aristas, tiene muchas incógnitas por resolver y su ejecución supone en la práctica una prueba de fuego para Juan Ignacio Zoido. No tanto porque pueda haber fallos, como porque en época de crisis se está realizando un gasto que está en los límites entre lo que es una apuesta institucional del gobierno y lo que pasa a ser un empeño personal del regidor. La misma barrera que tantas veces acabó rebasando Alfredo Sánchez Monteseirín.

*El coste. En época de crisis y con unas arcas en un estado más que crítico, según el propio gobierno, el Consistorio puede llegar a gastar hasta tres millones de euros en este proyecto, casi el triple de la partida que destinó el Ayuntamiento, en plena bonanza en 2004, a esta misma iniciativa. El aumento procede de dos factores. Por un lado, los gastos que tiene que asumir son superiores en alrededor de 400.000 euros a los de hace 7 años, incluso tras haber adquirido la cubierta a mitad de precio , tras admitir que el alquiler no suponía un ahorro -cómo se reutilizará la cubierta, si se puede, es aún una incógnita-. Por otro lado, en esta ocasión el Ayuntamiento juega en solitario. Asume todo el riesgo, mientras que en 2004 se firmó un convenio por el que Junta y Diputación aportaban 1,1 millones de euros.

*Colaboración. El alcalde ha reprochado públicamente a las administraciones que no hayan colaborado esta vez y sí lo hicieran entonces. Zoido culpa al PSOE. Es un planteamiento sólo parcial. En la Comunidad Valenciana todas las administraciones están en manos del mismo partido y, sin embargo, ninguna aportó el aval necesario para que llegara allí la Davis. Por eso vino a Sevilla, porque realmente era la única opción que firmó todos los papeles. Ninguna otra administración quiso asumir ese riesgo y el coste del contrato que exige la Federación de Tenis. Una entidad que obtendrá beneficios mientras que una institución como el Ayuntamiento, en crisis y con numerosos problemas sociales que afrontar, tendrá que luchar por que el proyecto no acabe generando otro agujero. Pero sobre todo hay un factor que sí está vinculado con el color político: la falta de interlocución provocó que el Consistorio presentase su proyecto en solitario, y no a tres bandas, lo que desembocó en que pidiera dinero para su proyecto en vez de hacer un plan conjunto.

*Controles. El alcalde de Córdoba tuvo que salir públicamente admitiendo que su interventor no avalaba determinados pagos pendientes a la Federación Española de Tenis por considerar que no encajaban dentro del marco regulador de la administración. Pagar un canon, contratar sin concurso público, asumir gastos de terceros... Son procedimientos de difícil encaje en la maraña administrativa de un ayuntamiento. Zoido ha optado por la Asociación para la Promoción Exterior de Sevilla (Appes) y con ello ha sentado un precedente que le acerca a decisiones de su predecesor. El PP reprochó a PSOE e IU que gestionaran partidas a través de organismos, como la Appes, con menos control. Ahora, han cambiado su funcionamiento y si el límite de contratos de su dirección era de 60.000 euros ha pasado a un millón. Una medida que pone a Zoido ante otra contradicción.

*Ingresos. Pero la clave del proceso es cómo recuperará el dinero el alcalde y cómo afectará la final a las cuentas municipales. La fuente principal son las entradas. Un 40% de la taquilla con un precio por localidad de entre 180 y 390 euros por abono -un coste muy superior al de 2004-. Si las previsiones se cumplen, hay un lleno total, y el aforo rebasa las 25.000 personas, el Consistorio puede recaudar más de dos millones de euros, suficiente para asumir el canon -un millón- y la mitad del resto de gastos. Queda aproximadamente un millón. Si lo recaba en patrocinadores -en 2004 se obtuvieron 154.000 euros- las cuentas se cerrarán, las aristas se borrarán y será el primer gran éxito de Zoido. De eso dependerá que sea una gran apuesta municipal o un primer empeño personal.

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