miércoles, 20 marzo 2019
22:35
, última actualización
Deportes

La Copa del sombrero, la Copa de Palop

El Sevilla alcanzó anoche su séptima final de la Copa con un espectacular Palop y con el infalible talismán del sombrero. Eso sí, conviene no dejar en el olvido, por mucha final que se haya logrado, todo lo negativo que emanó en el campo el conjunto de Manolo
Jiménez. Para la final habrá que cambiar muchas cosas. Más vale.

el 11 feb 2010 / 00:35 h.

El Sevilla ha jugado en su historia hasta ahora seis finales de la Copa de España. La del próximo mes de mayo será la séptima. Es decir, que un hito como el logrado anoche no se puede desmerecer, ni mucho menos, y debe celebrarse por todo lo alto. Por mucho que el partido fuera lamentable por parte nervionense, por mucho que el planteamiento fuera absolutamente nefasto, por mucho que el centro del campo se arrastrara, por mucho que Romaric no estuviera para nada, por mucho que el conjunto hispalense torturara a sus aficionados y los hiciera sufrir hasta el extremo. Por mucho que hubiera de negativo en la noche de ayer, que lo hubo, nada tiene parangón con la alegría que el Sevilla ha vuelto a brindar a sus aficionados. Menos mal.

Porque pasarán los días, las semanas y los meses, y se comenzará a hablar de la final de la Copa del Rey, de las entradas, de los desplazamientos, y ya nadie se acordará de Getafe, pero sí de la clasificación que Andrés Palop brindó a los suyos, otra más, como para no enmarcar en el Santoral sevillista. Nadie se acordará del tiro de Boateng, pero sí de la mano del meta valenciano en el minuto 93 de la vuelta de la semifinal. Nadie se acordará ya de los improperios soltados durante esta sufrida semifinal, en la ida y en la vuelta, porque sólo quedará por delante una final, otra final más.

Esta final de Copa ya tiene sus dueños. Si el Sevilla la alza, será la Copa del sombrero, sin duda. La del talismán puesto de moda por José María del Nido. Y si el Sevilla la alza, si Palop la alza, será su Copa. Por sus intervenciones ante el Barcelona en Nervión, por sus paradas ante el Getafe en ambos casos y por lo que ha dado este club, al que ha hecho y con el que se ha hecho grande. Esta final de Copa, la de Palop, la del sombrero, también es de los sevillistas, que por encima de todo ponen a su equipo, y de Del Nido. Mucho. Con él, el club ha jugado más finales que en toda su historia.

  • 1