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La Copa se le pone casi imposible al Caja

el 09 ene 2011 / 13:49 h.

El base checo del Cajasol, Tomas Satoransky (2i), se disputa la pelota con los jugadores del Blancos Rueda, el alero estadounidense Jason Robinson (i) y su compatriota, el pívot Marcus Slaughter (c), y el base francés Stephane Dumas (d).

Si antes del partido en el pabellón Pisuerga estaba difícil, la clasificación para la Copa del Rey está ahora para el Cajasol en manos de terceros. Deberá ganar la próxima semana sus dos partidos, ante Real Madrid el jueves, y el domingo en Bilbao y esperar que en los previsibles empates pueda colarse entre los ocho primeros por mor del basket average. Ayer desperdició una buena ocasión en Valladolid, en un duelo que, por su importancia, sobrepasó a ambos equipos en general y a muchos jugadores en particular. Era una final, tuvo esa tensión, esa intensidad y una resolución en la que tuvieron más peso los errores que los aciertos.

En semejante trance, el Cajasol no logró la solidez necesaria, ni, sobre todo, el temple que exigía el último cuarto. En cambio, fue presa de la presión, que derivó en ansiedad y precipitación en el juego de ataque, donde enterró casi todas sus opciones. No tuvo en los minutos de la verdad la suficiente lucidez para hacer llegar a sus dominadores pívots el balón que, en la última jugada, con 18 segundos, pudo darle al menos la prórroga, y en cambio, se la jugó Urtasun, que había tenido un día pésimo, y casi ni llegó a tirar.

En esa jugada también estaba en pista Louis Bullock, que está en Sevilla para decidir partidos como éste, como ha hecho muchas veces a lo largo de su carrera, pero el Bullock cajista sigue sin entrar en ese rol. Es un jugador diferente pero en Valladolid, como en muchos partidos de esta temporada, fue sólo uno más.

El equipo de Porfirio Fisac, en cambio, igualó al Cajasol en el espíritu aguerrido que le ha colocado con pie y medio en la Copa, y supo neutralizar su desventaja en la pintura, especialmente en el rebote, donde echó de menos al lesionado Báez, con la chispa de Robinson, Slaughter y Van Lacke. Además, Valladolid contó con el acierto ofensivo oportunísimo de Dani García y Stanic, cuyos triples, en pleno apagón cajista en ataque, llevaron la ventaja local hasta un punto (66-56, m.35) que parecía definitivo. Ese plus de la rotación tuvo en el Caja, en cambio, la única excepción de Juanjo Triguero.

Paul Davis, en uno de esos días en que resulta imparable, protagonizó el arreón de orgullo sevillano con seis puntos seguidos, entre los que Bullock intercaló un triple, en un tramo donde al equipo pucelano se le atragantaba una zona y también sufría de ese miedo que aflora cuando se sabe con la victoria a un palmo. Con 69-68, Satoransky demostró su falta de poso y cometió dobles a falta de 38 segundos. Van Lacke forzó la falta pero erró un tiro libre. Plaza sacó a Popovic por el joven checo pero en el último ataque no se encenció ni una sola luz en el equipo. Madrid está un poco más lejos.

Ficha técnica:

70 - Blancos de Rueda
(17+21+15+17): Dumas (2), Van Lacke (13), Robinson (13), Barnes (2), Nacho Martín (4) -cinco inicial-, Stanic (10), Slaughter (17), Isaac López (-), Edu Ruiz (-), Diego García (9) y Pablo Esteban (-).

68 - Cajasol (16+24+10+18): Storansky (8), Bullock (10), Kirskay (10), Ivanov (6), Davis (19) - cinco inicial-, Popovic (-), Sastre (-), Urtasun (5), Triguero (8) y Katelynas (2).

Árbitros:
Amorós, García Ortiz y Calatrava. No hubo eliminados.

Incidencias:
Encuentro correspondiente a la decimoquinta jornada de Liga ACB, disputado en el pabellón Pisuerga ante 6.055 espectadores.

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