Deportes

La Copa vuelve a poner el corazón en un puño al Sevilla, salvado por su pegada

el 27 oct 2009 / 21:08 h.

Jesús Navas celebra el gol marcado al Atlético Ciudad.

El Sevilla regresó a la Copa del Rey de la misma forma que despidió su última andadura por el torneo del KO: dando una pobre imagen, impropia de un aspirante a codearse con los mejores, y siendo zarandeado en la primera parte por el colista del Grupo IV de Segunda B. Como suena. Por suerte para el equipo de Manolo Jiménez, cuenta con futbolistas como Luis Fabiano y Jesús Navas que marcan las diferencias. Ayer, entre los dos tiraron del carro cuando peor se pasaba y desempolvaron la pegada, el mejor arma en este inicio de temporada, hasta el punto de que le permite encarrilar la eliminatoria. Con un 2-4 a favor, teóricamente el pase a octavos queda visto para sentencia, salvo debacle nervionense y machada del Atlético Ciudad en el Sánchez Pizjuán.

Por mucho que se avisa, resulta incomprensible ver las facilidades que se dan a veces en estas eliminatorias de Copa. Y fue precisamente lo que le ocurrió al Sevilla, que en el minuto 9 perdía 1-0 y, poco después, vio cómo Javi Varas, tapado pero haciendo un alarde de reflejos, evitaba el 2-0. El primer tanto nació de un saque de banda que nadie defendió, permitiendo a Roldán, héroe local, batir con maestría al portero. Increíble. Cada llegada del Atlético Ciudad hacía tambalear al equipo de Jiménez, desesperado viendo las tremendas facilidades que se estaban dando.

La diferencia, en cualquier caso, la marcó Luis Fabiano. Instantes después de esa providencial intervención de Javi Varas evitando el 2-0, el brasileño aprovechó un mal despeje de la zaga murciana para empatar el partido. Y no se quedó ahí. Sólo un minuto después, remató como pudo un centro de Diego Capel y puso al Sevilla con ventaja (18'). Renta que, sin embargo, duró un suspiro por culpa de otro regalo. Roldán recibió la pelota, se hizo un autopase en la cara de Lolo y batió por segunda vez a Javi Varas. En 21 minutos, dos goles.

NOMBRES PROPIOS. Sólo el portero, Luis Fabiano y Jesús Navas se libraban de la quema. Todo lo contrario que otros: Escudé no se impuso como debe; Sergio Sánchez echó de menos la solvencia de días pasados; Romaric evidenció estar fuera de forma y sin ritmo de competición ante un Segunda B; Duscher se limitó a realizar su trabajo sólo cuando el equipo se rehízo; y Koné no dio una. Sin embargo, nadie pagó tan caro su mal partido como Lolo, central al que Jiménez sustituyó faltando cuatro minutos para el descanso. Había visto una tarjeta justo antes, pero el cambio fue la personalización de su enfado con el equipo. Sobraba esa decisión.

Por suerte para el Sevilla, la calidad arriba le bastó para salvar el pellejo. Jesús Navas culminó una buena con pared de Luis Fabiano e hizo el 2-3 (minuto 27); en el 35', Capel remató un centro del palaciego y puso el 2-4. Pero se olvidaban de echar una mano en defensa. Javi Varas, antes del descanso, evitó un nuevo gol, esta vez de Bayón, solo en el área.

Jiménez retiró a Luis Fabiano en el descanso y sacó a Negredo, que no brilló mucho pero sí más que Koné, negado. El marfileño tuvo el 2-5 en sus botas y falló al poco de reanudarse un encuentro que perdió la chispa paulatinamente. El Sevilla careció de argumentos sobre el césped para aumentar su renta y sentenciar sí o sí el pase a octavos, pero al menos guardó el botín.

  • 1