Cofradías

“La corona se ha hecho gracias a las donaciones de oro de los hermanos”

José Pinto, hermano mayor de la Calle Real, asegura que el arzobispo irá "con mucha alegría" a Castilleja el próximo 7 de septiembre a coronar a la Inmaculada Concepción

el 16 ago 2013 / 21:35 h.

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15167549Castilleja de la Cuesta vivirá el próximo 7 de septiembre un día histórico con la coronación de su patrona, la Inmaculada Concepción, una distinción eclesiástica que por algún oscuro episodio ha estado a punto de peligrar. El camino hasta llegar aquí ha sido de rosas y espinas. A 20 días de la coronación, en la Calle Real prefieren olvidar las espinas y disfrutar de este acontecimiento festivo. –¿Cómo están viviendo los vecinos de Castilleja los últimos preparativos de la coronación? –Aunque estemos en pleno agosto hay un ambientazo. Ya se han colocado carteles de la coronación, los jóvenes están haciendo banderolas y colgaduras, hay un montón de mujeres tejiendo banderas para engalanar el pueblo… La hermandad desarrolla ahora mismo una actividad frenética. –¿Ha servido esta coronación para aparcar esa histórica rivalidad entre las dos hermandades del municipio, la de la Plaza y la de la Calle Real? –Sin duda alguna es una coronación que va a vivir todo el pueblo. No sólo la coronación va a servir para que nos llevemos mejor las hermandades, desde hace muchos años venimos ya trabajando en que las dos hermandades nos comportemos como tales. Hoy en día, el enfrentamiento entre las dos hermandades de Castilleja es un mito más que una realidad. Hay que desmitificar esa rivalidad, que a lo mejor pudo darse en los años setenta o principios de los ochenta, cuando las cosas eran de otra manera. En el año 2008 ellos fueron de las primeras hermandades que se adhirieron a la coronación de la Inmaculada Concepción. –¿Qué circunstancias harán de esta coronación un acontecimiento único? –Estamos hablando de la devoción a la Inmaculada Concepción, que queramos o no es una devoción universal. Eso es un dato que hay que tener en cuenta. No sé cuántas imágenes de la Inmaculada hay coronadas, pero es una devoción universal. Pretendemos que sea una coronación digna, ni mejor ni peor que otras. –¿Por qué el colegio de las Irlandesas como escenario? –Creo que es el mejor escenario posible. Hay que tener en cuenta que va a haber una gran afluencia de fieles, de hermanos, de hermandades e invitados. Aparte de la histórica vinculación de las madres Irlandesas con la hermandad, desde el primer momento tuvimos claro que esos jardines preciosos eran el mejor escaparate para la coronación. Calculamos que más de 2.000 personas asistirán en vivo a la coronación. –¿Se plantearon en algún momento, dada su cercanía, coronar a la imagen en la Catedral? –Aquí en Castilleja nunca nos hemos planteado la posibilidad de que la Inmaculada no se corone en su pueblo. Estamos hablando de una devoción datada en el siglo XV. Nunca se nos ha pasado por la cabeza de que la Inmaculada para ese día no estuviera en su pueblo. Para eso es la patrona de Castilleja. –En mayo presentaron la nueva corona de oro que estrenará la Inmaculada de los tirabuzones el 7 de septiembre, pero en más de una ocasión hemos escuchado al arzobispo decir que hacer una corona de oro en estos momentos sería una ofensa a los pobres… –Nosotros hemos dado todos los pasos con la aprobación del señor arzobispo. Se le explicó en su momento que la corona había sido aprobada en cabildo general y que el coste para la hermandad era cero, ya que se ha realizado gracias a las donaciones de oro de todos los hermanos. Ha sido conmovedor ver cómo de forma espontánea madres se quitaban pendientes o daban pulseras de sus antepasados. Incluso la mano de obra ha sido costeada a base de donaciones. El arzobispo estaba enterado de la situación. Cuando le presentamos el programa de la coronación en su día incluía la corona y él nos dijo estas palabras: “Adelante con todo”. –¿Qué legado quedará de esta coronación para Castilleja? –La coronación supondrá un punto de inflexión dentro de la hermandad. Ya en su día pusimos las bases para enriquecer la vida de la hermandad. Además, hemos puesto en práctica un Banco de Alimentos, en el que se han recogido casi ocho toneladas de alimentos en un año. Se han realizado conferencias, desarrollado un ciclo de formación y preparación de los jóvenes. Se ha colaborado con el anterior párroco en la construcción de un templo en Bolivia y se hizo un festival a beneficio de Andex. Con todo y con eso, la hermandad corre con todos los gastos del templo, su mantenimiento, y del complejo parroquial. Tenga en cuenta que hay cinco misas semanales y el templo está abierto todas las tardes. El sostenimiento y la ayuda que hace la hermandad a la parroquia es bastante importante. –¿Por qué en Palacio tenían la sensación de que la obra social de la coronación se estaba desinflando? –En Palacio nunca ha habido ningún reproche hacia la obra social que estamos realizando. Somos una hermandad limitada, sólo de 1.000 hermanos. Nuestro párroco y director espiritual, don Florentino, está muy contento con la labor que está haciendo la hermandad. Quizá lo que se ha vendido allí es el descontento de algunos hermanos que han puesto trabas y han intentado sabotear la coronación. Se entrevistaron con el delegado de Hermandades y Cofradías y por eso en Palacio pensaron que aquí estaba pasando algo muy grande. Después estuvimos hablando con el señor arzobispo y le hicimos ver que eso era un grupo incontrolado de hermanos, descontento por mil causas, pero que la vida de la hermandad seguía su cauce viviendo de forma festiva la coronación. –¿Llegó a peligrar la coronación? –Bueno sí, en marzo nos lo pusieron un poco negro. Me llamaron del Palacio Arzobispal para preguntarme qué estaba pasando. Había una presión enorme sobre Soria Campos de este grupo. No sé qué le prometieron o qué le dijeron, pero es un tema del que prefiero pasar página. –¿Qué mensaje les ha trasladado el arzobispo durante todo este tiempo de preparación? –Un mensaje sobre todo de unidad, de fraternidad, de cariño hacia la Virgen, de que la hermandad camine unida, algo que es muy difícil porque es difícil contentar a todo el mundo. Estoy convencido de que el arzobispo va a venir con mucha alegría el 7 de septiembre a ponerle la corona a la Virgen.

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