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Economía

La crisis abre fronteras

Se duplica la cifra de españoles dispuestos a trabajar en el extranjero.

el 01 jun 2010 / 21:45 h.

La asignatura pendiente del inglés, el miedo a salir de casa o la comodidad de trabajar en un contexto que nos resulta familiar suelen ser las principales excusas que se plantean para evitar dar el salto y trabajar fuera de las fronteras nacionales.

Pero la crisis ha dado al traste con estas barreras y son cada vez más quienes tienen claro que, tal y como está el patio laboral en España, no resulta tan mala opción buscarse la vida en el extranjero.

Así lo constata la empresa de trabajo temporal Adecco después de comprobar que el número de personas que busca un trabajo fuera de España se ha duplicado en los últimos dos años, coincidiendo con el recrudecimiento de la crisis económica, y a pesar de que España ha sido un país tradicionalmente reacio a la movilidad geográfica.

De hecho, desde abril de 2008 hasta ese mismo mes de 2010, la cifra de españoles residentes en el extranjero se ha incrementado en 118.145 personas, un 9,2% más, según el Censo Electoral de Españoles Residentes en el Extranjero.

Son los que se denominan expatriados -los españoles mayores de 18 años asentados en otros países, excluyendo estudiantes y becarios-, que en España se elevan a 1,33 millones de personas, de las que casi el 12% son andaluces (157.189).

Según los datos del censo, un total de 12.659 personas cambiaron Andalucía por otro país en los últimos dos años, lo que representa un incremento del 8,8%, si bien el comportamiento resulta dispar según la provincia de la que se trate.

Almería, Granada y Málaga son las que se muestran más dinámicas a la hora de echar raíces fuera de nuestra frontera, con aumentos por encima del 10%, mientras que en el extremo contrario, Córdoba y Huelva (con crecimientos del 3,4% y del 4,3%, respectivamente) , son las más reticentes a hacerlo.

En el caso de Sevilla, han sido 1.260 personas, el 6,2% más, las que han decidido ampliar horizontes en tiempo de crisis, de manera que son ya 21.455 los sevillanos que están viviendo fuera de España e inscritos en el censo antes mencionado.

Andalucía se coloca así algo por debajo de la media nacional, una circunstancia que se explica, según Eduardo Contreras, director de Adecco en la comunidad, porque "el perfil del demandante para trabajar en el extranjero es más cualificado y con mayor nivel de idiomas".

Pero hay una cuestión muy curiosa, pues aunque el perfil coincide independientemente del género -"tienen entre 25 y 35 años con estudios superiores y buen nivel de inglés y sin responsabilidades familiares"-, sí que cambian las motivaciones que les guían según se sea hombre o mujer.

Así, los primeros persiguen alcanzar puestos de responsabilidad, con autonomía profesional y con perspectiva de hacer carrera en la compañía, pero para las féminas tiene prioridad la flexibilidad de horarios para conciliar vida profesional y personal y buscan un buen ambiente de trabajo.

Los sectores de actividad que demandan también se han alterado con la coyuntura. Si antes se relacionaban con la investigación, la medicina y la biología, ahora se amplía el cupo a ingenieros, arquitectos e informáticos que han perdido su empleo o que creen que su trabajo será más valorado fuera.

¿Dónde? Los destinos favoritos se centraban en EEUU y países europeos como el Reino Unido, Francia, Italia, Alemania y Portugal, pero la tendencia cambia. Se mantiene el país vecino, sobre todo, en la rama sanitaria -hay mucha demanda de médicos y enfermeras- pero los países escandinavos como Suecia y Noruega cada vez ganan más adeptos; no en vano se han triplicado las solicitudes para trabajar en economías sólidas y estables.

"Busco mejorar el inglés"

Laura Pérez es una malagueña de 24 años que hace justo uno que terminó sus estudios de Publicidad y Relaciones Públicas. Tras hacer prácticas en una consultora "donde me dijeron que estaban muy contentos conmigo pero que me llamarían cuando hubiera trabajo", ha decidido marcharse al Reino Unido para aprender inglés y sacarse un título oficial. Aunque su idea es quedarse un año y volver a España para buscar trabajo relacionado con sus estudios, tal y como está el panorama no descarta prolongar la estancia lo que haga falta.

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