Cultura

La crisis de las letras... antiguas

La crisis también ha llegado a la Feria del Libro Antiguo. Aunque la afluencia de público es similar a la de otros años, se venden menos volúmenes, y sólo los más baratos.

el 15 sep 2009 / 18:46 h.

La crisis también ha llegado a la Feria del Libro Antiguo. Aunque la afluencia de público es similar a la de otros años, se venden menos volúmenes, y sólo los más baratos. Pero la situación económica no es el único riesgo para este sector. La falta de relevo generacional entre sus clientes y la escasez de mercancía de calidad preocupan cada vez más.

Llega cada otoño a la Plaza Nueva para recordar que las Navidades -y sus belenes- están a la vuelta de la esquina. La XXI Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, que se celebra desde el viernes hasta el próximo 8 de diciembre, afrontaba ayer su primer sábado con tiempo primaveral, rodeada de esculturas de Rodin y amenizada por una manifestación por la Paz a las puertas del Ayuntamiento.

Entre los concurridos puestos, que albergan a 21 librerías provenientes de toda España y otros tres expositores pertenecientes a la Diputación, el Ayuntamiento y la Universidad de Sevilla, curioseaba público de todos los tipos. Jóvenes, estudiantes de Filología, familias paseando y mucho señor mayor, esquivando a las pandas de niños que se habían separado de la manifestación y peleaban a lo Skywalker con sus pancartas del No a la guerra.

En esta cita literaria se puede encontrar casi de todo: libros usados, vetustos volúmenes que parecen desenterrados de alguna olvidada biblioteca, toda clase de diccionarios a muy buen precio, primeras ediciones de novelas de culto, cómics que harían las delicias de cualquier coleccionista o ensayos de temática sevillana y andaluza que año tras año el Consistorio intenta vender en su expositor.

Al otro lado de los escaparates, cada librería ve la feria a su manera, si bien, todos coinciden en lo mismo: "Estamos en crisis".

Aunque se podría pensar que en tiempos de problemas económicos los lectores recurren a estos libros, más económicos que los recién impresos, lo cierto es que se está vendiendo bastante menos y más barato.

Sin embargo, Auxiliadora Castillo, responsable del expositor de la librería Renacimiento, la más antigua de Sevilla dedicada al libro antiguo, "lo esperaba peor". "Se están vendiendo cosas muy baratas, de 3 o 4 euros, pero aún es pronto para hacer un balance. Acabamos de venir de la feria de Madrid, que sí ha sido un desastre absoluto. Aquí, por ahora, se ve público, pero el negocio está de capa caída". No obstante, esta librera advierte de que no sólo se está notando la crisis. "El problema no es sólo la falta de dinero. El libro antiguo tiene un público muy concreto: varón de edad avanzada, en un 85 por ciento de los casos. Lo malo es que no se está produciendo el relevo generacional entre los jóvenes, que tienen otros intereses".

Además, Castillo asegura que no sólo empiezan a faltar compradores, sino mercancía. "Cuando conseguimos algún libro bueno, se vende en segundos, el problema es que cada vez es más difícil encontrarlos".

Antonio Lozano, de la librería valenciana Asilo de Libros, comenta que "este año la gente mira mucho los precios". "Nosotros estamos vendiendo cosas muy caras o muy baratas, pero el término medio, que es casi todo, se está quedando sin comprador". Aunque está acusando la crisis, mantiene el optimismo: "Llevo 13 años viniendo a Sevilla, que por el clima y las fechas prenavideñas es una feria muy atractiva comercialmente. Espero que cerremos bien", señala.

Daniel Rodríguez, de la malagueña Códice, explica que para afrontar la situación, todos los puestos han tomado medidas: "Bajamos precios, preparamos ofertas especiales y ofertamos nuevos productos, como tebeos, para atraer otros públicos. Todo vale con tal de que estos libros no acumulen más años".

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