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La crisis deja en los talleres coches y aparatos arreglados sin recoger

Las tintorerías también se ven afectadas por encargos de ropa para limpiar que los dueños no retiran al no poder pagar.

el 26 nov 2011 / 19:47 h.

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A los talleres de coches llegan menos revisiones pero sí averías que se reparan pero no se cobran.
La crisis se ha llevado por delante miles de negocios y de empleos, pero hay otros cuyo problema no es la falta de trabajo, que incluso ha aumentado ligeramente, sino los problemas para cobrar. Es el caso de todas las actividades relacionadas con la reparación de coches, electrodomésticos, ropa o calzado. La cultura del usar y tirar que imperó en tiempos de bonanza ha dado paso al lavadito de cara para seguir tirando. El problema es que las cosas se llevan para arreglar pero ahí se quedan hasta que hay dinero para pagar la reparación.

 

Las tintorerías y lavanderías están hartas de ser "el ropero de los clientes". Por eso, aunque legalmente no pueden cobrar sus servicios por adelantado, cada vez son más los establecimientos de este tipo que, más como "efecto disuasorio" que otra cosa, cuelgan en sus escaparates carteles en los que "ruegan" al cliente pagar por adelantado o informan de los recargos por no retirar la ropa a tiempo, según explica la presidenta de la asociación sevillana de tintorerías y lavanderías, Marta González.

En la provincia hay unos 200 establecimientos de este tipo con una media de 1,5 trabajadores cada uno, entre negocios particulares y franquicias, que no se han librado de la crisis ya que según González, en los últimos dos años han cerrado entre el 15 y el 20% de los que había.

Y es que les entra ropa, pero no dinero. "Lo llevan aunque no tengan dinero y ya lo recogerán", señala. El problema es que el negocio sigue teniendo no solo unos gastos de mantenimiento del local sino de almacenaje, ya que las tintorerías están obligadas a tener asegurada la ropa que custodian por si se produce un robo, incendio o cualquier otro tipo de accidente en el establecimiento.

Recargos. González reconoce que no es un problema nuevo. Las tintorerías se llenan en verano de mantas que no son recogidas hasta el invierno y en primavera de túnicas de nazareno y trajes de flamenca cuyos propietarios no pasan a por ellos hasta que se acerca de nuevo la Semana Santa o la Feria. Hasta los tres meses no se puede cobrar recargo al cliente, pero a partir de ahí sí está establecido "aunque los clientes se enfadan". Lo que sí han notado con la crisis es el aumento de esta práctica, incluso con ropa de ceremonia como trajes para boda que no recogen hasta que no tienen otra, y también que la ropa llega en peores condiciones, "cada vez más usada, con más manchas y más tiempo almacenada en casa por lo que cuesta más limpiarla". Es un servicio del que se prescinde así que en tiempos de crisis, la ropa se lleva a la tintorería cuando no hay más remedio y se recoge también cuando se necesita.

En el caso de los talleres de coches, el problema también es la falta de liquidez de los clientes para pagar las reparaciones, pero un coche no es un vestido de fiesta sin el que puedes pasar hasta la próxima boda. "La gente lo repara y cuando vas a cobrar te dicen que no tienen y que te pagan una parte, pero no puede ser porque si se llevan el coche no los vuelvo a ver más", relata Francisco Tenorio, del taller Innova.

El sector aglutina a más de 2.000 talleres en la provincia que generan unos 5.000 empleos directos. La actividad en éstos ha descendido entre un 15 y un 20% en los últimos meses, sobre todo desde el verano, según los datos facilitados por la Asociación provincial de talleres de reparación de automóviles durante las VI Jornadas de Talleres de la provincia celebradas el pasado octubre. El recién elegido presidente de la asociación, Manuel Aragón, daba las claves: "cada vez el usuario retrasa más temas como el cambio de aceite o de neumáticos, apurando al límite y acudiendo al taller cuando ya se hace absolutamente imprescindible para poder circular".

Sin embargo, una cosa es el mantenimiento y otra la avería. Ahí es donde los coches siguen llegando al taller, se arreglan pero ni se cobra el trabajo ni se retira el automóvil. Y donde el sector se ha visto obligado a abaratar mucho los precios. "Ahora mismo tengo un par de coches que llevan aquí uno o dos meses" relata Tenorio, quien habla incluso de coches de empresa que son embargados a las compañías y "ya no los recogen" o vehículos con averías muy graves y caras de reparar, que el cliente rechaza arreglar y pretende que sea el taller quien lo dé de baja o lo lleve al desguace.

Como en el caso de las tintorerías, la ley permite a los talleres cobrar recargos por cada día que el coche pase en el taller una vez reparado, pero "si no hay dinero aquí se queda".

La reparación de electrodomésticos es otro sector que en algunos casos evita problemas de reparaciones caras que no compensan al cliente y dejan el aparato allí cobrando por estudiar una avería y dar un presupuesto.

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