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La crisis del PSOE en Madrid arrastra a Susana Díaz en plena campaña

La presidenta se pone de perfil ante el pulso entre la dirección madrileña y la federal. El PP reta a Sánchez a disolver también el PSOE-A por corrupción.

el 11 feb 2015 / 21:15 h.

DÍAZ: "ARENAS SIGUE SIENDO EL QUE TUTELA EL PP DE ANDALUCÍA"La crisis que se desencadenó este miércoles en el PSOE, después de que la dirección federal destituyera al secretario general en Madrid, Tomás Gómez, investigado por irregularidades en la concesión del tranvía de Parla durante su etapa de alcalde, sacudió por sorpresa la precampaña de las elecciones andaluzas, a cinco semanas para el 22 de marzo. El terremoto político pilló a contrapié al PSOE andaluz, la federación más numerosa y con más poder de España, que ayer reaccionó noqueado evitando posicionarse por «falta de información». Por primera vez desde que fue nombrada presidenta, hace año y medio, la líder del socialismo andaluz, Susana Díaz, se puso de perfil cuando le preguntaron: «No tengo información y no hablo de lo que no conozco. No me parecería correcto hacerlo», dijo. Su número dos, Juan Cornejo, usó las mismas palabras. La crisis del PSOE en Madrid, que algunos atribuyen a la debilidad de Gómez como candidato a las autonómicas, y otros a la debilidad de Pedro Sánchez en la dirección del partido, arrastra con ella a Susana Díaz, que hasta ahora había logrado montar un cordón sanitario para proteger a Andalucía y a su propia figura política de la fragilidad que rodea al secretario general del PSOE. Fuentes del partido en Andalucía aseguran que desconocían la intención de Sánchez de «apartar» a Gómez de la dirección madrileña, y dejar el partido en manos de una gestora a tres meses de las autonómicas (Gómez aún es el candidato a la comunidad de Madrid). Las mismas fuentes admiten que el enfrentamiento «a corazón abierto» entre la dirección federal y la madrileña «empaña» la imagen del PSOE y perjudica los intereses andaluces. En San Vicente, sede del PSOE-A, hay «un cierto cabreo» y reprochan a Pedro Sánchez que no haya pensado que el PP iba a aprovechar la crisis para cuestionar «la unidad del partido» y para minar la credibilidad de Díaz en materia de lucha contra la corrupción a pocas semanas de las andaluzas. Susana Díaz ha hecho de la lucha contra la corrupción una bandera personal, marcando distancias entre el Gobierno que le precedió (salpicado por el caso ERE) y su gabinete. El comité director del PSOE-A, máximo órgano entre congresos, se reúne este jueves para dar el aval definitivo a las listas electorales del 22M, de las que han sido excluidos los cuatro diputados preimputados en el fraude de los ERE. Detrás de la crisis del PSOE de Madrid subyace una investigación de la Fiscalía y la Policía por un supuesto caso de corrupción contra Gómez, a quien achacan un sobrecoste de 41 millones en el tranvía de Parla. Otras fuentes advierten de que Gómez no ha sido imputado, y que la verdadera razón es que el PSOE federal desconfía de sus posibilidades como candidato a las autonómicas [Gómez fue elegido en primarias por la militancia]. Díaz sabe que la oposición en Andalucía le atacará con temas de corrupción y no quiere separarse ni un milímetro de su discurso implacable contra el fraude del dinero público, de ahí que haya decidido marcar distancias con el terremoto político desatado en Madrid. Se espera que hoy, durante el comité director, lance un mensaje de "contundencia". Quien no ha tardado en hurgar en la herida socialista ha sido el PP, el gran beneficiario de la confluencia de tres factores que dañan la imagen del PSOE: la macrooperación policial Edu, con 90 detenciones de políticos y empresarios previstas por el fraude en los cursos de formación pagados por la Junta; la ampliación de imputaciones en el caso ERE que acaba de ordenar la jueza Mercedes Alaya; y ahora el golpe de mando del PSOE federal contra el madrileño por un supuesto caso de corrupción. El líder del PP-A, Juan Manuel Moreno, preguntó ayer a Sánchez «si también va a actuar contra la corrupción en su partido en Andalucía o sólo se va a quedar en Madrid», y «si va a dejar que Susana Díaz tape la corrupción de los ERE y de los cursos de formación». Por su parte, el director de campaña del PP nacional, Pablo Casado, retó a Pedro Sánchez a disolver también el PSOE-A por corrución y le acusó de usar «una doble vara de medir». «Si usted hace esto en Madrid por causas estéticas contra la corrupción, por qué no lo hace en Andalucía donde está la mayor corrupción que hay en España en estos momentos», dijo.

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