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La crisis dispara las denuncias falsas por robo para estafar a los seguros

La comisaría de Macarena tiene a un policía dedicado a estos casos y Centro ha colocado avisos, tras la detención de 70 personas por este delito en sólo seis meses

el 27 sep 2009 / 20:52 h.

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La crisis económica tiene un peligroso efecto rebote para la Policía, que asiste con impotencia a un alarmante incremento de denuncias falsas para cobrar el dinero del seguro. La comisaría de Macarena ha especializado a un policía en estos fraudes, mientras otras sedes policiales colocan avisos para recordar al ciudadano que es delito.

El oficial Lozano no salía de su asombro ante el listado de objetos de valor que la mujer decía que llevaba en la bolsa de plástico que le habían arrebatado de un tirón, incluida una escultura del Sagrado Corazón de Jesús. A ojo de buen cubero, todo junto debía de pesar unos 30 kilos. "Pues vaya si la bolsa era de calidad para aguantar ese peso... y ¿adónde iba esta señora con todo eso? A veces, los indicios para sospechar que la denuncia es falsa son muy claros", explica el policía, destinado en la comisaría de Macarena, que en seis meses ha detenido a medio centenar de personas por un delito que la crisis ha triplicado, según sus cálculos. Por eso a él le han encargado que se especialice en escudriñar estos fraudes.

En la comisaría de la Alameda, como en Nervión, hace tiempo que tienen colocado un cartel en la oficina de denuncias que recuerda que es delito poner a la Policía a trabajar para encontrar a un tironero que nunca ha existido, o a un ladrón imaginario que va por Sevilla atracando con navaja. "El que lo hace no lo sabe, pero una denuncia falsa, aparte de ser delito, supone tener a policías trabajando para nada en vez de estar persiguiendo a delincuentes reales", se queja el jefe del grupo de investigación de Centro, que ha realizado una veintena de arrestos en los últimos seis meses.

Cuando una persona le dice a un policía que le han sacado un cuchillo (que, junto al tirón, es lo que la gente se suele inventar), se activan las alarmas: un robo con violencia es un delito grave y es prioritario detener al autor. Se indaga para saber si hay algún delincuente habitual recién salido de prisión, se da a los patrulleros su descripción para que estén alerta, se buscan fotos similares en las fichas policiales para enseñar a las víctimas y cámaras de seguridad en la zona del supuesto atraco, se toman declaraciones, se redactan escritos para el juzgado... "se hace el trabajo para buscar al malo y resulta que es el denunciante", dice el inspector jefe de Centro.

El oficial Lozano añade: "y el que viene a poner una denuncia auténtica debe esperar". A pesar del perjuicio que les causa, los policías suelen ser condescendientes: "no son delincuentes, es gente normal que no sabe lo que está haciendo". Por eso, ante la evidencia de que mienten, suelen insinuárselo para que se retracten; el juez lo tendrá en cuenta. "Pero si ya han cobrado el dinero del seguro, a la denuncia falsa se une un delito de estafa y están metidos en un buen lío", por lo que tratan de agilizar las investigaciones.

Lo más habitual, relatan, es que la gente infle lo que le han robado de verdad, diciendo que acababa de sacar una gran cantidad de dinero del banco o que llevaba las joyas de la familia en el bolso. También hay quien lo inventa desde el principio y luego confiesa que le hace falta el dinero. Cuando se ven cogidos suelen confesar, y normalmente, confiesan sentirse avergonzados.

Hasta dos años de cárcel. Imputar a alguien un delito ante la Policía "con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio a la verdad" lleva aparejadas condenas que oscilan entre una multa y dos años de cárcel, según la gravedad del hecho del que se le acuse, como recoge el artículo 456 del Código Penal. Si se finge "ser víctima de una infracción penal inexistente", que dé lugar a actuaciones procesales -lo más habitual, ya que la gente no suele señalar a una persona concreta-, la pena es una multa con una duración de seis meses a un año -artículo 457-. Muchos de los que se exponen a estas penas, explica la Policía, lo hacen para ocultar que han perdido el bolso o que se lo han quitado en un descuido. "Hay mujeres mayores que tienen miedo a que el marido les riña", o pretenden recuperar bienes que han perdido, y se enteran de que el seguro no les paga por una pérdida o una sustracción, pero sí si denuncian que les han robado de forma violenta. Por eso deciden inflar lo ocurrido ante la Policía, "generalmente mal aconsejados por alguien".

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