Jóvenes al día

La crisis empuja a una reformulación de los valores

La depresión económica y social que vivimos en los últimos años ha terminando afectando a los valores de los jóvenes. La falta de oportunidades y el desempleo son la causa principal por la que éstos estan cambiando sus principios y sus convicciones.

el 13 sep 2014 / 08:00 h.

El Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud presentó la semana pasada en Madrid las conclusiones sobre la investigación Jóvenes y valores sociales, con la intervención de Ignacio Calderón y Eusebio Megías, director general y director técnico respectivamente del centro, además del catedrático emérito de sociología de la Universidad de Deusto, Javier Elzo, codirector del estudio. La investigación analiza, a través de 1.000 entrevistas a jóvenes de 14 a 25 años: cuáles son las prioridades vitales de éstos, sus posturas morales, cómo se perciben, qué les preocupa de sí mismos y de la realidad social, cuáles son sus principios éticos o sus ideales de convivencia. «Los jóvenes españoles son cada vez más conservadores –reivindican valores y virtudes tradicionales como el esfuerzo, el ahorro, la honestidad o la prudencia, por ejemplo– y cada vez se muestran más implicados o dispuestos a implicarse en lo colectivo. Tanto desde el cuestionamiento radical del estado de las cosas –reclamando un cambio de modelo social, político y económico– como desde parámetros más ortodoxos, sin llegar a cuestionar el orden establecido, aunque sí reclamando su perfeccionamiento». «En los últimos años, quizás a causa de la crisis, los jóvenes españoles se han hecho más ortodoxos, más formalmente correctos, más proactivos frente a lo comunitario, más implicados en lo común, y mucho más preocupados por el orden y la seguridad». «Por el contrario, los valores asociados al presentismo o el hedonismo –vivir el momento, primar el ocio, etcétera– y usados como seña de identidad del estereotipo del joven pasota o del joven ni-ni, parecen haber perdido importancia para los jóvenes españoles». MIRADA SOCIOLÓGICA. El sociólogo Luis Navarro está de acuerdo con los principales resultados arrojados por este estudio aunque con algunas apreciaciones: «Echo en falta un poco de matización entre las edades de los adolescentes y los jóvenes, la realidad de un joven de 16 años no es la misma que la de otro de 25 por ejemplo», apunta. Los jóvenes son un grupo muy heterogéneo que además de compartir muchas cosas, también viven realidades muy diferentes dependiendo de la edad: «El desempleo no afecta por igual a los jóvenes de 25 años que ya han finalizado sus estudios universitarios y de máster, que a un chico de 18 que recién empieza su vida universitaria», plantea. Ambos no van a ver la situación de la misma manera, ya que «sus necesidades van a ser diferentes y por tanto esta crisis de valores tampoco les afectará de igual forma». En cuanto al dato de que los jóvenes cada vez se muestran más conservadores, Navarro plantea que existen una serie de tópicos que están fomentando los medios de comunicación y que hacen que la imagen de los jóvenes se esté posicionando de esta manera en términos generales. «No creo que pueda generalizarse que los jóvenes españoles sean conservadores en otros aspectos como la homosexualidad o el aborto, pues se ha comprobado que en las últimas décadas nuestros jóvenes son mucho más tolerantes y respetuosos con las libertades de las personas», destaca. Si bien asiente en que en todo lo relacionado con los temas económicos y de desempleo pueden llegar a tener una opinión menos aperturista que en épocas en la que el empleo no era un problema. Navarro no está de acuerdo con calificar a los jóvenes de hoy en día como más radicales: «Yo los denominaría más movilizados, siempre producto de la concienciación que la situación de crisis ha despertado entre los principales afectados, los jóvenes, y que ha hecho que encabecen movilizaciones y protestas». ¿Estamos en un punto de inflexión en los valores de los jóvenes españoles? Así lo cree Navarro. Si observamos la historia más reciente de España podemos apreciar un cambio en los valores de éstos. El periodo de dictadura o la propia llegada de la Democracia hicieron que las expectativas, valores y convicciones de los jóvenes sufrieran cambios. «Sin duda, esta crisis económica está pasando factura a los jóvenes y junto a ellos, a los valores que defendían en la época de bonanza que tan lejos comienza a quedar. Esta crisis está suponiendo un cambio en la sociedad española sobre todo en el tema social», revela. La globalización y los medios de comunicación están influyendo mucho en los nuevos valores de los jóvenes: «En la actualidad hay un acceso total y gratuito a los medios de comunicación y esto hace que todos podamos acceder a la información de forma instantánea, con lo cual, los jóvenes tienden a estar más informados. Los medios han dado un cambio radical en el modo de vida de estos jóvenes». Cree que los valores relacionados con la promoción de la familia y la amistad perdurarán en el tiempo: «España es un país en el que la vida gira alrededor de la familia, los valores seguirán en esa línea; por el contrario, los valores relacionados con la concienciación de los ciudadanos en temas sociales y políticos seguirán en aumento», concluye. PROGRESISTA. Claudia Martín tiene 23 años, estudia la carrera de Historia del Arte y considera que «el cambio de valores que los jóvenes sufren en la actualidad es producto de la situación desfavorable que les ha tocado atravesar». La única solución al conflicto social que las nuevas generaciones mantienen con la clase política, es el «cambio a través de la revolución. Si todos los jóvenes nos rebeláramos contra el sistema esto se solucionaría», plantea. Lo que ocurre con los valores de los jóvenes no es más que lo que ha pasado a lo largo de la historia, asegura, éstos cambian en función de las circunstancias: «Es necesario que los jóvenes cambiemos nuestros valores tradicionales impuestos en este país por la religión y las costumbres más absurdas, por nuevas formas de tolerancia, respeto e igualdad para todas las personas». En este sentido cree que la sociedad sufrirá cambios muy sustanciales en las próximas décadas, «de hecho lo hemos visto en las últimas elecciones europeas». El materialismo se ha impuesto entre los jóvenes, pero hay que abogar por una economía del bien común, plantea. «No estamos acostumbrados a mirar por los demás ni a compartir nada de lo que tenemos, y eso ha producido el colapso que actualmente vivimos en España». Claudia sostiene que no queda más remedio que abandonar los valores individualistas que ahora nos rigen y pasar a vivir de la cooperación entre las diferentes culturas y pueblos: «Sólo así alcanzaremos el verdadero Estado de Bienestar, que no es otro que la igualdad de oportunidades para todos y el reparto de la riqueza de forma equitativa». En cuanto al tema de condenar a los individuos que cometen delitos, plantea que «debe ser el propio individuo el que se debata consigo mismo si lo que ha hecho está bien o mal. La libertad de la persona debe estar por encima de todo, nadie es quien para privar a otro individuo de libertad, mucho menos para privarlo del derecho a la vida a través de la pena de muerte». Claudia plantea que los motivos por los que los individuos cometen delitos pasan por la desigualdad y la falta de oportunidades entre las personas, que hacen que algunas personas terminen excluidos de la sociedad y que actúen por tanto de forma asocial, empujados por la sociedad individualista y materialista. «Si todas las personas tuvieran el mismo nivel de educación la tasa de criminalidad bajaría considerablemente». Piensa que la juventud terminará por abandonar los valores relacionados con los tradicionalismos y cree que el mundo de las nuevas tecnologías y la globalización de las comunicaciones están en parte potenciando ese hecho: «Partimos hacia una cultura común, es un fenómeno que se está dando en todo el mundo. Cada vez somos más los jóvenes que renegamos de las costumbres machistas y el maltrato animal que aún perviven en nuestro país. Es cuestión de tiempo que todas estas cosas por las que hoy nos movilizamos y protestamos terminen desapareciendo», concluye la joven. CONSERVADOR. Alfonso Velasco es estudiante de Derecho en la Universidad de Sevilla y considera que hay una evidente crisis de valores entre los jóvenes, debido a la crisis y a las «escasas oportunidades que encontramos en la sociedad». En el terreno político, por ejemplo, «existe un grave desapego entre los jóvenes y los dirigentes políticos, ya que éstos son incapaces de tomar medidas que ayuden a salir de la crisis». Esta circunstancia implica a su juicio, el nacimiento de partidos que están más cercanos al populismo y que no recogen las verdaderas inquietudes de los más jóvenes. Aunque reconoce que existe una gran cantidad de juventud implicada en ONGs, movimientos asociativos y en diferentes entidades dedicadas al voluntariado, los ritmos de la sociedad y el materialismo están imponiendo un estilo de vida individualista, dejando a un lado a los que sufren y los que pasan necesidades. «Si nosotros mismos no tenemos trabajo y tenemos dificultades a la hora de pagar la hipoteca o recibo de la luz, ¿cómo nos vamos a preocupar de los demás?», se lamenta al mismo tiempo que reconoce que es un pensamiento que está muy extendido entre los jóvenes de hoy día y que supone un error, ya que la solidaridad, sobre todo en estos tiempos con tantas apreturas, resulta un valor fundamental. El joven también pone el acento en la «radicalidad» que se ha instalado entre los universitarios: «Muchos se oponen a cualquier medida educativa del Gobierno central». Reconoce que hay recortes, pero piensa que la educación no se ha visto tan afectada como otros terrenos. En este sentido, aboga por el «esfuerzo y la competitividad» como pilares de una educación universitaria de calidad, ya que, según él, cuando salgamos de la crisis sólo los mejor preparados encontrarán «trabajo y progreso». A su juicio, estos dos valores están en decadencia en la sociedad actual y en la educación, por lo que espera que las administraciones y las universidades los potencien para fomentarlos. Otro valor que Alfonso considera que está en grave retroceso es la «espiritualidad y la religión», ya que los jóvenes son cada vez más materialistas, obviando e incluso denigrando el hecho religioso. En su opinión, «dedicar tiempo a Dios nunca está de más porque así aprendes a amar al prójimo, además de otros valores fundamentales como la caridad y el respeto a los demás». Sin embargo, la mayoría de los jóvenes «están dejando a un lado la religión, que siempre ha aportado buenos frutos a España», asegura. Tan extendido está el pesimismo entre los jóvenes que «muchos incluso descalifican a su país, sintiendo hasta vergüenza de sentirse español», plantea. El patriotismo, por tanto, es otro valor en retroceso para él, a pesar de que en otros países, como en Estados Unidos, los jóvenes se sienten orgullosos de su país, en el nuestro no ocurre lo mismo. Por ello, aboga por una mayor unión, sobre todo en estos tiempos en los que el soberanismo catalán está imponiendo sus criterios a pasos agigantados. «Los jóvenes, con nuestra fuerza y con el futuro que tenemos por delante, deberíamos estar más unidos para afrontar los problemas con más entereza y fortaleza», concluye el estudiante.

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