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La crisis frena los planes para rentabilizar suelo municipal

Los presupuestos municipales de 2008 se apoyaban en una operación urbanística con tres frentes abiertos que debía sanear Tussam y Lipasam. Se ha iniciado ya 2009 y todo sigue atascado por la crisis y por elementos no evaluados al plantearse el proyecto.

el 15 sep 2009 / 21:40 h.

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J. Alonso / N. Jiménez

Los presupuestos municipales de 2008 se apoyaban en una operación urbanística con tres frentes abiertos que debía sanear Tussam y Lipasam. Se ha iniciado ya 2009 y todo sigue atascado por la crisis y por elementos no evaluados al plantearse el proyecto. La misma coyuntura que ha bloqueado otra de las iniciativas estelares: la Gavidia.

En diciembre de 2007, hace ya más de un año, el Ayuntamiento lanzó una operación urbanística para rentabilizar al máximo una serie de terrenos de propiedad municipal y aliviar con ellos el lastre más pesado que sorportan las arcas municipales: las empresas de transporte y limpieza. El proyecto tenía un rostro urbanístico: se recuperaba el proyecto de Rafael Moneo en el Prado para ubicar allí un gran edificio de oficinas con un hotel de lujo. Y otro económico: se preveían ingresar casi 40 millones de euros para Tussam y dotar a Lipasam de una serie de propiedades que le permitieran ahorrar más de un millón de euros en la renegociación de los créditos pendientes.

La crisis y una serie de circunstancias que se han tenido en cuenta a lo largo del año han dejado bloqueado prácticamente todo el proyecto. La renuncia más clara ha sido la de Lipasam. En 2007, la Delegación de Hacienda planteó ceder la titularidad a Lipasam de sus parques auxiliares, hasta ahora propiedad del Consistorio. Con esto, se dotaba de patrimonio a la empresa para renegociar sus deudas. El plan ha sido desechado debido a que son suelos de interés público y social, lo que resta sensiblemente su valor. El plan no era rentable.

Los otros dos pilares de esta operación urbanística y económica debían repercutir en las arcas de Tussam. La empresa inició a finales de 2007 los trámites para vender el edificio municipal de Diego de Riaño. Todo comenzó con una previsión de ingresos de 9 millones de euros, que fue elevada a 12,8 en el primer concurso público que se convocó. Quedó desierto. Luego se rebajó un 10% para un procedimiento negociado. Quedó desierto. Finalmente salió otro concurso por 9,5 millones. De nuevo desierto. Ahora se vuelve al negociado con un grupo hotelero inglés que está interesado en la iniciativa. Tussam ya ha bajado el precio un 25% y ahora puede dismininuir otro 10%.

Si en esta operación hay avances, los pasos son mucho más tímidos en la recuperación del proyecto de Rafael Moneo en el Prado. El objetivo era rescatar el diseño impulsado en el mandato de Soledad Becerril, pero cambiando los usos: en vez de ser un edificio municipal, que sea de uso terciario. Con esta idea, se eliminaría cualquier coste para el Consistorio -la empresa que ejecutase el proyecto pagaría por él para quedarse con la gestión de las oficinas y del hotel- y se introducía una nueva vía de ingresos para Tussam. La empresa se quedaría con una parte de las oficinas, que podría alquilar, tanto al Ayuntamiento -sería una nueva fórmula para justificar las transferencias que se dan a la empresa- como a empresas del sector privado. Sólo se ha dado un paso: el solar ha sido traspasado a Tussam, lo que ha permitido una ampliación patrimonial de capital de 40 millones. El resto está parado. No todos tienen clara la idea de rescatar el diseño de Moneo, sobre todo porque apenas ha habido contactos con el autor.

Y queda otro plan urbanístico frustrado para rentabilizar patrimonio. El Consistorio adquirió por 9,9 millones de euros la comisaría de la Gavidia. Su restauración costaría 14,4. La intención era aprovecharla como sede de la Delegación de Hacienda y que una empresa rentabilizase el resto, un 20% del edificio. Pero el concurso de rehabilitación quedó desierto por la crisis y ni siquiera se ha incluido en el plan de inversiones estatal por su elevado coste. El Consistorio no quiere gastar más en el proyecto, pero tampoco que se sume al listado de planes urbanístico-económicos frustrados en el mandato.

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