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La crisis gana el pulso al cambio

El cambio que prometió Griñán cumple 100 días. La gestión del Gobierno estos tres meses ha estado protagonizada por la crisis y la financiación. Con un Gobierno aún desconocido para muchos, el presidente andaluz cierra una primera etapa sin tregua de la oposición, que ha endurecido la bronca, y con las reformas de más calado aún sin abrir.

el 16 sep 2009 / 06:15 h.

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El cambio que prometió Griñán cumple 100 días. La gestión del Gobierno estos tres meses ha estado protagonizada por la crisis y la financiación. Con un Gobierno aún desconocido para muchos, el presidente andaluz cierra una primera etapa sin tregua de la oposición, que ha endurecido la bronca, y con las reformas de más calado aún sin abrir.

"La política no es pasado sino futuro". La frase es de Griñán en su investidura el 21 de abril. El presidente andaluz tomó por sorpresa el testigo de Manuel Chaves, que había cumplido 19 años en la Junta, apenas un año después de que su partido hubiera revalidado la mayoría absoluta y en mitad de una oscura crisis económica. Utilizó la autocrítica y prometió cambio, sobre todo en la administración, que aseguró que adelgazaría para hacerla más eficaz y profesional.

El nuevo Gobierno, con ocho consejeros que en la mayoría de los casos acaban de coger la medida a sus departamentos, cierra antes de irse de vacaciones una etapa donde la crisis y la financiación autonómica han sido los debates estrella. Griñán tendió la mano al diálogo a los partidos de la oposición para cerrar un gran acuerdo por el empleo en el Parlamento. Ese pacto anticrisis se sustentaría en un documento de 41 medidas, que supondrá una movilización de casi 6.000 millones de euros, cerrado por PSOE e IU y al que, en el último minuto, se sumaría el PP en la Cámara. Es el único asunto que los partidos han conseguido mantener a salvo de una crispación política que no ha cesado de ganar enteros.

Pese a las iniciativas de la administración para paliar el parón económico, el Gobierno encara agosto a 1.300 andaluces del millón de parados, frente a los 794.000 desempleados contabilizados por Griñán en su investidura. El Gobierno augura que la crisis ha tocado fondo, pero se muestra prudente sobre cuándo y en cuánto tiempo la economía iniciará la remontada.

El diálogo social, situado como Griñán como la otra gran prioridad de su gestión, está en la cuerda floja después de que se hayan roto los cauces de comunicación entre Gobierno y empresarios a escala nacional. La Junta admite que la negociación en Andalucía está siendo más lenta de lo deseable, pero se muestra optimista sobre el hecho de poder cerrar un acuerdo en otoño. Griñán mantiene abierto los cauces de comunicación con los primeros espadas de CEA, CCOO y UGT. La Junta trabaja también junto al Gobierno de Zapatero en el Plan Andalucía Sostenible.

Un pacto que ya está cerrado y que ha consumido muchos desvelos del nuevo Gobierno es el de la financiación autonómica. Andalucía ingresará por el nuevo sistema 3.133 millones de euros adicionales en cuatro años. Un acuerdo que en el Gobierno andaluz celebran como un gran logro, que aseguran preserva la igualdad que el presidente había convertido en su bandera, y que además dará lugar a un nuevo marco tributario andaluz, después de que las autonomías hayan ganado corresponsabilidad sobre impuestos clave como el IRPF o el IVA (ahora gestionados al 50% con el Estado).

Ha sido una prueba de fuego para un Gobierno novato, de bajo perfil político, que ha aprobado con éxito el pulso frente a Madrid, pese a tener a toda la oposición andaluza a la contra y a que en el Ministerio de Economía no se lo han puesto fácil.

Y el colofón a esta primera etapa del Ejecutivo andaluz lo ha puesto las fusiones de las cajas. El Gobierno busca a toda costa mantenerse al margen y no reproducir los errores de aquel primer intento fallido que acabó en una guerra con las entidades sevillanas. Pero lo cierto es que la Consejería de Economía ha estado siguiendo muy de cerca todos estos movimientos para garantizar esa alianza a tres bandas de Unicaja, Cajasur y Caja Jaén. Ahora toca cambiar la Ley de Cajas.

En el cajón quedará también con mucha probabilidad ese amago de recurso que el Gobierno andaluz planteó contra el decreto bancario de Zapatero por invadir competencias autonómicas y eliminar el veto en las fusiones de cajas. El primer borrador de ese informe jurídico que encargó la Junta señala que no cabe recurso. El que podría haber sido el primer pulso con el Gobierno de Zapatero quedará en nada.

Frente a una gestión agitada en el ámbito económico y financiero, en estos cien días las promesas de grandes cambios de Griñán siguen siendo eso: promesas. La reforma de calado propuesta para la administración, con una descentralización a favor de las delegaciones provinciales y con una apuesta por aligerar el sector público, sigue en el aire.

La Consejería de Gobernación prometió un primer diagnóstico para después de verano aunque aún se desconoce quién elaborará ese examen y qué exactamente será lo que se ponga bajo lupa, según informaron fuentes de este departamento. El plan de agilización de la administración que presentó el Gobierno anterior se está desarrollando con demasiada lentitud, según coinciden -en esto sí se ponen de acuerdo- empresarios y sindicatos.

El Gobierno andaluz defiende que más de la mitad de los nuevos nombramientos de altos cargos han recaído sobre funcionarios. En la línea de esa otra reforma legal prometida por Griñán para reservar un cupo de puestos en el máximo nivel del organigrama para funcionarios de carrera. La austeridad quedó en una supresión de 15 direcciones generales (un 5%) que conllevó un ahorro de 1,3 millones de euros (en un presupuesto de 33.764).

Ante el próximo Presupuesto, el de 2010, el Gobierno andaluz ya trabaja internamente con todos los departamentos con la instrucción de "serias restricciones" en el gasto. Serán unas cuentas muy difíciles, con una severa corrección a la baja respecto a este año de las previsiones de crecimiento, y donde la única política a salvo, según se ha encargado de señalar el presidente, será la educación.

Y la otra gran reforma prometida: la de descentralización de competencias a favor de los ayuntamientos, ha sido aplazada por parte del nuevo Gobierno. Si el equipo de Chaves había anunciado las leyes municipales -la de régimen local y la de participación de los ayuntamientos en los tributos de la Junta- para 2009, el nuevo consejero de Gobernación, Luis Pizarro -quien sin duda atesora el mayor peso político en el Ejecutivo frente a otros rostros- se estrenó congelando esa fecha y abriendo un grupo de trabajo en el Parlamento para buscar consenso con la oposición. El próximo plazo mira a 2011, antes de las elecciones municipales.

El diálogo con los alcaldes ha sido dispar. Griñán abrió una gira por las capitales que le llevó a entrevistarse con la mayoría de alcaldes del PP. Las fotos fueron de acuerdo. También la consejera de Obras Públicas, Rosa Aguilar, el fichaje estrella, ha logrado desencallar muchos de los proyectos empantanados por el desacuerdo político. Una suerte muy distinta a la del consejero de Vivienda, Juan Espadas, que ha visto como se tensaba la cuerda a cuenta de los planes urbanísticos con dos ayuntamientos clave: Málaga y Marbella. La oposición no lo pondrá fácil. El líder del PP andaluz, Javier Arenas, ya ha anunciado que sacará a sus alcaldes a la calle en septiembre.

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