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Economía

«La crisis inmobiliaria ha prostituido a la fotovoltaica. No hay pelotazo»

Es consejero y responsable comercial de Elmya, una firma familiar de dos socios orientada a las instalaciones y servicios vinculados a la energía. Defiende las renovables y critica tanto cambio regulatorio que, asevera, pone en ciernes la credibilidad española

el 15 may 2010 / 19:17 h.

José María Piñar en las oficinas de Elmya, ubicadas en pleno corazón del barrio de Nervión.

-Instalaciones eléctricas, fotovoltaicas, de telecomunicaciones... hasta climatización. ¿Cuál es el germen de Elmya?

-La empresa nace en 1966 fruto de la inquietud de varios jóvenes licenciados en la Escuela de Peritos que empezaron con el montaje eléctrico de cuadros y automatismos. Han pasado 44 años y la cartera de productos se ha diversificado mucho, pero todo en torno a la energía: desde la instalación eléctrica de alta y baja tensión al sector comercial y de distribución -nuestro mejor cliente es Mercadona aunque trabajamos con Carrefour, Decathlon, Mediamarkt y ahora empezamos con MAS-, y hasta la construcción no residencial. En 2004 abrimos una división de renovables, cuando nos adjudicaron la obra de una planta solar fotovoltaica de Gamesa en Aznalcóllar. Vimos un mercado interesante y fuimos de las pocas empresas que apostó por aquello. Hemos instalado algo más de 30 megavatios y es donde estamos internacionalizados.

-Las renovables están ahora de moda. ¿Cuál es su actividad?

-El valor añadido de Elmya es su capacidad técnica. El sector de la instalación es muy maduro y hay que diferenciarse en servicios y calidad. No solemos ser la oferta más económica pero los clientes repiten. En la parte renovable, aportamos ingeniería y construcción. Hemos trabajado como meros instaladores para grandes promotoras fotovoltaicas, y para clientes privados hemos hecho la ingeniería y la instalación.

-¿Se nota quién llama porque ha visto el negocio fácil y el que realmente quiere desarrollarlo?

-Desgraciadamente es un sector que se ha prostituido mucho a raíz de la crisis inmobiliaria porque hay mucho intermediario de suelo que ha pretendido también hacer intermediación de fotovoltaica. Se detecta rápido porque se necesita un nivel técnico que a veces no tienen, pero sí que ha introducido mucho ruido y una falsa imagen de que es un sector de pelotazo. Hace mucho tiempo que dejó de ser así y las empresas que seguimos hoy apostamos por crear riqueza y para que sean competitivas en coste y servicio. Todavía estamos lejos, sobre todo en termosolar y fotovoltaica. Creo que el ataque que se promoviendo el lobby de las eléctricas contra las renovables es infundado e injusto. Es un tema más político que otra cosa porque aunque es verdad que tienen un coste también lo tuvo la eólica en su momento y ya está cerca de la paridad (cuando deja de necesitar ayudas).

-Las primas resultan golosas para quien busca dinero fácil...

-Ha habido un error de planteamiento porque nadie esperaba, y menos el Gobierno, que hubiera tantísimo interés. A pesar de que la burocracia es muy lenta en España, conectamos 3.000 megavatios en 2008 cuando la previsión era de unos 1.000. Hubo un error de cálculo y la prima fue demasiado alta. Al final eso no generó riqueza dentro del país porque la mayor parte fue a componentes y equipos que son en un 90% de fuera. La solución de bajada de primas ahora puede penalizar al propietario que sí suele ser español. Se ha hecho una criba, pero sigue habiendo especulación, aún no se ha eliminado por completo.

-¿Cómo se desata ese boom?

-La fotovoltaica empezó a crecer en 2007 pero el boom fue en 2008 a raíz de una prima demasiado generosa. Subió porque la anterior, que ya lo era, no había provocado esa reacción. Coincidió con los mercados financieros, que estaban abiertos a cualquier cosa, los bancos daban dinero a todo el que se lo pedía. A partir de entonces todas las reacciones del Gobierno lamentablemente han sido perjudiciales para el sector porque el segundo decreto limita mucho, no ya la prima que era lógico, sino el volumen de potencia instalada, que redujo un sector de 3.000 megavatios a 400, y dejó a muchas empresas fuera. Las había que no aportaban valor y debían salir, pero quizás el cambio fue muy brusco.

-Los cambios de regulación no aportaron demasiada luz...

-Ha habido demasiada incertidumbre no sé si con buena o mala fe y eso crea parálisis. Desde septiembre de 2008 hasta junio de 2009 el sector fotovoltaico estuvo parado. Es un error que pueden estar cometiendo otra vez. A raíz de los últimos anuncios y los globos sonda, ha vuelto a quedar parado porque los inversores y las entidades financieras, ante la posibilidad de cambios de primas y, además, con carácter retroactivo, lo primero que han hecho ha sido parar todas las inversiones.

-¿No se despejó que la retroactividad no se iba a aplicar?

-Hay medios que hablan de un informe que vuelve a estudiar la posibilidad de bajar primas con carácter retroactivo. Eso haría un daño enorme no sólo al sector renovable, sino a la credibilidad del país. España no puede dar la imagen en el extranjero de que no tenemos seguridad legislativa. Puede generar un daño irreversible a las inversiones extranjeras.

-¿Se está recuperando la alegría bancaria que había antes?

-El negocio de los bancos es prestar dinero y vuelven a hablar de negocios y a querer oír a promotores serios con negocios serios. Desde este año recibimos continuamente solicitudes de entidades financieras pidiéndonos que les llevemos proyectos para financiarlos. Eso en 2009 era impensable.

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