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La crisis tensa el ambiente

Pensar en Navidad es pensar en gastos extra y encuentros familiares. En estas fechas, la crisis económica puede aumentar las emociones negativas y agudizar las rivalidades con los más cercanos.

el 15 sep 2009 / 19:52 h.

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Ana Salamanca (EFE)

Pensar en Navidad es pensar en gastos extra y encuentros familiares. En estas fechas, la crisis económica puede aumentar las emociones negativas y agudizar las rivalidades con los más cercanos. No en vano, las fiestas despiertan sentimientos de tristeza en un 80% de quienes las celebran en familia.

"La Navidad por sí sola no genera rechazo alguno", asegura el psiquiatra Norberto Mascaró, experto en terapia familiar, "pero sí es cierto que las ausencias o el recuerdo de episodios conflictivos anteriores despiertan ese sentimiento" en muchas personas, según estimaciones de diversos estudios. Y en esta realidad, la incertidumbre económica puede unir o ser una amenaza para convertir estas fechas en foco de discordia. En definitiva, pondrá a prueba las "buenas" relaciones.

Las encuestas de consumo que se publican estos días coinciden en que habrá una reducción de gastos, pero también cambios para más de la mitad de los españoles en las costumbres de esta celebración que, cada vez más, se resume en comidas y regalos.

Según un sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre sentimientos y comportamientos ante la Navidad, son más las personas que asocian este período con un "incremento de los gastos" que los que citan "ilusión para los niños", "diversión, cenas, reuniones con amigos" o "fiesta familiar".

Casi todos las viven acompañados. Un 44% acostumbra a cenar en Nochebuena en casa con más familiares, un 22,4% en el domicilio de sus padres o de sus suegros y en torno a un 4% solos en su vivienda. El resto acude a casa de los hijos, los amigos u otros parientes. Y este es el primer punto de fricción: "Todos los años discutimos dónde toca comer y cenar, en una casa o en otra, con los padres o los suegros, los hermanos, los sobrinos, sus parejas, los niños... Pensar qué comer y salir a comprar regalos, sin saber qué y con las tiendas llenas me agobia", reniega un ama de casa madrileña que, sin embargo, no percibe más dificultades económicas que otros años.

Pero los datos hablan de tres millones de parados y decenas de miles de hipotecados. La pérdida de nivel económico, según los expertos, genera tristeza, y además hay otros colectivos, inmigrantes, ancianos, separados... a los que la soledad, las ausencias o los conflictos de pareja hacen vulnerables.

Un tema delicado. "El tema es delicado para mucha gente", declara a Efe María Jesús Cerecedo, coordinadora de Salud Mental de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc). "Ese malestar, esa tristeza o la sensación de melancolía que tienen muchas personas tiene que ver con su situación vital, que se exacerba en fechas claves", explica.

El alumbrado de las calles, la lotería, la publicidad, transmiten que son días especiales. "Todo parece fácil, lleno de luces, y tu vida puede no ser así. Tienes un sueldo bajo, una hipoteca, problemas de familia, de vivienda, de relación, estás lejos de casa... esa parte parece que no existe y eres el bicho raro que tiene dificultades", añade. "Se inventa un globo de felicidad y tu no estás en él", concluye la doctora Cerecedo.

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