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La crisis toca a la mandarina

Los propietarios de una finca de 76 hectáreas en Los Palacios y Villafranca no recogerán casi dos millones de kilos de mandarinas en los propios árboles porque el precio que pagan por cada uno, apenas 10 céntimos de euro, no compensa los gastos que requiere el producto en el campo.

el 15 sep 2009 / 22:12 h.

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Los propietarios de una finca de 76 hectáreas en Los Palacios y Villafranca no recogerán casi dos millones de kilos de mandarinas en los propios árboles porque el precio que pagan por cada uno, apenas 10 céntimos de euro, no compensa los gastos que requiere el producto en el campo.

Los miles de albañiles que ahora están en el paro tampoco tienen salida en el terruño. Y es que la crisis que asola el país no sólo deja parados en sectores como el de la construcción, que durante años absorbió a miles de vecinos de este municipio, sino también a agricultores que dependían en buena medida de campañas como la de la naranja.

En Los Palacios y Villafranca, una de las mayores fincas dedicadas íntegramente a mandarinas (76 hectáreas), la que tiene cerca de El Hornillo la empresa Frucamp (Frutas del Campo), con dos socios del propio municipio y dos de Valencia, presenta una pésima vista de tierra anaranjada. De los 3,5 millones de kilos de mandarinas que estaba previsto cosechar, apenas se recolectó uno y medio. El resto sigue allí, pudriéndose en los árboles y la mayoría en el suelo. Frucamp prefiere abandonarlas antes de seguir perdiendo dinero, pues el mercado está pagando el kilo de mandarinas a 0,10 euros, al menos a productores de esta talla. Los grandes mercas son otra historia. Y, por supuesto, el precio que puede alcanzar el kilo de mandarina en la tienda o en cualquier gran superficie está a años luz.

Los productores de mandarina gastan justamente algo más de 10 céntimos de euro por cada kilo que producen, de modo que necesitarían que el precio subiese algunos céntimos para que les fuese mínimamente rentable sacar sus frutas al mercado.

El caso de Frucamp es paradigmático, aunque no único, pues las cosas no pintan mejor en las cooperativas del pueblo de la envergadura de Nuestra Señora de las Nieves (casi un millar de socios) o Frupal (otro tanto). En este sentido, Frucamp apostó en 2002 por este producto. Pidió ayuda al banco y éste no puso pegas. En aquel entonces, el kilo de mandarina se lo pagaban al agricultor a 30 céntimos.

En sólo siete años, esta cantidad se redujo a un tercio y mientras la banca espera religiosamente su cuota del préstamo, los socios de Frucamp calculan haber perdido alrededor de 250.000 euros. No en vano, entre combustible, fitosanitarios, talas, mano de obra y transporte, entre otros gastos, cada hectárea sale por 3.500 euros.

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