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La crisis y el plan Bolonia llenan las facultades

Las nuevas titulaciones ofrecidas por la universidad en el marco de los nuevos estudios europeos, así como las dificultades para encontrar trabajo, están llenando las universidades.

el 27 sep 2009 / 18:42 h.

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La crisis y las nuevas titulaciones se han convertido en un estímulo para ir a la Universidad. Los principales centros públicos registran un repunte en la matriculación, tras la caída de alumnos de los últimos años. Educación estima que un millón y medio de estudiantes llenarán las aulas, un 40% de la población en edad universitaria.

El curso 2009-2010, que los Príncipes de Asturias abren oficialmente el martes 29 en la Universidad de Salamanca, viene marcado por la incorporación de 1.235 grados adecuados al Plan Bolonia, y el reto de reducir la duración de los estudios y mejorar el rendimiento, mientras aumenta el número de estudiantes con una dedicación parcial y sin prisa por acabar.

Aunque el período de matrícula no se ha cerrado, las primeras universidades en volumen de estudiantes -Complutense, Sevilla, Granada y Barcelona- confirman que el ingreso de nuevos alumnos ha experimentado un ligero crecimiento, estimado en casi un 3% en el caso de las de Madrid y Barcelona respecto al curso anterior.

En otras el aumento ha sido "extraordinario", como califica el rectorado de la Universidad del País Vasco la subida en un 8,9% de nuevos alumnos, o el 10% de la de Zaragoza, que deben afrontar con un presupuesto ajustado.

Hay un claro incremento de la demanda, pero las plazas "no pueden ampliarse hasta el punto que suponga una merma de calidad". Los recursos económicos son limitados, explica a Efe Ernest Pons, director de la Oficina Europea de la Universitat de Barcelona (UB), donde este curso "se van a cubrir todas las plazas", casi once mil de nuevo ingreso.
El sistema universitario acusa una caída de alumnos desde principios de esta década, por el descenso de población de esa edad y la fuga de jóvenes a la Formación Profesional. Ahora, "el contexto económico y social, que aumenta el deseo de estudiar, y la renovación de las titulaciones, que ha generado una buena acogida", explica, en palabras de Pons, esta recuperación.

Pero además de la entrada, habrá que ver la tasa de abandono, advierte. Reducir ese fracaso, que oscila entre el 30% y el 50% en algunas titulaciones, disminuir la duración de los estudios y aumentar el rendimiento de los alumnos, son exigencias de la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).

Y las universidades presenciales deben dar respuesta a una tendencia creciente: el estudiante "a tiempo parcial", señala el sociólogo Antonio Ariño, vicerrector de Convergencia Europea y Calidad de la Universitat de Valencia (UV) y director de la investigación El oficio de estudiar en la Universidad: compromisos flexibles, que subraya la importancia de tomarse esa etapa de una manera seria.

Los vínculos y compromisos con el estudio han sufrido una transformación, según el sociólogo, como ha ocurrido en otros ámbitos de la vida, la política, la religión o la familia. Hay estudiantes que cumplen sus objetivos pero, según el último informe Datos y Cifras de Educación, un tercio de los alumnos compagina trabajo y estudios, y no termina la carrera en el periodo previsto -algunas investigaciones fijan 6,3 años de media la licenciatura-, al tiempo que adquiere mayor importancia la formación a lo largo de la vida.

Becarios. Por otro lado, las peculiaridades de la situación económica, además de la falta de demanda de trabajo cualificado, tienen efecto en ese sentimiento de los estudiantes de los últimos cursos de que acabarán, pero como no hay una perspectiva de inserción laboral rápida, se apuntarán a un máster u otra carrera.

Los titulados superiores soportan mejor el desempleo -el paro en el grupo de 25 a 29 años es del 13,8%, mientras que llegaba al 29,5% entre los que no tienen estudios post-obligatorios, según el INE- aunque no escapan a la temporalidad, sobrecualificación y bajos salarios.

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