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La crispación política y sindical embarra el pacto del sector público

La guerra partidista y la tensión entre sindicatos incendia el debate de la reforma

el 13 ene 2011 / 20:55 h.

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Sindicatos y plataformas de funcionarios continúan con las movilizaciones.

Los sindicatos y partidos inmersos en la negociación de la reforma del sector público no paran de llamar a la calma ante la creciente tensión que rodea al diálogo pero, lejos de apaciguar los ánimos, las palabras de unos y otros acusándose mutuamente de "incendiar" el clima embarran cada vez más las posibilidades de acuerdo. "O se rebaja la tensión política y sindical o no habrá capacidad de acuerdos", reconoció ayer el líder de IU, Diego Valderas, mientras el presidente del PP, Javier Arenas, acusaba al PSOE de estar "incendiando" la función pública y el coordinador de la Interparlamentaria socialista, Javier Barrero, denunciaba la "radicalización" del PP con el fin de sacar "rédito electoral" del conflicto.

El martes se inició el trámite parlamentario de un Proyecto de Ley con el que la Junta corrige su intención inicial de imponer por decreto la supresión de 111 empresas públicas por fusión o absorción en 14 agencias, en las que se integrarán 20.000 trabajadores externos y 3.000 funcionarios y laborales de la Junta. Pero al tiempo que todos las organizaciones comparecían en la Cámara, los sindicatos más críticos convocaban, un día antes y junto a plataformas de funcionarios, una manifestación para el día 22 y anunciaban el boicoteo no sólo a actos del Gobierno sino también del PSOE, lo que llevó al portavoz parlamentario socialista, Mario Jiménez, a hablar de "actitudes fascistas".

La mecha estaba encendida y no ha parado de avivarse. CSIF se desmarcó del boicot a actos del PSOE, y ayer lo hicieron Ustea y Safja. Reniegan del portavoz de la Plataforma de Empleados Públicos, Emilio Sempere, que el lunes habló en nombre de todos -en presencia de representantes de los sindicatos- y afirman que lo único que los une es la manifestación conjunta del 22.

Pero también arremeten contra las palabras de Jiménez a las que ayer el consejero de Gobernación, Luis Pizarro, echó más leña. Negó que se acuse de fascistas a quien se manifieste contra el decreto pero añadió que "sí se puede decir que tienen actitudes fascistas quienes digan que van a reventar los actos del PSOE". "Esto es lo que hace Herri Batasuna cuando hay elecciones autonómicas o municipales en el País Vasco. Y eso que yo sepa se parece bastante al fascismo", dijo. Griñán, que ayer mismo se enfrentó a una pitada en Córdoba al igual que Mar Moreno en Sevilla-, se limitó a mostrar su rechazo "siempre a los piquetes mientras a la derecha le parecen bien cuando son contra el PSOE".

Sin marcha atrás. Desde el otro frente sindical -formado por UGT y CCOO que tras oponerse al decreto inicial pactaron con la Junta cambios que dieron lugar a un segundo texto en noviembre- el líder ugetista, Manuel Pastrana, criticó que las movilizaciones de estos sindicatos y plataformas están lesionando la imagen de los funcionarios al dar la idea de "una administración inmersa en tal conflictividad que se ve afectado el servicio al ciudadadano". Denunció "agresiones físicas" y "acoso" a sus delegados en las consejerías. E instó a todos los sindicatos a presentar propuestas al Proyecto de Ley como UGT y CCOO ya que "eso es partir de cero". Los sindicatos de funcionarios exigen la derogación del texto actual y se niegan a plantear enmiendas sobre su base.

No obstante, Pastrana también lanzó un aviso a la Junta. UGT no va a "permitir al Gobierno ningún tipo de debilidad frente a presiones" y no descarta "movilizaciones" si "da marcha atrás" en la reforma sobre la base del pacto de noviembre. "La apuesta por el inmovilismo de determinados colectivos sólo conducirá a corto plazo a que alguien lo cambie por las bravas, con privatizaciones". añadióReclamó un acuerdo de todos los grupos políticos para que el modelo de sector público que salga sea "permanente" y sirva a gobiernos de todo signo, pero al escuchar a PSOE y PP, el consenso se antoja difícil. "Arenas tiene un doble objetivo con esta radicalización de su postura: intentar que siga la pelea porque cree que eso le beneficia electoralmente y manipular y mentir sobre la decisión del Gobierno", aseguró ayer el socialista Javier Barrera. Arenas arremetió contra los "gravísimos" insultos del PSOE-A que están "incendiando" la función pública "desde las directrices del señor Griñán a algún lugarteniente", en alusión a Jiménez.

La clave la dio IU. "No es el mejor tiempo político para un trabajo constructivo en la antesala de las municipales y en plenas elecciones sindicales", reconoció Valderas. Pese a ello, apeló a que "el camino de los insultos, amenazas y boicoteo político o sindical sobran" frente al debate.

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