Cultura

La crítica de EEUU da su visto bueno a unos Oscar aburridos pero correctos

La gala congregó a 47,3 millones de estadounidenses frente a las pantallas de televisión, la mayor cifra conseguida por los Oscar en los últimos cinco años.

el 09 mar 2010 / 12:33 h.

La ceremonia de la 82 edición de los Oscar fue escasa en emociones pero a la postre correcta, a juicio de la prensa estadounidense, que se mostró especialmente crítica con la falta de ritmo y la excesiva duración de la gala.

Los productores de la entrega de premios demostraron poca habilidad para gestionar las casi 3 horas y 40 minutos que duró el evento en el que los homenajes y los vídeos enlatados acabaron por agotar el tiempo disponible para dar a conocer el Oscar de Mejor película, que lo presentó Tom Hanks deprisa y corriendo.

Aún así, el intento de atraer a unos espectadores más jóvenes de lo habitual congregando sobre el escenario a estrellas de Disney y de la saga "Twilight" ("Crepúsculo") pudo surtir su efecto, en vista de los resultados de audiencia ofrecidos por Nielsen, que situaron el número de televidentes en 41,3 millones en EEUU.

La cifra es la mayor conseguida por los Oscar en los últimos cinco años y confirmó la recuperación de audiencia de la ceremonia que tocó fondo en 2008 con un "rating" de 32 millones, muy poco para un programa con tanto nombre.

Con todo, el diario Los Angeles Times tituló "Los Oscar no tienen sentido del tiempo", y su crítica de espectáculos Mary McNamara aseguró que la ceremonia "pareció sufrir de una crisis de confianza" expresada en problemas de dinamismo. McNamara tildó la apertura musical de Neil Patrick Harris de "lamentable", aunque aplaudió el trabajo de los presentadores Steve Martin y Alec Baldwin, que salieron bien parados en los análisis de la gala hechos por la prensa de EEUU.

El fenómeno de taquilla en que se ha convertido "Avatar", la gran derrotada de la noche de los Óscar en que triunfó "The Hurt Locker", favoreció la subida de los índices de audiencia, si bien los fans de la cinta de James Cameron no debieron de quedar muy satisfechos. "The Hurt Locker" se llevó las estatuillas de película, dirección, guión original, así como tres técnicas, mientras que "Avatar" se conformó con un trío de premios visuales.

"Al programa no pareció importarle que fuese un poco aburrido", señaló la revista Variety que, no obstante, significó que la ceremonia "discurrió de premio en premio con eficiencia".

The Hollywood Reporter calificó la gala como la del "botox" por incluir "muchas pequeñas inyecciones que le dieron a los premios un brillo juvenil" a pesar de su convencionalismo.

Desde The New York Times, Alessandra Stanley incidió en el desbarajuste de tiempo, aunque en líneas generales dijo que el espectáculo "estuvo bien".

El principal fallo de la ceremonia vino por la omisión de Farrah Fawcett, actriz protagonista de la serie de televisión "Los Ángeles de Charlie" y símbolo sexual de Hollywood en los años 70, en el tradicional vídeo en recuerdo de los artistas fallecidos el año anterior, un error resaltado también por los medios.

La prensa estadounidense tildó de "sorpresa" la victoria de la producción hispano-argentina "El secreto de sus ojos" en la categoría de Mejor película extranjera, después de que la alemana "La cinta blanca" llegase como gran favorita al evento.

El director de "El secreto de sus ojos", Juan José Campanella, terminó por ponerse nervioso cuando subió a recoger el Óscar y pronunció un discurso poco hilvanado, abrumado por la situación, el hándicap del idioma y, como él mismo reconoció después, por la limitación de tiempo. Una cuenta atrás de 45 segundos que le recordaba antes de empezar que tenía que ir terminando. Por primera vez Campanella llevó escrito lo que quería decir en caso de lograr el premio, en un papel que sacó de su bolsillo en la alfombra roja y del que luego no echó mano.

"A Sandra Bullock le dieron 5 minutos", recordó el actor de "El secreto de sus ojos", Guillermo Francella, en la posterior rueda de prensa de la victoria celebrada en Los Ángeles horas después de una ceremonia que habría ganado enteros si el locuaz intérprete argentino hubiera tenido su momento de gloria sobre el escenario.

En opinión de los críticos estadounidenses, lo más emotivo de una gala carente de gritos y lágrimas fueron las palabras de Sandra Bullock cuando recogió su Óscar de Mejor actriz por "The Blind Side", justo un día después de ser nombrada la peor actriz del año en los Razzies por "All About Steve".

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