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La cruz y la cara de Vadillo y Miki

el 21 oct 2011 / 07:19 h.

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El día en que ETA anunció el cese del terrorismo en Euskadi y el dictador libio Muamar el Gadafi falleció víctima de sus compatriotas, el Betis dio cobijo a otras dos noticias que ni de lejos tienen tanta resonancia pero que por supuesto son trascendentales en el día a día verdiblanco. Ambas se refieren a canteranos. La peor fue para Álvaro Vadillo, que en efecto tenía la rodilla derecha rota y estará de cinco a seis meses de baja, aunque el chaval desea reaparecer antes. La buena fue para Miki Roqué, que ya se siente lo bastante bien tras su operación en la pelvis como para regresar a Sevilla en diciembre para saludar a sus compañeros y ver la final de la Copa Davis.

Lo primero que se supo fue la operación de Vadillo. El gaditano, como se temía, tenía totalmente roto el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y se sometió a una plastia. Los médicos le reconstruyeron el ligamento, que estaba "completamente deshilachado y arrancado de su inserción femoral", según explicó el doctor Tomás Calero. Santiago Pérez Hidalgo le intervino durante una hora y lo que hizo fue sustituir la zona destrozada con tejido de su propio tendón rotuliano. Es una técnica habitual: se practican un par de incisiones y por ahí se extrae el tejido que permite que el ligamento se regenere. La otra praxis es con tejido de cadáver; así operó Pérez Hidalgo a la esquiadora María José Rienda, por ejemplo.

Vadillo estará hasta el sábado en el hospital, el lunes comenzará la rehabilitación, en un mes y medio andará sin muletas y en unos dos meses comenzará la readaptación funcional en la ciudad deportiva. El objetivo de los médicos es "descontar días" de esos cinco o seis meses, aunque el jugador, en su twitter, advirtió que espera jugar algún partido en lo que queda de Liga. "Os aseguro que antes de los cinco meses volveréis a verme por los terrenos de juego", afirma. Su padre lo corroboró más tarde:"Si por él fuera, el lunes empezaría a pisar el césped", espetó Jesús Vadillo.

La actitud del futbolista fue muy valorada por Pérez Hidalgo, un especialista en este campo. El miércoles, sin ir más lejos, operó otros tres ligamentos cruzados. "No creo que le haga falta mucha ayuda psicológica. Vadillo no tiene 17 años, tiene 27", aseguró para dejar clara su madurez. "A pesar de su edad, está muy entero. Desde que hablé con él en la esquina fatídica del Bernabéu me ha sorprendido su entereza. Está muy bien hecho mentalmente y eso le va a ayudar", comentó el traumatólogo del Fremap.
La lesión de Vadillo es idéntica a la que sufrió Ricardo Oliveira en aquel partido de Champions contra el Chelsea, en 2005, aunque la del gaditano es menos grave porque la rotura sólo afecta al ligamento. "Lo bueno es que los meniscos están bien y tampoco hay ninguna lesión cartilaginosa", detalló Pérez Hidalgo. Al puertorrealeño le favorece la morfología de su tren inferior, en genu valgo, esto es, con las rodillas juntas y los talones de los pies separados. Oliveira tenía las piernas zambas (genu varo), arqueadas, y se partió el menisco.

El regreso de Miki Roqué.
Al mismo tiempo que Vadillo conocía la pésima noticia sobre su rodilla, otro canterano daba una alegría a los béticos. Miki Roqué, aún convaleciente de la extirpación de un tumor en la pelvis, aceptó ayer la invitación de la Federación Española de Tenis y regresará en diciembre a Sevilla para ver en persona la final de la Copa Davis, que enfrentará a España y Argentina en la Cartuja del 2 al 4 de ese mes.
El anuncio fue realizado por el presidente de la RFET, el sevillano y bético José Luis Escañuela, que ya había invitado al futbolista a las eliminatorias previas ante Estados Unidos en Austin y Francia en Córdoba.

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