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"La cultura es un servicio público que contribuye a tomar menos medicinas"

María González, directora del Mes de Danza, analiza el nuevo y “muy pobre” modelo cultural del Partido Popular

el 31 mar 2012 / 19:56 h.

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  • María González llegó a Sevilla procedente de Francia -donde nació- en la primavera del 89. La ciudad estaba llena de farolillos y olía a azahar y buñuelos. Veintitrés años después, y ya como directora del Mes de danza, sigue bailando con la más fea.

    -¿Qué le parece la propuesta cultural que hace el PP para este año con la conversión de los festivales en bienales y todo con menos dinero?

    -El PP no está haciendo una propuesta cultural. Está diciendo que no hay dinero y que va a recortar. En ese sentido, me parece un poco pobre. No hay detrás una decisión tomada tras un análisis en el que se vea qué es lo que se ha desarrollado, dónde están los puntos fuerte... La situación es de crisis y todos nos tenemos que apretar el cinturón. Hasta ahí bien. Pero con la propuesta de bienalidad se les ha visto el plumero. No había detrás una reflexión. Para algunos festivales, la bienalidad quizás tenga sentido pero para otros, no. La política tiene que ir más allá de una simple tabla de Excel.

    -La educación y la sanidad se sitúan como las líneas rojas que no deben traspasarse, ¿por qué la cultura no, por qué sigue vinculándose solo al ocio?

    -La cultura no se está viendo como un servicio público. A la cultura no se le da valor. Cuantos más referentes culturales tenga una persona, más fácil será que pueda defenderse en esta vida.

    -¿Ha perdido el PP la oportunidad de acabar con eso de que la cultura es de izquierdas?

    -Yo creo que sí, porque es que, además, en las conversaciones que he tenido con la delegada de Cultura le he transmitido que nuestros proyectos están bien gestionados, son rentables y cuestan muy poco dinero. Dan resultados muy superiores a lo gastado.

    -¿Y cómo puede el mundo cultural desmontar el estereotipo de que vive de las ayudas?

    -Es una labor de los políticos. Tienen que hacerse cómplices de estos proyectos, deben hacerlos más visibles. Creo que faltan teóricos de la cultura que le den el sitio que se merece. De lo contrario, el ciudadano no va a entender que una actividad minoritaria tenga dinero público. Si la cultura se viera como un servicio público, como un elemento fundamental para garantizar la salud mental, por ejemplo, el ciudadano, así como entiende que haya dinero para la sanidad, aceptaría también que lo hubiera para cierto tipo de cultura.

    -¿Cuánto del presupuesto del Mes de danza procede de lo público?

    -La mayoría. A mí me encantaría no estar tan subvencionada, pero pienso que es una labor de la administración apoyar este tipo de proyectos que van por delante. De no ser así, la cultura no podría evolucionar. En la época de Leonardo Da Vinci existían mecenas privados. Los artistas van creando lenguaje que con el tiempo se afianza y se va aceptando por la sociedad. De lo contrario, se seguiría pintando como Velázquez y escribiendo como Cervantes.

    -¿Por qué falla en España el patrocinio privado?

    -Tiene que ver con la imagen que hay de la cultura.

    -¿Cuál es esa imagen?

    -La cultura debe verse como algo útil. Sería así más fácil convencer a las empresas de que se asocien a un proyecto cultural. Un estudio que leí hace tiempo decía que los incentivos fiscales no son la primera razón por la que las empresas patrocinan un acto cultural. El primero es mejorar su imagen de marca.

    -Usted viene de Francia, un país del que se tiene la imagen de que mima a la cultura. ¿Qué nos falta a nosotros para llegar a un modelo como ése?

    -Es cierto que en países como Francia, Bélgica y Holanda se le da otro valor a la cultura. Lo que más conozco es el mundo de la danza. En este sector, en esos países, las compañías son asociaciones sin ánimo de lucro. Desde la base se parte de que estas actividades son un servicio público. En España está muy de moda el concepto de industria cultural, y desde mi punto de vista está haciendo mucho daño a un tipo de cultura. Porque hay un sector cultural que no va a ser nunca rentable económicamente de una manera directa, pero sí lo puede ser de forma indirecta. La cultura contribuye a estar más equilibrado psicológicamente, te ayuda a soportar ciertas dificultades. Y si esto es así, es muy probable que la persona sufra menos enfermedades, que tenga que tomar menos medicación... También hay otro factor: cuando he tenido que hablar con políticos o administraciones en esos países, el nivel de preparación y de conocimiento no tiene nada que ver con el que he encontrado aquí.

    -¿Sufrió un shock muy grande cuando llegó a Sevilla hace 23 años desde Francia?

    -Los que iniciamos el Mes de danza va a hacer ahora 19 ediciones, lo hicimos de la nada, y cuando está todo por hacer, también es fácil empezar. Ahora es un proyecto veterano, pero ha costado sangre, sudor y lágrimas.

    -¿Tiene continuidad?

    -Sí, pero yo hace mucho que dejé de pensar que este festival podría algún día parecerse a las grandes citas europeas porque después de 18 años y de todo lo que hemos demostrado, hay falta de compromiso por parte de las administraciones. Esto hace que el festival haya tocado techo.

    -¿Se siente defraudada con el nuevo modelo del Gobierno local después del que diseñó el PSOE?

    -No veo mucha diferencia entre el PSOE, el PP, el PA... He tenido que bregar con todos los partidos políticos. Los hay con aires de grandeza, que te prometen el oro y el moro y después, en el ámbito de la gestión, no tienen nada detrás. Yo prefiero que me digan lo que hay y trabajar sobre una base real.

    -¿Qué es lo que reclamaría?

    -Pues que haya un análisis real de los proyectos._Que se analice quién está trabajando, cómo lo está haciendo y cuáles son las necesidades, y que la administración complemente lo que no puede asumir la iniciativa privada. Es decir, un modelo mixto.

    -¿Ha habido quizás demasiado café para todos?

    -Yo preferiría que me dijeran que el Mes de danza no interesa en lugar de recibir miseria y media. Esto no da para cumplir con los objetivos planteados.

    -Del uno al diez, ¿dónde situaría a la oferta cultura sevillana?

    -¿En el seis?

    -Aprobamos entonces.

    -Sí, pero no tenemos que ir para atrás.

    -¿Y existe ese riesgo?

    -Creo que sí porque hay proyectos que no se pueden sostener sin la ayuda de la administración y otros a los que les va a costar mucho mantener el nivel, reconocido nacional e internacionalmente.

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