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La cumbre acuerda otra "nueva reforma" del sistema financiero

La cita UE-Latinoamérica urge el mismo pacto que el G-20 en 2009.

el 18 may 2010 / 20:19 h.

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Foto de familia de los asistentes a la VI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE, América Latina y Caribe, ayer.
La VI cumbre UE-América Latina y Caribe selló ayer en Madrid la unidad de acción de los líderes de estas regiones para hacer frente a la crisis económica y financiera y para lograr una asociación estratégica que facilite el desarrollo mediante el incremento de los intercambios comerciales. Los 60 líderes acorda- ron actuar como "socios globales ante retos globales", entre los que han identificado la reforma del sistema financiero internacional o el cambio climático.
Precisamente el nuevo orden económico ya se acordó en la cumbre del G-20 de abril del pasado año. Entonces, decidieron reunir un billón de dólares para acabar con la crisis financiera mundial. Trece meses después, el final de la crisis aún no se vislumbra pero los líderes se urgen a alcanzar dicho acuerdo.


El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anfitrión de esta cumbre celebrada en el marco de la presidencia española de la UE, consideró un éxito el encuentro de los 60 países de ambos lados del Atlántico. Tras diez años de una asociación estratégica, la cumbre ha servido, en su opinión, para confirmar la necesidad de contar con una relación cada vez más estrecha entre dos regiones que cuentan con 1.000 millones de habitantes y con un volumen de intercambios comerciales de 150.000 millones de euros.


Según Zapatero, "ha sido una cumbre de resultados", entre los que destacó los acuerdos comerciales con Centroamérica, Perú y Colombia (que se concretarán hoy), la decisión de relanzar las negociaciones con Mercosur y la lucha contra la impunidad de los crímenes de lesa humanidad.


Otro de los temas candentes fue la inmigración, después de que la presidenta argentina, Cristina Fernández Kirchner, pidiera a todos los países del mundo, y principalmente a los desarrollados, que eviten conductas y leyes discriminatorias contra la inmigración. "Vemos con mucha preocupación el trato discriminatorio que se está dando en algunos países, sobre todo en los más desarrollados, de colocar a los inmigrantes como un adversario", explicó. Esta exigencia fue rápidamente atendida por Zapatero. "Tomamos nota, nos preocupa, nos responsabilizamos de ello".


Esta cita, que era el acto de más relevancia de la Presidencia de la UE -después de que se cancelara la cumbre con EEUU- estuvo protagonizada por la ausencia 26 líderes europeos y latinoamericanos, que decidieron que fueran sus ministros u otros funcionarios de rango inferior quienes les representaran. Concretamente, de los 27 socios europeos, estuvieron sólo 14 en Madrid mientras que en el caso de América Latina y el Caribe asistieron 20 de sus 33 mandatarios.


Las ausencias más destacadas por parte europea fueron las de la canciller Angela Merkel, que tuvo la deferencia de asistir la cena del lunes, y las de los primeros ministros del Reino Unido, David Cameron, e Italia, Silvio Berlusconi. Tampoco estuvo presidente el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, que ayer viajó a España pero para asistir a la Cumbre UE-Centroamérica ante el rechazo latinoamericano.

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