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La curación antes de Sovaldi

Sntes de que llegara a nuestras vidas el sofosbuvir y sus «compañeros de baile», también hubo algunos casos en los que los enfermos se despedían de esta enfermedad.

el 12 feb 2015 / 12:00 h.

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Cada día se suman más casos de sevillanos que obtienen el famoso tratamiento que combina Sovaldi con algún otro medicamento, pero en todos estos años antes de que llegara a nuestras vidas el sofosbuvir y sus «compañeros de baile», también hubo algunos casos en los que los enfermos se despedían de esta enfermedad. Como Javier Balbuena, que supo en el año 2000, con 4o años, que tenía hepatitis C. «Fue en un control del trabajo, tenía las transaminasas altas y el motivo no era otro que ese». Javier, que cree que una transfusión que le hicieron al nacer podría ser la causa del contagio, sabía de la enfermedad porque un familiar la había pasado y se curó con éxito gracias a un solo tratamiento. Pero él no tuvo tanta suerte. Hasta 2005 los niveles se mantuvieron bajos y no siguió ningún tratamiento, «salvo llevar una vida sana», pero a partir de entonces comenzó en el Virgen del Rocío con la combinación de interferón y ribavirina, con la que estuvo un año. «Al principio desapareció, pero a los seis meses, estaba de nuevo ahí», recuerda. Fue una casualidad, ya en 2008, lo que hizo que Javier llegara a encontrar la solución a su enfermedad. «Escuché en la radio que un compañero mío de la facultad de Física estaba probando el fibrotac (algo parecido al actual fibroscan) en el Valme, lo llamé, entré en el ensayo». A raíz de entonces, ya con el doctor Romero, comenzó un segundo tratamiento, una triterapia. «También fue un año y fue duro, estuve de baja porque los efectos secundarios eran muy fuertes: te sientes como con fiebre, débil, pierdes mucho peso (hasta 20 kilos en su caso), estás irascible... pero lo conseguí». Así, ya bien entrado 2009, Javier ya no tenía restos en su sangre de la enfermedad y pudo volver a retomar una de sus aficiones: correr maratones.

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