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La CUT pide el voto para Podemos días después de escindirse de IU

La ruptura del partido de Sánchez Gordillo y la coalición culmina una serie de desencuentros, que tuvo como punto de no retorno el pacto con el PSOE

el 16 feb 2015 / 08:00 h.

SÁNCHEZ GORDILLO ACATARÁ UN POSIBLE CASTIGO PERO ASEGURA QUE SEGUIRÁ EN IULa Candidatura Unitaria de Trabajadores (CUT), organización liderada por el histórico alcalde de Marinaleda y exdiputado de IU, Juan Manuel Sánchez Gordillo, pedirá el voto para Podemos en las elecciones autonómicas del 22 de marzo. La decisión se ha anunciado apenas dos días después de que la CUT se escindiera de IU, la coalición de izquierdas en la que estaba integrada desde sus orígenes, en 1986. El responsable del área institucional de la CUT, José Antonio Mesa, justificó a Europa Press su apoyo a Podemos en el hecho de que dos de sus militantes forman parte de la lista de Teresa Rodríguez, candidata de Podemos a la presidencia de la Junta. Se trata de María García y Libertad Benítez, integradas en las listas por Sevilla y Cádiz, respectivamente. El viaje político de la CUT desde IU a Podemos se ha precipitado en los últimos días, pero culmina una serie de desencuentros que tuvo su punto de no retorno en abril de 2012, cuando la dirección regional de IU apostó por entrar en el Gobierno de coalición con el PSOE, tras las autonómicas de ese año. La CUT se opuso visceralmente, augurando que IU serviría de muleta a los socialistas y que acabaría estrujada por el abrazo del oso de sus socios. La dirección regional, entonces pilotada por Diego Valderas, pactó con el PSOE un acuerdo programático –250 medidas y 28 leyes– que fue sometido a un referéndum de la militancia. La opción mayoritaria fue favorable al pacto y a entrar en el Ejecutivo de coalición con el PSOE. Desde aquel día, la CUT no ha dejado de protestar desde dentro, primero ante Valderas, luego ante Antonio Maíllo, a quien se enfrentaron en la asamblea general que le eligió nuevo coordinador regional. Entonces la CUT estaba ya muy debilitada dentro del organigrama de IU –el sector crítico apenas suma el 16%–, lejos de aquella facción crítica que dejó sin escaño a Valderas en 2004, al impedirle concurrir con seguridad por Sevilla y evitar arriesgarse por Huelva (donde perdió su acta por pocos votos). El último amago de rebeldía lo protagonizó el sustituto de Sánchez Gordillo en el Parlamento, el joven diputado y miembro de la CUT, Álvaro García Mancheño, que quiso disputar a Maíllo (sin ningún éxito) la cabeza de cartel por Sevilla. «El pacto de gobierno fue el origen y que Maíllo fuera cabeza de cartel ha sido la puntilla», admite ahora Mesa. La CUT aún concentra su poder en la zona rural de Sevilla, en los pueblos de la Sierra Sur, pero se ha desinflado a la par que su carismático líder perdía salud. Como diputado, Sánchez Gordillo nunca votó a favor de un presupuesto autonómico negociado entre PSOE e IU, se resistió hasta el último segundo a abandonar su acta de parlamentario –incompatible por ley con la Alcaldía– y en los últimos meses admitió públicamente estar más próximo al discurso de Podemos que al de IU. A nadie le ha extrañado la ruptura. La marcha de la CUT debilita y fortalece a Maíllo. Lo debilita porque está muy próxima a la abrupta salida de la candidata de IU en Madrid, Tania Sánchez, empujada por el poderoso aparato de la federación madrileña. En ambos casos se proyecta la idea de que la renovación de la izquierda está más cerca de Podemos que de los cuadros de dirección de IU, controlados por la ortodoxia del Partido Comunista. Pero la marcha de la CUT también fortalece los intereses de Maíllo, precisamente porque en sus ansias de convergencia con Podemos, en su proyecto de reunificación de todos los partidos de izquierda, el coordinador regional aspira a modernizar la adusta imagen de IU, acercarla más a los núcleos urbanos y a las clases medias y profesionales, que al final son las que más votan y determinan el signo político de los gobiernos.

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