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La Davis, ¿un ‘break’ contra Zoido?

El beneficio para la imagen de Sevilla se empaña por unas cuentas en rojo, embargos y una cubierta a la espera de uso

el 08 dic 2013 / 22:30 h.

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Cuando el alcalde, Juan Ignacio Zoido, saltó a la pista de tierra batida del estadio de la Cartuja enfundado en su camiseta de la selección y mostrando sus mejores golpes, no se imaginaba que, aunque pasara la red, la bola le iba a ser devuelta como un revés con el tiempo. Eran días de vino y rosas, ya que el PP, recién desembarcado en el Ayuntamiento, se había hecho con la final de la Copa Davis y, además, tenía el listón muy bajo para salvar la papeleta: sólo tenía que mejorar el fiasco resultante de la otra final, la de 2004, que aunque ganó España se recordará porque el Gobierno local extravió –o le robaron– la cubierta de la Davis que luego se vendió como chatarra. 15331960 Se acaban de cumplir dos años de este evento, con éxito de público pero un balance discreto –también por las altas expectativas marcadas por el regidor–, durante el que hubo un repunte de la hostelería del 30% y una ocupación hotelera con picos del 80%, los mismos que este puente. Pero ese éxito era previsible, ya que se dieron cifras similares en la final de hace nueve años. Al otro lado de la balanza pesa el anuncio de que la Copa Davis iba a ser a “coste cero para los sevillanos”, una realidad que se desmontó en julio de 2012, cuando se deslizaron pérdidas valoradas en un millón que el Gobierno local camufló incluyendo el valor de la cubierta, que en lugar de alquilar adquirió y almacenó. También a final de este año, cuando el PSOE exhibió dos informes del Área de Economía y Empleo con 50 irregularidades en el expediente para justificar el millón de más que costó el torneo. En los informes se indicaba, según denunció el PSOE, que hubo “contratos a dedo, sin proceso de contratación y ocultando la información a los miembros de la Comisión de la Appes”, algo desmentido por el concejal de Economía, Empleo, Fiestas Mayores y Turismo, Gregorio Serrano, que calificó las llamadas irregularidades como “observaciones” solventadas. Y, por último, la guinda del pastel: el anuncio de un embargo de 70.000 euros a la Agencia de Promoción Exterior de Sevilla (Appes) a cargo del Ayuntamiento de Santiponce –en cuyo suelo se aloja gran parte del Estadio Olímpico–, al considerar que se ejecutaron obras sujetas a licencia y, por tanto, con sus impuestos. La última justificación del Gobierno local se ofreció en el Pleno de noviembre. A preguntas de la edil de IU Josefa Medrano sobre las irregularidades detectadas, Serrano insistió en que “no era conocedor de ningún defecto, porque eran aclaraciones y subsanaciones que me pedí yo a mí mismo”, ya que el informe viene de la Delegación de Economía. A su vez, precisó que el Consistorio tardó seis meses en solventar estos defectos. En su discurso, también atacó al Ayuntamiento de Santiponce –al que recurrirá su decisión por vía contencioso administrativa–, criticando un embargo “irregular” y emplazando a que se preocupe más en pagar “los tres meses de nóminas que adeuda a su plantilla”. En la respuesta, Serrano tiró de manual. La final de la Davis habría salido a coste cero si la Junta hubiera puesto el millón que, a su juicio, le correspondía. Un dinero que, aunque sí se concedió para la final de 2004 –eran tiempos de bonanza–, se le negó al Ayuntamiento de Sevilla antes incluso de iniciar la carrera con Valencia para albergar la de 2011. Si no lo tenía de primera mano, ya que se lo negó el consejero de Turismo, Luciano Alonso, en octubre de 2011, más complicado es reclamarlo después, a toro pasado. Además, es el mismo discurso de junio de 2012, cuando anunció unos gastos de 3,7 millones frente a unos ingresos de 2,8 millones, arrojando un saldo negativo de 965.844 euros. Aunque, aquella vez, Serrano no sólo culpó a la Junta, sino también a la Diputación, además de reivindicar los “beneficios intangibles” para la Marca Sevilla. Las irregularidades-aclaraciones, que incluso cuestiona el Interventor, son detalles que escapan a los ojos del ciudadano: contratos firmados antes de adjudicarse, aumento de costes sin justificar, que no se entregaran facturas por la sustitución de las cubiertas o pagos que asume el Consistorio cuando debía ser abonado por la Federación Española de Tenis figuran en los informes del Área de Economía y Empleo de abril y septiembre. ¿Y de la cubierta? Zoido prometió nada más adquirirla que ya tenía lugar “preparado” para su reutilización. Ahí, muy mal lo tenía que hacer para repetir la chapuza del anterior gobierno (PSOE-IU) con el robo de la cubierta. El material se esfumó en 2006 (dos años después de la Copa Davis) de un solar donde estaba almacenada y, aunque en su mayoría se recuperó, no pudo reutilizarse como se quería para cubrir dos espacios deportivos en Sevilla Este y en el Polígono Sur. Todo quedó para la chatarra. La cubierta de Zoido también lleva dos años apilada, la mayor parte en los bajos del Olímpico, llenándose de telarañas pero, al menos, en manos propias y no ajenas. Aunque hay quién afirma que se ha visto deteriorada con el paso del tiempo. Tras tanto silencio sobre su reubicación, el Ayuntamiento anunció que se utilizaría como techo para “unas instalaciones deportivas en el Parque de los Príncipes” con cargo al presupuesto de 2014. Eso sí, sin más detalles ni plazos. Mientras tanto, siempre quedará el recuerdo de la ensaladera obtenida el 4 de diciembre de 2011, cuando Rafa Nadal lanzó ese drive paralelo que quebró al argentino Del Potro para tirarse seguidamente a la tierra batida sevillana y fundirse en abrazos con Albert Costa primero y después con sus compañeros David Ferrer, Feliciano López y Fernando Verdasco.

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